El alcalde de Cali, Alejandro Eder, anunció que la Administración Distrital inició formalmente el proceso para adquirir la central hidroeléctrica Salvajina, ubicada en el departamento del Cauca y actualmente propiedad de Celsia. La operación busca ampliar la participación de las Empresas Municipales de Cali (EMCALI) en el negocio de generación eléctrica y fortalecer sus finanzas mediante la incorporación de un activo estratégico para el suroccidente colombiano.
El anuncio se realizó durante la presentación de un proyecto de acuerdo ante el Concejo de Cali, con el que se busca obtener la autorización necesaria para avanzar en la transacción. Según explicó el mandatario, la iniciativa se ha trabajado durante varios meses y contempla el intercambio de la participación accionaria que EMCALI posee en Celsia Colombia por el 100 % de la participación en la sociedad propietaria de la central hidroeléctrica.
Eder señaló que la ciudad busca recuperar protagonismo en la generación de energía, una actividad en la que tuvo participación hasta 1986, cuando cedió sus intereses a terceros. Desde entonces, el negocio continuó consolidándose en la región a través de empresas privadas.
El alcalde sostuvo que la adquisición permitiría modificar el papel de EMCALI dentro de la estructura económica de la ciudad, al incorporar un activo con capacidad para generar ingresos y contribuir a la financiación de programas públicos.
“Lo importante aquí es que este es el proceso que inicia”, explicó el mandatario al referirse a los pasos administrativos que todavía deben cumplirse antes de concretar la operación.
¿Cómo se realizaría la adquisición de la hidroeléctrica Salvajina?
El gerente general de EMCALI, Roger Mina, explicó que la transacción propuesta no contempla un desembolso directo de dinero para comprar la central. En su lugar, la empresa entregaría la participación accionaria que posee en Celsia Colombia a cambio del control total de la sociedad propietaria del activo hidroeléctrico.
Actualmente, EMCALI tiene el 18,06 % de las acciones de Celsia Colombia, una participación valorada en cerca de $2 billones, según la información presentada por la gerencia. Ese paquete accionario corresponde a más de 67 millones de acciones ordinarias.
La propuesta consiste en utilizar esa participación como contraprestación para adquirir el 100 % de la sociedad vinculada a Salvajina. De esta manera, la operación busca transformar una inversión accionaria en un activo dedicado a la generación de energía eléctrica.
Mina indicó que la incorporación de capacidad de generación forma parte de los objetivos contemplados tanto en el Plan Distrital de Desarrollo como en el plan estratégico corporativo de EMCALI.
Con ese propósito, la empresa evaluó diferentes alternativas y estableció conversaciones con varios generadores del país para identificar centrales de gran escala, con fuentes limpias de energía y que ya estuvieran en funcionamiento. Según el gerente, ese análisis condujo a las negociaciones con Celsia, actual propietaria de Salvajina.
La iniciativa se encuentra en una fase previa al cierre definitivo. EMCALI presentó una oferta no vinculante, que fue aceptada, y comenzó las revisiones técnicas, financieras, legales y regulatorias necesarias para determinar las condiciones de la transacción.
Concejo de Cali deberá autorizar el proceso
Uno de los pasos pendientes es la aprobación del Concejo de Cali. De acuerdo con Mina, la junta directiva de EMCALI ya autorizó la enajenación de las acciones que se utilizarían para concretar la operación.
El siguiente trámite consiste en presentar y debatir el proyecto de acuerdo ante la corporación. La propuesta deberá pasar por la comisión correspondiente y, posteriormente, por la plenaria del Concejo.
La Administración Distrital espera obtener la autorización antes de finalizar 2026. Una vez cumplido ese requisito, EMCALI podrá avanzar en las revisiones detalladas y en los procedimientos necesarios para formalizar la adquisición.
El gerente señaló que el cronograma contempla el cierre de la operación durante el primer trimestre de 2027, aunque este dependerá del cumplimiento de los requisitos legales y de las condiciones establecidas para la negociación.
El proceso se encuentra sujeto a la Ley 226 de 1995, que regula la enajenación de la propiedad accionaria estatal. Según explicó Mina, la autorización para disponer de las acciones de Celsia tendrá un propósito específico: permitir la adquisición del activo de generación.
Esto significa que la participación accionaria de EMCALI en Celsia Colombia no se enajenaría de manera independiente a la operación. Si la compra de Salvajina no llega a materializarse, tampoco se ejecutaría la salida de esa inversión accionaria en los términos propuestos.
Salvajina: capacidad de generación y función estratégica
La central hidroeléctrica Salvajina entró en operación en 1985 y está ubicada en el norte del departamento del Cauca. Su infraestructura incluye tres unidades de generación y está asociada a un embalse multipropósito que cumple funciones tanto energéticas como de regulación del caudal del río Cauca.
Durante la presentación, la gerencia de EMCALI destacó que la central representa una oportunidad para ampliar la capacidad de generación de la empresa y fortalecer su posición dentro del sector eléctrico colombiano.
La información expuesta en la intervención menciona dos cifras distintas sobre la capacidad instalada: inicialmente se habló de cerca de 345 megavatios y, posteriormente, de 315 megavatios. Por tanto, este dato requiere confirmación técnica antes de establecer una cifra definitiva.
Además de producir electricidad, el embalse cumple una función relevante para la gestión del agua en la región. Su capacidad para regular el caudal del río Cauca contribuye a la disponibilidad del recurso hídrico que utilizan los sistemas de abastecimiento de Cali y otros municipios cercanos.
Mina recordó que dos de las principales plantas de tratamiento de agua potable de la capital del Valle del Cauca, Río Cauca y Puerto Mallarino, se encuentran vinculadas al sistema de abastecimiento del río. Según sus declaraciones, estas instalaciones suministran cerca del 80 % del agua potable de la región.
Por esa razón, la adquisición no se plantea únicamente como una inversión en generación eléctrica. También representa una posibilidad de incorporar a la estructura empresarial de EMCALI un activo relacionado con la gestión de un recurso estratégico para el desarrollo regional.
El gerente señaló que la central puede contribuir a respaldar la actividad industrial, comercial y residencial del suroccidente colombiano, además de ampliar las oportunidades de crecimiento de la empresa en el mercado energético.
EMCALI busca fortalecer sus finanzas
Uno de los argumentos de la Administración Distrital para impulsar la operación es la posibilidad de convertir a EMCALI en una empresa con mayores ingresos provenientes de la generación de energía.
Eder afirmó que la compañía ha representado durante décadas un centro de costos para la ciudad y que la incorporación de un activo de esta naturaleza podría contribuir a cambiar esa situación. La expectativa es que la empresa aumente su capacidad para producir ingresos y generar dividendos que puedan destinarse a inversiones sociales, educativas y otros proyectos públicos.
La adquisición también permitiría diversificar las actividades de EMCALI, que busca ampliar su participación en un segmento del sector eléctrico con presencia de grandes generadores nacionales.
Durante la presentación, Mina comparó esta estrategia con la trayectoria de Empresas Públicas de Medellín (EPM), que ha ampliado sus operaciones mediante inversiones en generación eléctrica y la incorporación de empresas distribuidoras en otras regiones del país.
Según los datos expuestos por el gerente, EPM factura cerca de $40 billones, frente a aproximadamente $4 billones de EMCALI. La diferencia, explicó, está relacionada, entre otros factores, con la participación de EPM en grandes centrales hidroeléctricas y con su presencia en mercados de distribución de energía fuera de Antioquia.
El funcionario mencionó operaciones de expansión de EPM en departamentos como Santander, Norte de Santander, Quindío y Caldas, así como su presencia en la región Caribe a través de Afinia. También citó al Grupo Energía Bogotá e ISA como ejemplos de empresas colombianas que han ampliado sus operaciones hacia otros territorios y mercados internacionales.
La intención de EMCALI es evaluar una ruta de crecimiento que le permita aumentar sus capacidades y diversificar sus fuentes de ingresos. Sin embargo, la eventual adquisición de Salvajina todavía depende de las autorizaciones y verificaciones requeridas para completar el negocio.
¿Qué pasará con la propiedad de Salvajina?
La propuesta contempla que la central sea administrada mediante una sociedad filial de EMCALI, con junta directiva, reglas de operación y gobierno corporativo propios.
De acuerdo con Mina, este esquema busca preservar la gestión operativa y financiera del activo, con una estructura que permita mantener sus estándares de funcionamiento y reducir el impacto que puedan tener los cambios de administración distrital.
El gerente indicó que la decisión de buscar una central hidroeléctrica fue precedida por un análisis de mercado y conversaciones con diferentes generadores. La selección de Salvajina, sostuvo, respondió a la búsqueda de un activo de gran escala, en funcionamiento y con capacidad para fortalecer la operación de EMCALI.
En cuanto a la historia de la central, esta fue construida por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) y posteriormente pasó a la Empresa de Energía del Pacífico. Después de la privatización de esta última compañía, el activo quedó bajo la propiedad de empresas privadas, hasta llegar a Celsia Colombia.
Actualmente, EMCALI mantiene su participación del 18,06 % en Celsia Colombia, pero la operación propuesta permitiría cambiar esa inversión por el control total de la sociedad propietaria de Salvajina.
La adquisición aún no está concluida. El proyecto de acuerdo, las revisiones de debida diligencia y los procedimientos legales forman parte de los pasos que deben cumplirse antes del cierre previsto para el primer trimestre de 2027.
Si se concreta, EMCALI incorporaría una central hidroeléctrica a su estructura empresarial y abriría una nueva etapa en su estrategia de expansión dentro del sector energético colombiano.




