El fútbol femenino ya es un negocio millonario, pero casi la mitad de las jugadoras piensa retirarse

El fútbol femenino superaría los US$1.000 millones en ingresos para 2027, pero el 49 % de las jugadoras considera retirarse anticipadamente.

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El fútbol femenino atraviesa una etapa de crecimiento económico, impulsado por mayores audiencias, patrocinios y contratos de televisión. Sin embargo, detrás de ese avance existe una realidad diferente: casi la mitad de las futbolistas profesionales considera abandonar su carrera antes de tiempo por dificultades económicas y problemas de salud mental.

Un informe publicado por FIFPRO, el sindicato mundial de futbolistas, revela que el 49 % de las jugadoras consultadas contempla retirarse anticipadamente. Entre ellas, el 59 % señala dificultades económicas y el 46 % menciona el estrés psicológico como una de sus principales preocupaciones.

El estudio, denominado Informe Global sobre el Empleo 2026, recoge información de aproximadamente 800 futbolistas de diferentes países y constituye uno de los análisis más completos sobre las condiciones laborales del fútbol femenino desde 2017.

Los resultados muestran una contradicción: mientras figuras como Marta, Alexia Putellas y Linda Caicedo han contribuido a aumentar la visibilidad internacional de este deporte, miles de jugadoras todavía enfrentan dificultades para conseguir contratos estables, recibir salarios suficientes y desarrollar una carrera profesional.

El fútbol femenino superaría los US$1.000 millones en ingresos para 2027

Las proyecciones recogidas por FIFPRO indican que los ingresos mundiales del fútbol femenino pasarían de US$581 millones en 2024 a más de US$1.000 millones en 2027, lo que representaría un crecimiento superior al 72 % en apenas tres años.

Este avance está relacionado con el aumento de los derechos de transmisión, la llegada de patrocinadores y el fortalecimiento comercial de las principales ligas. La mayor asistencia a los estadios y la exposición internacional de las futbolistas también han contribuido a consolidar el negocio.

Estados Unidos es uno de los mercados que lidera esta transformación. La National Women’s Soccer League (NWSL) registró ingresos de aproximadamente US$253 millones en 2025, mientras que la liga inglesa también avanza hacia la barrera de los US$100 millones anuales.

No obstante, el crecimiento de estas competiciones contrasta con las condiciones que enfrentan futbolistas de otros países, donde el desarrollo comercial todavía no se traduce en estabilidad económica.

Real Madrid blinda a Linda Caicedo hasta 2031
Real Madrid blinda a Linda Caicedo hasta 2031. Imagen: Página web Real Madrid

Según FIFPRO, el salario mensual promedio de las jugadoras, ajustado por inflación, se triplicó desde 2017 y alcanzó los US$2.601. Sin embargo, la mediana salarial es considerablemente inferior, de US$1.669 mensuales, una diferencia que evidencia la concentración de mejores remuneraciones en determinados clubes y competiciones.

En diez países de Europa del Este, el salario promedio de las futbolistas continúa por debajo del salario mínimo nacional, pese al crecimiento internacional del deporte.

El problema también se refleja en la contratación. Apenas el 56 % de las futbolistas encuestadas cuenta con un contrato laboral y solamente el 13 % recibe una pensión proporcionada por su club.

Aunque la duración promedio de los contratos aumentó de 12 meses en 2017 a 19 meses en 2026, buena parte de las jugadoras sigue enfrentando incertidumbre sobre su futuro profesional.

FIFPRO también encontró que únicamente ocho de las 30 ligas nacionales analizadas cuentan con convenios colectivos que regulan las condiciones laborales de sus futbolistas.

Salud mental y bajos salarios amenazan la carrera de las futbolistas

Las dificultades económicas no son el único obstáculo identificado por el informe. La salud mental aparece como otro factor determinante para explicar por qué tantas futbolistas consideran abandonar anticipadamente su profesión.

El 57 % de las participantes reconoció haber experimentado problemas de salud mental, mientras que la mitad de ese grupo aseguró no haber recibido apoyo de sus respectivos clubes.

Millie Bright, exdefensora del Chelsea y de la selección inglesa, explicó a FIFPRO que muchas futbolistas prefieren ocultar sus dificultades emocionales por temor a ser juzgadas o consideradas incapaces de afrontar las exigencias deportivas.

Millie Bright, exjugadora del Chelsea
Millie Bright, exjugadora del Chelsea. Imagen: Chelsea

La presión competitiva, las mayores cargas de trabajo y el acoso en redes sociales también forman parte de las preocupaciones identificadas por el sindicato internacional.

A estas dificultades se suma la insuficiencia de recursos dentro de las instituciones. El 47 % de las encuestadas considera que sus clubes no cuentan con suficiente personal de apoyo, una situación que puede afectar la preparación física, la recuperación y la atención médica.

Frente a este panorama, Alex Culvin, directora de fútbol femenino de FIFPRO, advirtió que los avances económicos no se están distribuyendo equitativamente entre las deportistas.

El sindicato propone establecer estándares laborales obligatorios relacionados con remuneración, instalaciones, atención sanitaria y acompañamiento psicológico, además de fortalecer la negociación colectiva entre clubes y jugadoras.

Existen, sin embargo, algunos avances. Las regulaciones de maternidad introducidas por la FIFA en 2021 contribuyeron a reducir del 47 % al 19 % la proporción de futbolistas que consideran abandonar su carrera para formar una familia.

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En competiciones como la NWSL estadounidense también existen mecanismos de apoyo psicológico y disposiciones específicas para proteger la salud mental de las jugadoras.

Para FIFPRO, extender estas garantías a más países será fundamental ante un calendario internacional que contempla el Mundial femenino de Brasil 2027 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, dos acontecimientos que impulsarán nuevamente la exposición comercial del fútbol femenino.