Con Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda rumbo a segunda vuelta del 21 de junio, la atención se traslada a una pregunta clave: ¿hacia dónde migrarán los más de 2,8 millones de votos de los candidatos que no pasaron a segunda vuelta?
El bloque más disputado es el de Paloma Valencia. La candidata del Centro Democrático y su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, suman 1,6 millones de votos, pero en las últimas semanas de campaña Valencia lanzó críticas directas al abogado De la Espriella, lo que abre interrogantes sobre si su electorado seguirá esa posición.
En caso de trasladarse estos votos y también los 200.000 de Santiago Botero y los 28.000 de Miguel Uribe Londoño, en total, el candidato superaría los 12 millones. Se trata de una cifra que superaría lo logrado por Gustavo Petro en la segunda vuelta de 2022 (11,2 millones).

¿Qué pasaría con la izquierda?
Por el otro lado, Sergio Fajardo, con 1 millón de votos de centro, representa otro bloque en juego. Su electorado podría inclinarse hacia Cepeda, el candidato del Pacto Histórico y el gobierno del presidente Gustavo Petro, aunque sin una instrucción de voto explícita nada está garantizado.
Claudia López, más distante durante la contienda, descartó respaldar a De la Espriella, pero no marcó un acercamiento claro con Cepeda. Sus cerca de 222.000 votos podrían terminar en manos de la izquierda.
A pesar de lo anterior, el analista político Gabriel Cifuentes fue preciso en su advertencia: «1+1 en política no es 2».
La transferencia efectiva de votos dependerá en gran medida de la campaña que ambos candidatos desplieguen en las próximas tres semanas y de la capacidad de cada uno para reactivar apoyos en esta nueva contienda.




