La exparlamentaria venezolana Dinorah Figuera regresó a Venezuela tras ocho años en el exilio para participar en un proceso de diálogo político respaldado por Estados Unidos.
El objetivo es avanzar en la construcción de una autoridad electoral “creíble” y una hoja de ruta para una eventual transición democrática.
La decisión tomó por sorpresa a sectores de la oposición venezolana, ya que el protagonismo de las negociaciones había recaído hasta ahora en María Corina Machado.
Sin embargo, el Departamento de Estado estadounidense designó a Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015, para encabezar conversaciones con Jorge Rodríguez, uno de los principales dirigentes del oficialismo.
A su llegada al aeropuerto, Figuera confirmó que aceptó una invitación de Washington para asumir el desafío de promover acuerdos que permitan fortalecer el sistema electoral venezolano. “En este momento yo estoy asumiendo una invitación que me hace el Departamento de Estado (…) en los términos de tener un Consejo Nacional Electoral creíble”, declaró ante la prensa.
Las conclusiones de la reunión de Dinorah Figuera
La Asamblea Nacional informó sobre la realización de una primera reunión de trabajo entre Figuera, en representación de los diputados opositores del período 2015-2020, y Rodríguez, quien fue designado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez para liderar el diálogo político.
Como resultado del encuentro, ambas partes acordaron crear una mesa técnica y política paritaria con una agenda que incluye hitos y cronogramas concretos orientados al fortalecimiento de la democracia, la consolidación de la paz y la búsqueda de un futuro de prosperidad para los venezolanos.

En un comunicado, el Departamento de Estado celebró la reunión y aseguró que servirá como punto de partida para un diálogo sobre una transición democrática.
Según Washington, la agenda contempla prioridades como la reconstrucción de las instituciones democráticas, el fortalecimiento del Consejo Nacional Electoral (CNE), el restablecimiento de garantías para la participación política y la protección de las libertades civiles necesarias para un debate político abierto.
“Estados Unidos apoya este diálogo liderado por la Asamblea Nacional de 2015, la última entidad democráticamente elegida y reconocida internacionalmente en Venezuela. Este es un primer paso en un proceso reflexivo para asegurar una sociedad venezolana libre y abierta”, señaló la administración estadounidense.
El regreso de Figuera se produce en medio de una estrategia más amplia de Washington para promover una transición política en Venezuela y ocurre después de varios encuentros sostenidos entre la dirigente opositora y funcionarios estadounidenses durante los últimos meses.




