Serena del Mar es un proyecto de vivienda ubicado en Cartagena que aterriza el concepto de ciudad planificada para integrar, más allá de los inmuebles, componentes como salud, educación, comercio y otros factores de valor. A esto se suma la sostenibilidad, que se ha consolidado como un pilar clave para desarrollar un modelo que articula la naturaleza con el crecimiento urbano.
El próximo 14 y 15 de mayo, esa experiencia será presentada por Rafael del Castillo, presidente de Novus Civitas, desarrolladora del proyecto, en una nueva edición del Congreso Camacol Verde. En conversación con Valora Analitik, el directivo anticipó cómo ha sido la estrategia para incorporar este enfoque dentro de la conversación del sector constructor.
¿Cómo se adaptó el modelo de ciudad planificada a las necesidades de Cartagena?
Cartagena necesitaba justamente eso: un plan, un orden. Más que adaptar el modelo, respondimos a una necesidad de la ciudad.
La gente quería un lugar donde hubiera un plan que se ejecutara en el tiempo. Cuando compras vivienda, muchas veces no sabes qué pasará al lado en el futuro, y eso puede afectar tu inversión.
Aquí, saber que hay un orden, que tu inversión se va a valorizar y que hay alguien supervisando el desarrollo da tranquilidad y seguridad. Eso es lo que la gente demandaba.
¿Cómo han incorporado elementos como salud, educación y comercio dentro del proyecto?
Es una ciudad dentro de la ciudad. Tienes que tener salud, comercio, servicios, educación, espacios deportivos y todo lo que soporta la vida.
Esto es como una sinfónica; debe desarrollarse de manera sintonizada porque si se desafina, algo va mal. En ese sentido, lo primero que hicimos fue el hospital, porque era una necesidad de la ciudad. No era un centro básico, sino un hospital de alta complejidad.
Luego, la Universidad de los Andes, que complementa la oferta educativa local. También un colegio público, infraestructura y transporte. Después viene la vivienda, y con ella el comercio. Estamos desarrollando un centro comercial, un club deportivo, actividades náuticas y espacios de esparcimiento. De esta manera, todo se va integrando progresivamente.

¿Qué papel han jugado las alianzas estratégicas?
Son fundamentales. Este es un negocio de alianzas, de equipos de personas que saben cosas distintas y se juntan para lograr un propósito.
Hacer vivienda, un hospital o infraestructura es complejo. Por eso hay que buscar aliados idóneos, que compartan principios, valores y conocimiento del oficio.
¿En qué fase está el proyecto y qué esperan para 2026?
Estimamos estar entre un 30 % y un 35 % a finales de 2026 en desarrollo de vivienda y en un 50 % en el desarrollo de actividades de soporte.
Y el 2026 tendrá dos elementos clave: el club deportivo campestre y la apertura de la boca de los Manzanillos, que permitirá regenerar un cuerpo de agua afectado por contaminación. Esto limpia el ecosistema, mejora el entorno y permite actividades como la navegación.
¿Cómo ha integrado Novus Civitas la sostenibilidad en sus proyectos y por qué considera clave apostar por este modelo?
Ese es un punto muy importante hoy en el desarrollo urbano. Cuando tienes un territorio como el que teníamos nosotros para iniciar, un territorio importante en tamaño que se dedicaba a la ganadería, básicamente con pastos donde no habita el ser humano sino para trabajar, lo primero que te preguntas es para qué lo estás haciendo y cómo logras convertir eso en un territorio donde conviva lo que había antes y lo que debería llegar como especie.
Serena del Mar, por su tamaño, logra tener un área verde muy grande por habitante. Son 13 metros cuadrados por persona, lo que supera cifras de otras ciudades. Eso se logra a través de un proceso de integración de la naturaleza con la arquitectura y el desarrollo urbano.
¿Y eso en qué acciones se ha traducido?
Se estudian las especies de fauna y flora que habitan en el lugar. La fauna no se introduce, se mantiene su hábitat mediante la introducción de flora nativa de la región. Después de intervenir el territorio, que por definición es un proceso invasivo, se vuelve a plantar y la fauna regresa: aves, insectos, mamíferos o reptiles como iguanas. Eso crea una confluencia donde el ser humano se siente cómodo y respeta ese entorno.
Luego viene el manejo del agua. Nosotros hacemos un proceso de pondaje, que consiste en atrapar el agua de lluvia en lagos y canales. Eso evita daños por tormentas, crea valor arquitectónico y beneficia a la fauna.
Finalmente, está la economía circular del agua. Reutilizamos el 100 % del agua para riego, por ejemplo, en el campo de golf o el paisajismo. No se desperdicia.
¿Cómo esa integración con la naturaleza se traduce en una ventaja competitiva?
Hay también un uso eficiente de los materiales. Donde haces un hueco, tapas otro. No tienes que sacar el material del lugar; lo reutilizas en la misma construcción, en vías o en adaptación del terreno. Eso hace que el impacto sea casi cero. Movemos millones de metros cúbicos de tierra, pero se aprovechan dentro del mismo proyecto.
En el tema del agua, el ahorro es enorme. Regar con agua potable sería costosísimo y no sería correcto.
Al principio parece más costoso, pero al final hay ahorros. En clima, por ejemplo, la gente prefiere caminar bajo árboles que estar en espacios con aire acondicionado. En la costa puedes tener 40 grados al sol, pero bajo sombra baja considerablemente. Eso mejora la calidad de vida y también es económico.
En medio de la coyuntura del sector construcción, ¿cómo este tipo de proyectos contribuye a la reactivación?
Serena del Mar es un ejemplo. Cuando inició en 2016, el sector donde estamos no tenía demanda. Hoy es el punto de lanza que jalona la demanda inmobiliaria de Cartagena.
El mercado aprecia convivir con la naturaleza, el orden, la belleza del territorio, la arborización y la vida silvestre en un contexto urbano.
Eso hace que la demanda crezca. Las personas buscan mejor calidad de vida y se trasladan a estos proyectos. También hay compradores por inversión, porque los números lo han demostrado.
¿En qué otros proyectos trabaja la compañía?
Principalmente en Serena del Mar. También tenemos clubes de playa y un hotel en el centro histórico de Cartagena, pero el 99% del esfuerzo está concentrado en Serena.
¿Cómo cerraron 2025 y cuáles son las proyecciones para 2026?
2025 fue un buen año, no excelente, pero no malo. Estamos recuperando niveles de actividad similares a los de 2019.
El 2026 arrancó muy bien. Introdujimos un proyecto de Vivienda de Interés Social (VIS) que ha sido exitoso y esperamos un mayor nivel de ventas.
¿Cuáles han sido los principales retos y oportunidades?
El mayor reto es la estabilidad de la economía. En ese sentido, la confianza del consumidor es clave. Esperamos que haya una estabilización para que el mercado recupere esa confianza y continúe creciendo.




