En medio del debate por la emergencia económica declarada por el Gobierno de Gustavo Petro en Colombia, el presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, salió al paso de los argumentos oficiales que buscan justificar un aumento de impuestos al sector financiero, asegurando que los cálculos del Ejecutivo «están muy mal hechos».
Malagón explicó que los $112 billones en rendimientos del sistema financiero reportados recientemente no constituyen ganancias para los bancos. De esa cifra, las utilidades reales fueron de $27 billones a $28 billones, sobre las cuales se pagaron $14 billones en impuestos durante 2025.
El líder gremial cuestionó directamente al ministro de Hacienda, Germán Ávila, señalando que «el cálculo del Gobierno está muy mal hecho porque el ministro dijo que los bancos pagan muy pocos impuestos, con niveles de tributación del 19 %«.

La carga tributaria actual
Según Malagón, la realidad es muy distinta: «El ‘goverment take’ es alto, todo lo que trabaja la industria financiera se va en medio año de actividades», refiriéndose al peso de los impuestos sobre la operación bancaria.
Actualmente, los bancos en Colombia pagan una tarifa de renta del 35 %, la más alta entre los países miembros de la OCDE. Pero la propuesta del Gobierno, incluida en la emergencia económica, elevaría ese porcentaje al 50 % mediante una sobretasa adicional.
La tasa de impuesto más alta del mundo
De concretarse esta iniciativa, Malagón advirtió que Colombia tendría «la tarifa de renta más alta del mundo para los bancos», superando incluso a naciones con sistemas tributarios tradicionalmente pesados y poco bancarizados.

El dirigente celebró además la suspensión de la emergencia económica por parte de la Corte Constitucional y manifestó su expectativa de que «se caiga» definitivamente, pues consideran que carece de sustento jurídico.
El presidente de Asobancaria, durante la realización del Congreso de Tesorería en Cartagena, alertó sobre las consecuencias prácticas que tendría esta medida para la ciudadanía: «Con esa tasa de impuestos, la tasa de préstamos de la economía se encarecería para todos los colombianos».
Los más afectados serían, según Malagón, «los que van a comprar vivienda por la elevación de las cuotas mensuales a 10, 15 o 20 años», un golpe directo al bolsillo de las familias que aspiran a tener casa propia.
Para dimensionar el peso del sector en la economía nacional, Malagón recordó que «cada vez que sale el sol, las entidades financieras entregan 38.000 créditos», sin contar las tarjetas de crédito, una muestra del dinamismo y la capilaridad del sistema en la vida cotidiana de los colombianos.
El debate sobre la tributación del sector financiero continúa abierto, mientras el Gobierno busca fuentes de financiación para el Presupuesto General de la Nación y el gremio advierte sobre los riesgos de encarecer el crédito en un momento de desaceleración económica.

Más recientemente, anoche 12 de febrero, durante un Consejo de Ministros, el presidente colombiano volvió a lanzar la propuesta de imponer inversiones forzosas para las entidades del sistema financiero.
Una propuesta que pareciera haber quedado descartada cuando el ministro de Hacienda era Ricardo Bonilla, hoy privado de la libertad por su participación en supuestas irregularidades en direccionamiento de recursos públicos hacia contratos en varias regiones del país.
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