BanRep advierte que alto déficit fiscal presiona caída del dólar en Colombia y encarece la deuda

Leonardo Villar señaló que el Gobierno se ha visto obligado a endeudarse para cubrir sus gastos, lo que ha provocado una entrada masiva de dólares.

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El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, lanzó una advertencia sobre las presiones que empujan la caída del dólar en Colombia a pesar del abultado déficit fiscal del Gobierno durante su intervención en el Congreso Colombiano de la Construcción de Camacol.

El funcionario señaló que el Gobierno se ha visto obligado a endeudarse para cubrir sus gastos, lo que ha provocado una entrada masiva de divisas al mercado cambiario y, en consecuencia, ha fortalecido al peso de manera coyuntural.

Villar explicó que la teoría convencional anticiparía una fuerte devaluación del peso ante el deterioro de las cuentas públicas. Sin embargo, la confianza del mercado en la independencia del banco central descartó una emisión monetaria para financiar al Ejecutivo, lo que permitió que el Estado continúe accediendo a crédito internacional, aunque pagando un margen de riesgo soberano más costoso que supera al de economías como Brasil, Chile, México y Perú.

Este panorama se refuerza con operaciones de carry trade, donde inversionistas extranjeros liquidan dólares en el mercado local para adquirir títulos de deuda en pesos (TES), atraídos por el diferencial de rendimientos frente a mercados desarrollados.

De acuerdo con Villar, la mayor credibilidad tras el cambio de gobierno facilitó la llegada de estos capitales para fondear el hueco presupuestal, profundizando la baja en el tipo de cambio.

BanRep advierte desbalance fiscal y presupuestal

El gerente general insistió en que, sin los ajustes anunciados por el Gobierno y con el presupuesto aprobado para 2027, el próximo año se vería un déficit fiscal del 9,4 % del PIB, un registro sin antecedentes en la historia republicana del país posterior a la Guerra de los Mil Días.

Incluso materializando los recortes y correcciones planteadas, el desbalance proyectado se ubicaría cerca del 7,2 % del PIB, magnitud comparable al choque registrado durante la pandemia de 2020.

Frente al sector constructor, Villar reconoció las dificultades que genera la política monetaria contractiva, pero defendió que mantener la tasa de interés de intervención es una medida inevitable para obligar a que la inflación descienda.

Y recordó que los créditos habitacionales dependen de las tasas de largo plazo a 15, 20 o 30 años, cuya reducción sostenible solo se alcanzará cuando se disipen las presiones fiscales y las expectativas inflacionarias bajen definitivamente.

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