El mercado de vehículos eléctricos en Colombia cerró 2025 con cifras históricas. De acuerdo con el informe anual de Fenalco y la ANDI, con base en registros del RUNT, entre enero y diciembre de 2025 se matricularon 19.724 vehículos eléctricos nuevos, lo que representó un crecimiento de 115 % frente a 2024.
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El gremio señaló que el país alcanzó un nuevo máximo en adopción de esta tecnología, consolidando una tendencia que ya no es marginal dentro del parque automotor.
Aunque el grueso de estas matrículas corresponde a vehículos particulares, el dato tiene una lectura empresarial más profunda: el entorno regulatorio, tributario y tecnológico ya está lo suficientemente maduro como para que la electrificación empiece a permear segmentos estratégicos como la logística urbana y la distribución de última milla.
En ese escenario se produce la llegada al país del camión eléctrico T35 de BYD, un modelo enfocado en carga liviana que busca posicionarse en el debate clave de 2026 para muchas compañías: ¿es financieramente viable reemplazar flotas de combustión en operaciones urbanas?
Un camión eléctrico diseñado para última milla
El T35 fue presentado este 3 de marzo en Bogotá como una solución para distribución urbana. Tiene capacidad máxima de carga de 2.700 kilogramos, batería de 63 kWh y una autonomía de hasta 270 kilómetros, dependiendo de las condiciones de uso.

Para empresas de retail, ecommerce, alimentos o servicios especializados, estas cifras lo ubican dentro del rango típico de rutas urbanas diarias.
Uno de los diferenciales técnicos es su tiempo de carga aproximado de una hora, gracias a un sistema de carga rápida 2C con refrigeración directa.
En términos operativos, esto implica que el vehículo puede integrarse en esquemas de doble turno o recarga intermedia sin afectar de forma sustancial la disponibilidad diaria, un punto crítico frente a la percepción histórica de que los eléctricos “pierden tiempo” en recarga.
Además, el modelo está optimizado para tráfico con constantes detenciones, circulación en calles estrechas y acceso a zonas de bajas emisiones, lo que responde a restricciones crecientes en grandes ciudades.
Camiones eléctricos vs. camiones de combustión
El argumento central de la compañía no está en la potencia ni en el diseño, sino en la estructura de costos. Según BYD, compañía que también fabrica buses eléctricos para Transmilenio y otros transportes masivos, frente a camiones tradicionales de combustión el T35 puede ofrecer una reducción de entre 70 % y 80 % en el costo por kilómetro recorrido. Esa reducción se explica principalmente por tres factores:
- Eliminación de componentes como aceite, filtros, embrague y caja de cambios.
- Menores intervenciones de mantenimiento correctivo y preventivo.
- Sustitución del diésel por energía eléctrica como insumo principal.

En flotas urbanas donde el combustible representa uno de los mayores rubros de gasto variable, la diferencia en costo por kilómetro puede alterar la ecuación de rentabilidad.
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“El camión tendrá un precio estimado de $140 millones… El T35 hace viable la transición a lo eléctrico incluso para los pequeños negocios”, afirmó Juan Luis Mesa, gerente general de BYD Colombia.
El interrogante de fondo será la velocidad de adopción. Aunque el mercado de eléctricos en general muestra crecimiento acelerado, el segmento de carga aún enfrenta desafíos como infraestructura especializada, capacitación técnica y modelos de financiación adaptados a activos eléctricos.
Lo cierto es que, con un mercado que ya rompió récords en 2025 y un entorno regulatorio favorable, la discusión para las empresas de logística no gira únicamente en torno a sostenibilidad. El eje central es financiero: cuánto cuesta operar hoy una flota tradicional frente a cuánto podría costar electrificarla.




