Carne en Colombia: expertos contradicen a Petro y descartan impacto de exportaciones en el aumento de precios

La propuesta del presidente Gustavo Petro de vetar las exportaciones, no lograría una reducción en los precios de la carne, dicen los expertos.

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El presidente Gustavo Petro anunció dos medidas de choque para contener la inflación de alimentos: la restricción a las exportaciones de carne y ganado en pie, y la prohibición de exportar fertilizantes producidos en Colombia, acompañada de un subsidio a esos insumos.

El anuncio, hecho en alocución presidencial y que se materializaría mediante decreto junto al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, encendió el debate entre gremios y expertos, que cuestionan tanto el diagnóstico como la efectividad de las medidas.

«La exportación de carne no puede seguir. Y quiero ser claro: aquí no tenemos excedentes de carne. Al exportar a China como un gran logro, lo que sucede es que sube el precio de la carne (…) nos eleva entonces la tasa de inflación de alimentos y va contra la política del gobierno», afirmó Petro.

En materia de fertilizantes fue igualmente categórico: «No se deben exportar fertilizantes hechos en Colombia, lo que se produzca se queda en Colombia para alimentación de los colombianos y que se subsidie».

Las medidas se anuncian en un momento de presión inflacionaria persistente, justo después de que el Banco de la República elevara su tasa de interés al 11,25 %.

El paquete incluiría la limitación a la exportación de ganado en pie de machos de uno a dos años, categoría que registró un incremento en la tasa de extracción del 10,8% y un alza del 18,2% en precios de subasta entre 2024 y 2025, según los datos citados por el Ministerio de Agricultura.

Un negocio de US$150 millones y 97% regional en la mira

Las cifras del sector revelan lo que está en juego. Según datos de Analdex, en 2025 las exportaciones de carne bovina sumaron US$148,5 millones, un crecimiento de 39,4 % frente a 2024, cuando llegaron a US$106,5 millones. En volumen, el país pasó de 24.768 a cerca de 30.456 toneladas exportadas.

Departamentos exportadores de carne
Departamentos exportadores de carne. Imagen: Analdex.

La concentración regional es otro factor que amplifica el impacto potencial de la medida: Córdoba lidera con 63,7 % del valor exportado, seguido por Santander con 33,6%. Entre ambos departamentos concentran el 97,3 % de las ventas externas, lo que convierte cualquier restricción en un golpe directo a esas economías regionales, precisamente cuando Córdoba atraviesa una emergencia climática por inundaciones.

En cuanto a los destinos, China absorbe el 61,6% del volumen exportado, seguido por Rusia, Argelia, Chile y El Salvador, mercados conquistados tras años de esfuerzos sanitarios que permitieron a Colombia recuperar el estatus de país libre de fiebre aftosa con vacunación.

Destino de exportaciones
Destino de exportaciones. Imagen: Analdex.

Desde Analdex advierten que frenar las exportaciones ahora enviaría una señal de inestabilidad y abriría espacio para que competidores internacionales ocupen mercados que costaron años de diplomacia comercial. Javier Diaz, presidente ejecutivo de Analdex señaló para Valora Analitik: «Las exportaciones de carne solo equivalen al 3 % de la faena nacional. No creo que un 3% esté incidiendo en los precios de la carne a nivel nacional. Considero que las causas del incremento en los precios debe buscarse en otros factores, como la logística, costo de mano de obra, impuestos, etc.»

El sector discrepa: la causa es la demanda, no las exportaciones

José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, rechazó las medidas y cuestionó su motivación: el presidente «está hablando más de política electoral que de política económica». Para Lafaurie, el alza en el precio de la carne responde al mayor consumo interno, evidenciado en un aumento del sacrificio cercano al 6,3 % en 2025.

Señaló además que otros productos como el pollo, el queso y la leche también subieron de precio, sin que las exportaciones tengan relación alguna con ello.

En ese contexto, el exministro de Agricultura, Andrés Valencia del gobierno Duque, señaló que Colombia produjo en 2025 poco más de 800.000 toneladas de carne, posiblemente la cifra más alta de su historia, y que las exportaciones estaban un 42 % por debajo del pico de 2021. «No tiene sentido prohibir las exportaciones (…) cuando no hay una relación de causalidad entre las exportaciones y la inflación», advirtió.

El verdadero motor del alza, según el exministro es la demanda: «Los aumentos de los precios obedecen a la mayor demanda y a la situación climática de comienzos del año. El mayor salario mínimo generó un ingreso disponible adicional que jalonó el consumo».

Fertilizantes: ¿Ayuda solo para pocos?

En materia de fertilizantes, el anuncio presidencial choca con una realidad estructural que el propio gobierno conoce bien: Colombia importa al menos 2,4 millones de toneladas de estos insumos al año y no tiene capacidad instalada para producirlos a escala industrial.

La idea de convertir al país en una potencia de fertilizantes no es nueva. Durante el gobierno Petro se llegó a plantear la posibilidad de adquirir Monómeros, la empresa petroquímica venezolana, como palanca para avanzar en esa dirección.

Índice de Precios Agropecuarios
Fertilizantes. Foto: Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA).

La propuesta no ha tocado realidad y por ahora es una idea en el aire.

El presidente de la SAC, Jorge Bedoya, reconoció que el subsidio puede ser un aporte puntual para algunos productores, pero advirtió que su alcance sería limitado frente a las necesidades reales de un sector que requiere 2,4 millones de toneladas al año.

La situación se complica además por el contexto internacional. El conflicto en Medio Oriente y las tensiones sobre el estrecho de Ormuz, por donde transita al menos un tercio del comercio marítimo mundial de fertilizantes, amenazan con una nueva escalada de precios similar a la que vivió Colombia durante la invasión rusa a Ucrania.

Andrés Bodensiek, experto en economía agrícola advirtió en una columna de opinión, que la dependencia externa de estos insumos pone en entredicho la soberanía alimentaria del país y que los bioinsumos aún no son un sustituto viable a escala.

Y concluye que el Estado necesita medidas urgentes de tipo financiero, regulatorio y de mercado para mitigar ese impacto, más allá de restricciones a exportaciones.