Colombia se encuentra bajo los efectos de un fenómeno de El Niño. El Gobierno Nacional afirmó que este podría convertirse en uno de los eventos climáticos más fuertes de los últimos 75 años. Lo anterior no solo pone en riesgo a sectores como el agro y la ganadería, sino también a la energía. Es por ello que algunos empresarios y gremios advirtieron sobre riesgos de apagones o racionamientos en algunas zonas del país.
Freddy Zuleta, gerente de Enlaza, compañía que opera proyectos del Grupo Energía Bogotá (GEB), expresó que, en caso de que se presente un fenómeno de El Niño prolongado, este afectaría a toda la población independientemente de su nivel socioeconómico. Destacó que lo anterior también es consecuencia de las limitaciones que existen en el sistema de transmisión de energía a través de las redes.

“La Sabana de Bogotá hacia Boyacá es una de las zonas con más riesgos de sufrir restricciones en su oferta de energía. No han entrado todas las plantas que podrían, no ha entrado Hidroituango, no ha entrado la generación eólica que podría venir de La Guajira. No se tienen líneas que conecten a todas las fuentes al mismo tiempo y tampoco el gas suficiente, o si se tiene, es caro”, expresó.
Para él, todo esto es una combinación que da como resultado un alto riesgo de racionamiento. Lo anterior también se debe a que gran parte del sistema eléctrico colombiano es respaldado por generación hidroeléctrica, pero cuando se presenta una ola de calor, el nivel de los embalses disminuye. Es entonces cuando el sistema debe apoyarse en plantas térmicas que operan con insumos como el gas. Sin embargo, en 2026 Colombia se encuentra en un panorama en el que importa parte del gas que consume, lo que incrementa los costos. Además, algunos agentes de la cadena energética mantienen grandes deudas con las empresas térmicas, generando estrés de caja en estas compañías.

“Hoy no tenemos una zona que sufra un razonamiento de los que ya están conectados. Lo que hace esto es que a veces cuando uno dice que algo va a pasar, los usuarios que están conectados dicen: eso es mentira, yo sigo teniendo mi energía todos los días, no pasa nada. Pero lo que no saben es que ya van meses, por no decir un par de años, que no se han podido aceptar nuevas disponibilidades de servicio para proyectos de crecimiento, industriales, data centers; proyectos que podrían ser parte de la demanda, generar empleos en el centro del país, generar crecimiento y desarrollo, han tenido que ser parados o frenados”, afirmó Zuleta.

Las anteriores advertencias han sido reiteradas por distintos actores del sector, quienes sostienen que la incertidumbre energética está generando desincentivos para nuevas inversiones. Otra de las alertas sobre el riesgo de racionamiento provino de Ricardo Arango, gerente de Afinia, empresa del grupo EPM (Empresas Públicas de Medellín). Según explicó, los racionamientos serían consecuencia de un déficit de energía en Colombia.
“Es una probabilidad alta que se está manejando, que existe una probabilidad alta de que haya racionamientos, porque hay un descalce entre la demanda de energía y la oferta firme”, dijo en entrevista el 12 de junio de 2026.
Agregó que la compañía ha venido realizando propuestas al Gobierno Nacional para implementar programas como Apagar Paga, que fue desarrollado entre 2015 y 2016. También señaló que trabajan de la mano con el Grupo EPM para promover un uso racional de la energía eléctrica entre los usuarios.
Por su parte, Luz Stella Murgas, presidenta de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), manifestó que, con la finalidad de proteger el abastecimiento energético, es necesario que entren en operación los proyectos de regasificación para garantizar la demanda de gas mediante importaciones.

Para la dirigente gremial también existen riesgos significativos de apagón si no se toman las medidas necesarias. Explicó que este escenario podría materializarse si los embalses llegan a niveles críticos y señaló la importancia de realizar el mantenimiento de la planta de regasificación de SPEC (Sociedad Portuaria El Cayao), que actualmente es la única infraestructura de este tipo con la que cuenta Colombia para recibir gas importado.
Cabe recordar que las plantas de regasificación son instalaciones en las que se recibe gas natural licuado, es decir, en estado líquido, para devolverlo a su estado gaseoso e inyectarlo a la red de transporte y distribución que abastece a los usuarios. Por otro lado, si bien los actores del sector energético no han señalado que vaya a presentarse un apagón generalizado, datos de Corficolombiana indicaron que, si se toma como referencia el apagón de 1992, por cada hora de racionamiento se perderían más de $5.600 millones de 2025. A esto se suma la incertidumbre en materia de abastecimiento energético que un escenario de este tipo generaría para la inversión y para la economía en general.




