Análisis | El comercio mundial se reorganiza en un escenario geopolítico fragmentado

Aranceles, bloques y seguridad nacional están redefiniendo rutas, costos y decisiones empresariales.

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El comercio global sigue creciendo, pero ya no lo hace bajo un mismo conjunto de reglas. Las decisiones geopolíticas de las grandes potencias están redibujando rutas, encareciendo costos y obligando a empresas y países a operar en un sistema cada vez más fragmentado.

Según el Global Trade Report 2026 de Boston Consulting Group (BCG), el comercio mundial de bienes seguirá expandiéndose a una tasa cercana al 2,5 % anual hasta 2034, ligeramente por encima del crecimiento del PIB global. El problema no es cuánto se comercia, sino bajo qué reglas se está comerciando: aranceles, controles a la exportación, filtros a la inversión y políticas industriales motivadas por la seguridad nacional.

Desde 2022, las políticas industriales impulsadas por razones de seguridad nacional (subsidios, controles a la exportación, etc.) se han multiplicado por seis a nivel global. Ese giro está debilitando el sistema multilateral que dominó el comercio internacional durante las últimas tres décadas.

BCG describe este nuevo escenario como un “mosaico comercial multinodal”. No hay un solo tablero, sino varios. Cada uno con reglas distintas, prioridades diferentes y márgenes de maniobra desiguales.

El informe plantea cuatro escenarios posibles para la próxima década. Dos de ellos, un mundo de autosuficiencia extrema o un regreso pleno al comercio basado en reglas, aparecen como poco probables. El escenario que gana tracción es intermedio: un sistema fragmentado, donde el comercio sigue fluyendo, pero condicionado por decisiones políticas.

Ese cambio ya se refleja en las decisiones comerciales y de inversión. Los grandes acuerdos multilaterales pierden relevancia, mientras avanzan pactos más pequeños y específicos. Las cadenas de suministro dejan de organizarse solo por eficiencia y pasan a diseñarse también por riesgo geopolítico.

Estados Unidos y China

La relación entre Estados Unidos y China sigue siendo el eje de esta reconfiguración. Washington reforzó una estrategia de “America First” que prioriza la producción local y la resiliencia de sus cadenas de suministro. Los aranceles son solo una parte del enfoque: controles a la exportación, subsidios y requisitos de producción local refuerzan esa estrategia.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Foto: X @WhiteHouse

BCG modeló un escenario extremo para dimensionar el impacto: aranceles del 60 % a China, 25 % a Canadá y México y 20 % al resto del mundo. El resultado sería un aumento de US$640.000 millones en el costo anual de las importaciones estadounidenses, calculado sobre los niveles de 2023. El impacto recaería directamente sobre empresas y consumidores.

En ese contexto, el comercio de bienes de Estados Unidos crecería apenas 1,5 % anual, por debajo del promedio global, y su participación en el comercio mundial tendería a disminuir, aunque sin implicar necesariamente una recesión interna.

China sigue una lógica distinta. Mientras refuerza la autosuficiencia en sectores críticos, redirecciona su comercio hacia el Sur Global. BCG proyecta que su intercambio con estos mercados aumentará en US$1,25 billones hacia 2033, mientras que el comercio con Estados Unidos y la Unión Europea se contraerá en US$221.000 millones.

El nuevo mapa no se limita a las grandes potencias. Un tercer nodo está compuesto por los plurilateralistas, que incluyen a la Unión Europea, Japón, Canadá, México, Perú o Vietnam. Lo que los une es la apuesta por reglas claras y acuerdos, como el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un acuerdo de libre comercio entre 11 países de la región Asia-Pacífico.

Entre estos países, el comercio crecería cerca del 3 % anual, impulsado por la búsqueda de previsibilidad y la necesidad de diversificar relaciones en un mundo más incierto.

crecimiento global
Estados Unidos y China. Imagen: Valora Analitik con insumos de Flickr White House.

El cuarto nodo corresponde a los BRICS+ (Brasil, Rusia, India y China), excluyendo China. Aquí el comercio también es un motor de crecimiento, pero sin comprometer soberanía. Estos países privilegian acuerdos flexibles y pragmáticos, con mayor margen político. El comercio entre ellos y con otros países del Sur Global se expandirá a tasas cercanas al 3 % anual.

El Sur Global deja de ser periférico

El informe identifica un cambio importante: el Sur Global tendrá mayor peso en el comercio mundial. Este grupo de países ya representa cerca del 30 % del comercio global. La señal más clara es el crecimiento del comercio entre estas economías.

BCG estima que en la próxima década el comercio Sur-Sur crecerá a una tasa de 3,8 % anual, frente al 2,8 % del período anterior. India concentra las proyecciones de mayor crecimiento, con un avance estimado del 6,4 % anual en su comercio total, mientras que la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN), también se consolida como una plataforma clave, con una expansión del 3,7 % anual.

Bogotá, tercera en América Latina con mejor ecosistema de startups, según StartupBlink
Bogotá, tercera en América Latina con mejor ecosistema de startups. Foto: cortesía StartupBlink

En América Latina, el Mercosur muestra un desempeño comercial por encima del promedio global. Su comercio crecería impulsado por una expansión del 7,8 % anual con China y del 11 % con India, integrándose de forma directa a las nuevas rutas del comercio internacional.

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El comercio global seguirá siendo resiliente, pero bajo un sistema más fragmentado y exigente. Las empresas deberán operar con múltiples cadenas de suministro y los gobiernos deberán tomar decisiones sobre alianzas, autonomía y competitividad.

El comercio mundial no se está cerrando, se está reorganizando. Y en ese nuevo mosaico, la ventaja no estará solo en producir más barato, sino en entender cómo la geopolítica está definiendo quién comercia con quién, bajo qué reglas y a qué costo.