En Colombia, pocos impuestos son tan visibles en el día a día como el 4×1000. Cada retiro, transferencia o movimiento bancario deja una huella directa en el bolsillo de los ciudadanos y las empresas, convirtiéndose en un costo recurrente que, aunque parece pequeño, se acumula con el tiempo.
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Este gravamen, conocido oficialmente como Gravamen a los Movimientos Financieros (GMF), descuenta $4 por cada $1.000 transados, es decir, una tasa del 0,4 % sobre cada operación. Nació como una medida temporal en 1998 durante una crisis bancaria, pero hoy se mantiene como una fuente estable de ingresos para el Estado.
Sin embargo, en medio de la creciente digitalización financiera, empiezan a surgir soluciones que buscan reducir el impacto de este impuesto, especialmente en sectores donde los movimientos de dinero son constantes.

Una de ellas acaba de ser presentada y podría cambiar la forma en que las empresas gestionan sus pagos.
La fintech colombiana ePayco lanzó una herramienta denominada ‘Pagos Divididos’, diseñada para centralizar transacciones y evitar que cada dispersión de dinero genere un nuevo cobro del 4×1000.
El funcionamiento responde a una necesidad concreta del mercado: empresas que deben repartir un mismo pago entre múltiples beneficiarios —como proveedores, aliados o colaboradores— terminan realizando varias transferencias, cada una sujeta al impuesto.
Con esta nueva alternativa, el proceso cambia. En lugar de múltiples operaciones, se realiza una sola transacción que luego se distribuye automáticamente entre los destinatarios.
Esto no solo reduce la carga operativa, sino que evita el efecto acumulado del impuesto en modelos de negocio con alta frecuencia de pagos.
Cómo funciona la herramienta para evitar pagar el impuesto del 4×1000
El sistema centraliza el recaudo y automatiza la distribución de recursos desde una única operación, eliminando la necesidad de hacer múltiples transferencias manuales.
“Hemos desarrollado esta herramienta para optimizar la distribución de los pagos entre las distintas partes que intervienen en cada transacción, garantizando procesos seguros y eficientes a través de nuestro módulo antifraude”, explicó Juan David Rúa, CEO de ePayco.
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El directivo agregó que esta solución permite que, dentro del proceso de facturación, “se apliquen de forma automática las deducciones y pagos correspondientes a cada intermediario, asegurando que los recursos se liquiden de manera actualizada y oportuna”.
En términos prácticos, esto significa que una empresa puede recibir un pago y, en ese mismo momento, distribuirlo entre varios actores sin tener que ejecutar múltiples movimientos bancarios.
La herramienta llega en un momento donde la digitalización de pagos avanza rápidamente en América Latina. Según un estudio de Mastercard citado en el informe, el 83 % de las pymes considera que los pagos digitales simplifican la contabilidad, mientras que el 82 % identifica beneficios en cumplimiento regulatorio y optimización de costos.
Además, el 70 % de las pequeñas y medianas empresas afirma que no podría operar sin estos sistemas, y un 88 % reconoce que le han permitido ahorrar tiempo y dinero.

Esto evidencia que la eficiencia financiera ya no es solo una ventaja, sino una necesidad para la sostenibilidad empresarial. Más allá del ahorro, el modelo también apunta a mejorar la gestión financiera. Al automatizar los pagos, las empresas pueden tener mayor control, trazabilidad y acceso a reportes en tiempo real.
“Al centralizar y automatizar estos flujos, los comercios pueden minimizar retrasos, optimizar su gestión y acceder a reportes financieros actualizados en tiempo real”, señaló Rúa.
Esto no solo reduce errores operativos, sino que también fortalece la organización contable en esquemas de pagos cada vez más complejos.
Uno de los puntos más relevantes del modelo es su posible uso en el sector público. Según la compañía, esta herramienta también puede aplicarse en procesos de recaudo de impuestos a través de operadores tecnológicos.
En estos casos, el sistema permite que el dinero correspondiente al Estado sea transferido directamente a la entidad pública en el mismo momento de la transacción, mientras que el porcentaje del operador se liquida por separado.
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Esto garantiza que los recursos públicos no sean intermediados por privados, “ni siquiera de forma transitoria”, lo que fortalece la transparencia y la confianza en los procesos digitales.




