El presidente electo, Abelardo de la Espriella, anunció una serie de cambios que implementará una vez asuma oficialmente la Presidencia de la República. Entre las principales medidas se encuentra una reestructuración con el objetivo de convertir la Presidencia en un centro de coordinación ejecutiva y reducir el número de consejerías y agencias adscritas al despacho presidencial.
De la Espriella aseguró que la reorganización responde a la necesidad de eliminar la duplicidad de funciones que, según afirmó, actualmente existe entre varias consejerías presidenciales y distintos ministerios. A su juicio, esta situación ha generado una estructura administrativa más amplia de lo necesario, con competencias que podrían ser asumidas por entidades ya existentes.
El mandatario electo explicó que la reforma permitirá generar un ahorro cercano a los $10.000 millones anuales. De acuerdo con sus estimaciones, estos recursos podrán destinarse a otros programas del Estado, mientras que la reestructuración implicará la eliminación de más de 200 cargos dentro de la Presidencia.

¿Qué pasará con las funciones de consejerías y agencias que eliminará De la Espriella?
De la Espriella indicó que una de las primeras decisiones será la eliminación de la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, así como de la Consejería para la Reconciliación Nacional. Según explicó, las funciones que actualmente desempeñan estas dependencias serán asumidas por los ministerios de Defensa, Relaciones Exteriores e Interior, con el propósito de centralizar las competencias en las entidades responsables de esas materias.
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Asimismo, anunció la eliminación de varias agencias adscritas a la Presidencia cuyas responsabilidades, de acuerdo con el mandatario electo, ya son ejercidas por otras entidades del Estado.
Otro de los cambios anunciados corresponde a la Consejería Presidencial para las Regiones, que dejará de operar bajo esa denominación y pasará a llamarse Gerencia para las Regiones.
Según explicó De la Espriella, esta nueva dependencia tendrá un carácter principalmente ejecutivo y estará encargada de coordinar la relación entre el Gobierno nacional, los gobernadores y los alcaldes.
La reestructuración también contempla modificaciones en la implementación de la política de paz. En ese sentido, el presidente electo informó que la Unidad de Implementación del Acuerdo Final dejará de funcionar bajo su esquema actual y que sus funciones serán trasladadas al futuro Comisionado Nacional de Seguridad.
Como consecuencia de esta decisión, desaparecerá la figura del Alto Comisionado para la Paz. En su lugar se creará una oficina que, según lo anunciado por De la Espriella, estará dedicada exclusivamente a asuntos relacionados con la seguridad.
Finalmente, el presidente electo señaló que el futuro Comisionado Nacional de Seguridad trabajará de manera articulada con los ministros de Justicia y del Interior para revisar el marco institucional vigente.




