El auge de los pagos digitales en Colombia sigue marcando el ritmo de transformación del sistema financiero. En los últimos años, el país ha experimentado una acelerada evolución en la adopción de billeteras electrónicas, plataformas fintech y soluciones tecnológicas que buscan facilitar las transacciones diarias, hacerlas más seguras y ágiles.
En ese escenario, las entidades financieras y los nuevos actores del ecosistema trabajan en el desarrollo de herramientas que permitan simplificar los movimientos de dinero y ampliar el acceso a servicios financieros.
Sin embargo, a pesar de estos avances, el efectivo continúa predominando en Colombia. Expertos han advertido que cerca del 79 % de las transacciones en el país aún se realizan en efectivo, lo que refleja no solo una preferencia arraigada, sino una condición estructural del sistema económico.

Entre esos expertos se encuentra Emanuel Correia, vicepresidente de Soluciones y Productos de Credibanco, quien explicó que la alta dependencia del efectivo, aunque desafiante, abre la puerta a oportunidades relevantes en términos de inclusión financiera y desarrollo económico.
Según el vocero consultado por Valora Analitik, detrás del uso del efectivo existe un amplio potencial para avanzar en bancarización y en el acceso de los ciudadanos a herramientas que les permitan mejorar su calidad de vida.
En ese sentido, el acceso al sistema financiero no se limita únicamente a la posibilidad de realizar pagos digitales; también implica la oportunidad de acceder a crédito, generar historial financiero y contar con alternativas que faciliten el cumplimiento de metas personales y familiares.
“Hay beneficios claros para el consumidor que hoy no está bancarizado y que, al depender del efectivo, pierde oportunidades importantes de crecimiento financiero”, señaló Correia.
¿Cómo se logra una menor dependencia del efectivo?
El cambio hacia una menor dependencia del efectivo no es inmediato ni automático. El experto reveló que uno de los principales desafíos radica en la construcción de una cultura financiera sólida.

Foto: tomada de istockphoto.com – Andrzej Rostek
Este proceso requiere no solo del desarrollo tecnológico, sino también de pedagogía, confianza y articulación entre todos los actores del ecosistema: banca tradicional, fintech, comercios y entidades públicas. La clave está en que los usuarios comprendan de manera clara los beneficios reales que existen detrás del uso de medios de pago digitales.
En este contexto, los pagos instantáneos han sido identificados como un elemento determinante para acelerar esta transformación. Correia destacó que este tipo de soluciones permite realizar transferencias en tiempo real, eliminando fricciones y reduciendo la necesidad de usar efectivo.
Además, facilitan la interoperabilidad entre distintos actores del sistema, acercando los servicios financieros a más personas, especialmente a aquellas que históricamente han estado por fuera del sistema.
Beneficios macroeconómicos en la reducción del uso del efectivo
La reducción del uso del efectivo tiene implicaciones importantes a nivel macroeconómico.

Por un lado, mejora la trazabilidad de las transacciones, lo que contribuye a disminuir fenómenos como la evasión fiscal. Por otro, permite una mayor eficiencia en la circulación del dinero y fortalece la actividad comercial, al dinamizar sectores como el comercio electrónico y los pagos en entornos digitales.
Las experiencias internacionales refuerzan esta visión. El vicepresidente informó que países como Brasil e India han logrado avances significativos en la reducción del efectivo gracias a la implementación de sistemas de pagos instantáneos.
En estos casos, el impacto no solo se ha visto en los hábitos de consumo, sino también en indicadores como la inclusión financiera, la recaudación tributaria y el crecimiento económico.
En Brasil, por ejemplo, en apenas cinco años se ha logrado transformar el ecosistema de pagos, reduciendo considerablemente el circulante en efectivo y generando beneficios tanto para consumidores como para empresas.
En Colombia, el camino hacia esa transformación ya está en marcha, aunque aún enfrenta retos importantes.

De acuerdo con lo planteado por Emanuel Correia, el objetivo es precisamente habilitar estas capacidades en todo el ecosistema, permitiendo que más actores se conecten a los sistemas de pagos instantáneos y puedan ofrecer servicios más eficientes a sus usuarios. Esto no solo impulsa la innovación, sino que también fortalece la competitividad del sector financiero.
Así, el vicepresidente concluyó que Colombia se encuentra en un punto de inflexión. “La reducción del uso del efectivo no solo implica modernizar los medios de pago, sino avanzar hacia una economía más inclusiva, transparente y eficiente. Un escenario en el que cada vez más ciudadanos puedan acceder a los beneficios del sistema financiero y donde la tecnología se convierta en un verdadero motor de desarrollo económico y social”.




