El truco que le funciona a Bogotá para que más ciudadanos paguen impuestos de forma voluntaria

Un correo electrónico duplicó la probabilidad de que bogotanos pagaran impuestos de forma voluntaria.

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El centro de pensamiento económico, ANIF, realizó un experimento junto a la Secretaría de Hacienda de Bogotá, para conocer por qué algunos contribuyentes pagaban el aporte voluntario en sus impuestos (10 %) y otros no.

El mecanismo de aporte voluntario existe en Bogotá desde 2002, cuando el Decreto 040 habilitó a los contribuyentes del impuesto predial e ICA a pagar un 10 % adicional destinado a programas de inversión pública. En 2007 la figura se extendió al impuesto vehicular.

Sin embargo, la participación sigue siendo marginal: en 2025, apenas 10.000 contribuyentes del predial —sobre un universo de más de 2,8 millones de predios— y 13.400 del vehicular —sobre cerca de 2,2 millones de contribuyentes— realizaron el aporte, con tasas de participación de 0,36 % y 0,60 %, respectivamente, y un recaudo agregado de aproximadamente $1.585 millones.

El experimento del aporte voluntario

Para entender por qué esa participación es tan baja, ANIF y la SDH aplicaron en 2025 una encuesta presencial a 2.511 contribuyentes que reveló, incluso entre quienes manifestaron baja disposición a aportar, más de un tercio consideró que el mecanismo sí puede marcar una diferencia en la financiación de la ciudad —33 % en vehicular y 38 % en predial—.

La encuesta concluyó que la resistencia no venía del escepticismo sobre a dónde irán los recursos y se implementó el siguiente paso, un ensayo de control aleatorio (RCT) con 200.000 contribuyentes del predial y 200.000 del vehicular.

Cada grupo fue asignado aleatoriamente a recibir uno de cinco mensajes conductuales: recordatorio simple, norma social, identidad cívica, tangibilidad del destino de los recursos, o elección activa del área beneficiaria o a no recibir ninguna comunicación.

Los resultados se midieron directamente en los registros administrativos de pago. Un contribuyente que no recibió el correo tenía una probabilidad base de 0,68 % de realizar el aporte voluntario. Quien sí recibió el mensaje conductual pasó a una probabilidad de 1,36 %: el doble.

Extrapolado al universo completo de contribuyentes vehiculares de Bogotá, ese efecto equivaldría a cerca de 11.000 nuevos aportantes sin modificar tarifas ni crear obligaciones legales.

Impacto del mensaje conductual
Impacto del mensaje conductual.

En el predial los resultados fueron más moderados, pero igualmente positivos: la probabilidad de aporte pasó de 0,81 % a 0,91 %, un incremento del 12 % que equivale a aproximadamente 2.400 nuevos aportes.

Para ANIF, el hallazgo tiene implicaciones que van más allá del recaudo: “Esto confirma que las herramientas de economía conductual son viables y efectivas en el contexto tributario colombiano, además evidencian que la confianza institucional es condición necesaria pero no suficiente para motivar la contribución voluntaria: incluso esa confianza requiere una activación, ya sea un recordatorio, un sentido de pertenencia o la posibilidad de elegir”.

Por último, el experimento concluyó que las campañas conductuales son más efectivas cuando se diseñan de forma diferenciada por tipo de contribuyente y por impuesto, y cuando se acompañan de esfuerzos por mejorar la transparencia y la rendición de cuentas sobre el uso de los recursos.