Brasil cerró este domingo la jornada de votación de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en una contienda que tiene como principales protagonistas al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Las urnas dejaron de recibir votos a las 17:00, hora de Brasilia (3:00 p.m. hora Colombia). El sistema de votación electrónica permitirá avanzar rápidamente en el conteo y conocer los resultados durante las próximas horas.
Lula, que busca un nuevo mandato no consecutivo, votó en São Bernardo do Campo, en el estado de São Paulo. Bolsonaro, por su parte, sufragó en Río de Janeiro. Ambos candidatos se pronunciaron sobre la jornada después de ejercer su derecho al voto.
Además de la elección presidencial, los brasileños votaron para elegir gobernadores, dos senadores por cada estado, los 513 integrantes de la Cámara de Diputados y los diputados de las asambleas legislativas estatales.
La participación electoral corresponde a cerca de 159 millones de ciudadanos, en un proceso en el que el voto es obligatorio.

Así avanza la elección presidencial en Brasil
Pasada poco más de una hora desde el cierre de las votaciones, ya se ha escrutado el 17 % de las secciones electorales dejando por encima a Flávio Bolsonaro, con 10,9 millones de votos, que representan el 51,22 %.
Por su parte, el presidente Lula se ubica por detrás con el 40,66 % de los votos contados hasta el momento, con 8,08 millones de sufragios.
Expertos han indicado que, con este resultado parcial, Bolsonaro sería electo en esta primera vuelta, pues logra cumplir con el modelo de elección brasilero, teniendo en cuenta que superaría la mitad más uno de los votos válidos.
Esta es la economía que recibirá el próximo presidente de Brasil
De acuerdo con el análisis de la firma Sectorial, quien gane recibirá una deuda bruta equivalente a 82,5 % del PIB, un presupuesto en el que 91,7 % del gasto primario es obligatorio y una economía que, según el Banco Central, crecerá apenas 1,8 % este año.
El proyecto de presupuesto de 2027, elaborado por el actual gobierno y que votará el Congreso saliente, supone un crecimiento de 2,5 %. La Institución Fiscal Independiente del Senado proyecta 1,8 % y el mercado, 1,5 %.
“Con esos números, la Instituição Fiscal Independente (IFI) calcula un déficit de 86.100 millones de reales donde el gobierno ve un superávit de 18.600 millones, y estima que habrá que congelar 35.700 millones en gasto. Gane quien gane, el mandato empieza con un recorte pendiente”, sostiene el análisis”.
Lula propone ratificar el marco fiscal, la regla que su gobierno creó para reemplazar el antiguo techo de gasto, y avanzar en el fin de la escala 6×1 con una jornada de 40 horas sin reducir salarios.
Flávio Bolsonaro plantea un recorte profundo del gasto, con la eliminación de al menos 10 ministerios, el regreso de las privatizaciones y una nueva regla fiscal orientada a reducir la deuda, aunque sin detallar su funcionamiento.
¿Cómo afectará la elección de Brasil en Colombia?
Los tres analistas consultados coinciden en que el intercambio entre Colombia y Brasil ha sido resistente al signo ideológico de los gobiernos. Alexander Rojas, de la Universidad El Bosque, señala que ambos países han sabido aislar sus mercados de los cambios políticos y que es poco probable que eso cambie.
Ivan Otero Suárez agrega que “los acuerdos de seguridad fronteriza y el flujo comercial en el marco de la Aladi o el Mercosur difícilmente sufrirían retrocesos graves, porque dependen de burocracias técnicas consolidadas”.
Las diferencias aparecerían en lo político. Según Rojas, un gobierno de Flávio Bolsonaro consolidaría una región homogénea, lo que podría facilitar una expansión comercial y una diplomacia centrada en las preocupaciones colombianas sobre seguridad y narcotráfico, además de una mayor presión en bloque para un cambio de régimen en Venezuela.
Una continuidad de Lula, en cambio, podría implicar distancia frente al Escudo de las Américas, el esquema de seguridad que exige cooperación transnacional, y críticas al estricto alineamiento del gobierno de Abelardo de la Espriella con Washington.
El principal punto de fricción sería la Amazonía. Manuel Camilo González, de la Universidad Javeriana, advierte que la deforestación, que ambos países tratan como un asunto de seguridad, podría generar un cortocircuito: “parte de la tala responde al avance de la frontera agrícola, y esa agenda se cruza con la coalición de Bolsonaro y los terratenientes brasileños”.
Otero coincide en que la cooperación ambiental perdería impulso político bajo un gobierno opositor. En el control de drogas y la migración irregular, en cambio, González ve más consenso.




