Guerra en Irán frena flujos hacia mercados emergentes; marzo registró la mayor caída desde la pandemia

A nivel regional, el impacto de la guerra en Irán en el flujo de capitales fue profundamente dispar; América Latina mostró resiliencia.

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El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) informó que los flujos de portafolio hacia los mercados emergentes en todo el mundo sufrieron una reversión abrupta durante marzo de 2026.

Tras un inicio de año sólido, el estallido de la guerra en Irán provocó un frenazo repentino en la llegada de capitales, según la asociación global de entidades financieras, marcando el peor desempeño mensual para estos activos desde marzo de 2020.

De acuerdo con el informe, las salidas totales de capital de no residentes alcanzaron los US$70.300 millones. Este resultado contrasta con los US$22.400 millones que ingresaron en febrero y se aleja de los US$10.300 millones registrados en marzo del año anterior.

Para el IIF, marzo representó una «ruptura de régimen» tras el choque geopolítico, rompiendo con la tendencia de recuperación que se traía desde enero.

flujos hacia mercados emergentes en marzo de 2026

Liquidación masiva en renta variable

El deterioro del mes fue impulsado abrumadoramente por el segmento de acciones, que experimentó una liquidación de US$56.000 millones. Esta cifra representa la mayor salida mensual en renta variable desde el choque de la pandemia, convirtiéndose en el principal motor de la reversión total de los flujos.

Por su parte, la deuda también se vio afectada, pero en menor magnitud, registrando salidas por US$14.200 millones, tras haber captado US$14.900 millones en febrero. Según el IIF, esto indica que marzo no fue una parada técnica uniforme, sino un episodio de aversión al riesgo donde las acciones actuaron como el principal margen de ajuste.

A nivel regional, el impacto fue profundamente dispar, con Asia emergente como el canal central de transmisión del choque, pues dicha región registró salidas masivas de US$55.700 millones, explicadas casi en su totalidad por la renta variable (US$53.700 millones), tras la alta exposición a los precios del petróleo y los riesgos en el suministro de combustible.

Por su parte, China se mantuvo como un refugio relativo. Los flujos de deuda hacia el gigante asiático fueron positivos en US$2.500 millones, mejorando ligeramente frente a febrero, aunque sus acciones sí sufrieron salidas por US$2.600 millones.

flujos hacia mercados emergentes en marzo de 2026

En contraste con el desplome asiático, América Latina mostró una notable resiliencia. La región registró una salida neta mínima de apenas US$900 millones en marzo.

Aunque los flujos de deuda en la región fueron negativos (US$2.200 millones), el segmento de renta variable logró atraer US$1.400 millones. El IIF atribuyó este comportamiento al soporte que brindan los precios de las materias primas y al atractivo relativo del carry trade en la región.

Otras regiones como Europa emergente (salidas de US$4.300 millones) y MENA (salidas de US$9.500 millones) también se vieron presionadas, demostrando que los altos precios del crudo no se tradujeron automáticamente en mayores entradas de capital para los exportadores debido a la proximidad geográfica con el conflicto.

Hacia adelante, el IIF advierte que la variable crítica será la duración de la guerra en Irán. Una interrupción corta mantendría el daño concentrado en acciones y en la región asiática.

Sin embargo, si el conflicto se prolonga, el choque podría transformarse en un régimen duradero de altos costos energéticos, provocando una inflación persistente y forzando a los bancos centrales a endurecer sus políticas. En este escenario, la diferenciación entre mercados emergentes dependerá de la credibilidad monetaria, el espacio fiscal y los amortiguadores externos de cada país.