La prima de servicios que reciben millones de trabajadores colombianos en junio continúa siendo uno de los principales impulsores del consumo en el país. Sin embargo, el comportamiento de los hogares evidencia cambios frente a años anteriores. Aunque este ingreso adicional sigue destinándose a compras, viajes, educación y proyectos personales, cada vez más personas optan por administrar estos recursos con mayor prudencia para atender las obligaciones económicas que surgen durante el segundo semestre.
Esta tendencia se presenta en un contexto en el que el acceso al crédito formal todavía enfrenta importantes retos. De acuerdo con el más reciente Reporte de Inclusión Financiera, el 96,3 % de los adultos colombianos cuenta con al menos un producto financiero. No obstante, únicamente el 35,5 % tiene acceso a productos de crédito dentro del sistema financiero formal. Esta brecha refleja que millones de ciudadanos aún encuentran dificultades para financiar bienes y servicios de mayor valor a través de los mecanismos tradicionales.
Ante esta realidad, las alternativas de financiación integradas al proceso de compra han ganado relevancia tanto para los consumidores como para los comercios. Estas soluciones permiten acceder a opciones de crédito ofrecidas por entidades financieras, cooperativas y empresas fintech directamente desde el punto de venta, reduciendo tiempos de espera y simplificando los trámites asociados a la aprobación de financiación.
Daniel Garzón, CEO de Creditop, señaló que el uso de la prima está evolucionando hacia una gestión más estratégica por parte de los consumidores.
“La prima sigue siendo un importante motor de consumo, pero lo que estamos viendo es que los consumidores son cada vez más estratégicos con el uso de esos recursos. Muchas personas prefieren conservar parte de su liquidez para atender otros compromisos durante el segundo semestre y financiar aquellas compras que pueden distribuir en el tiempo de forma responsable”, afirmó el directivo.
Los cambios en los hábitos de compra también están generando beneficios para el comercio. Según cifras de Creditop, los establecimientos que incorporan mecanismos de financiación inmediata pueden incrementar sus ventas hasta en un 25 %. En determinadas categorías, el crecimiento puede acercarse incluso al 40 %.
Además, la disponibilidad de crédito en el momento de la compra influye directamente en el valor de las transacciones. La compañía indica que el ticket promedio puede aumentar hasta un 50 %, ya que los consumidores tienen la posibilidad de adquirir productos o servicios de mayor valor sin afectar de forma inmediata su flujo de caja.
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Entre los sectores que más están aprovechando esta dinámica se encuentran tecnología, turismo, educación, salud y mejoramiento del hogar. Estas categorías suelen registrar un aumento en la demanda durante junio y julio, impulsadas por el pago de la prima y la temporada vacacional de mitad de año.

La financiación gana terreno frente a los descuentos
Durante años, las campañas comerciales de esta época estuvieron centradas en promociones y descuentos como principal herramienta para incentivar las ventas. Sin embargo, estudios recientes de mercado muestran que esta estrategia ya no es suficiente para responder a las nuevas necesidades de los consumidores.
Análisis de Phoenix Strategy Group advierten que las políticas basadas exclusivamente en descuentos pueden afectar los márgenes de rentabilidad de las empresas, obligándolas a aumentar considerablemente sus volúmenes de venta para mantener niveles similares de ganancias.
En este escenario, la flexibilidad en los métodos de pago se ha convertido en un elemento determinante para concretar una compra. Los consumidores ya no evalúan únicamente el precio final de un producto o servicio, sino también la posibilidad de distribuir el gasto en cuotas acordes con su capacidad financiera.
“Hoy vemos una realidad diferente: los consumidores valoran tanto el precio como la posibilidad de administrar mejor su flujo de caja. Por eso, facilitar el acceso a opciones de pago flexibles se está convirtiendo en un factor determinante para concretar una compra”, concluyó Garzón.
La evolución de estas preferencias refleja una transformación en la manera en que los colombianos gestionan sus finanzas personales. Más allá del impulso inmediato al consumo que representa la prima de servicios, la búsqueda de alternativas que permitan preservar liquidez y planificar los gastos futuros está redefiniendo las estrategias comerciales y los mecanismos de financiación disponibles en el mercado.




