Entrevista | Así logró La Fragata consolidarse como uno de los restaurantes más famosos de Colombia; revela plan a 2030

La tercera generación de la familia que llevó el pescado fresco a Bogotá en 1964 está hoy en manos de María Teresa Calderón y su madre. Valora Analitik conversó con la CEO sobre el relevo, la historia familiar y el rumbo del grupo hacia 2030.

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Diez días antes de que su hermano muriera, María Teresa Calderón Silva, actual CEO del Grupo La Fragata le hizo una promesa: dejaría Medellín y volvería a vivir en Bogotá. Llegó justo a tiempo para acompañarlo en sus últimos días. Alejandro Calderón Silva, rostro del Grupo La Fragata durante la última década, murió de cáncer el 9 de julio de 2025.

“Una vez él muere, familiarmente había un duelo muy fuerte. Había muchas cosas que organizar en las compañías”, recordó María Teresa Calderón Silva, actual CEO en conversación con Valora Analitik. “Pasaron unos meses hasta que me dieron a mí la representación legal de la compañía y asumí la gerencia. Hoy en día soy la CEO, y mi mamá es la subgerente”.

Así, la empresa que fundó un coronel del Ejército hace 62 años quedó por primera vez en manos de dos mujeres. Son María Teresa y su madre, María Clemencia Silva de Calderón, quien además está a la cabeza de la propuesta culinaria del grupo.

“Al ser la única nieta de mi abuelo Álvaro Calderón, la única hija de mis papás y la única hermana de mi hermano, tengo una responsabilidad en el legado familiar. La asumo con mucha honra, con mucha alegría y con mucha responsabilidad”, afirma.

Del centro comercial El Lago al piso 12

La historia empezó el 6 de agosto de 1964. Ese día, el coronel Álvaro Calderón Rodríguez abrió un restaurante de mar en el centro comercial El Lago de Bogotá, donde hoy está Unilago, y lo llamó La Fragata. El coronel venía de montar una compañía pesquera en Buenaventura. Según la empresa, fue el primero en traer pescado fresco del Pacífico a la capital con una cadena de frío por vía aérea.

En esa época, salir a comer era para muchas familias bogotanas un plan reservado para las fechas importantes. Y comer pescado fresco a 2.600 metros de altura era casi una rareza.

El negocio funcionó, y la segunda generación, Felipe Calderón Junguito y María Clemencia Silva, lo expandió. Llegaron a una sede en el centro de Bogotá en 1968 y otra en el Centro Internacional, junto al Hotel Tequendama, en 1971. Después vinieron locales en el Parque Central Bavaria, en Plenitud, frente a Unicentro, y en Cartagena, Medellín y Cali. El grupo también creó la Tarjeta Fragata, un programa de fidelización de clientes cuando en Colombia casi nadie hablaba del tema.

En 1991 les ofrecieron abrir un restaurante giratorio en el piso 12 del World Trade Center de la calle 100. Hoy La Fragata Giratorio da una vuelta completa sobre la ciudad en exactamente una hora y treinta y siete minutos mientras las personas comen, y se convirtió en el ícono de la marca. En 2019 fue el restaurante con más reservas del país en la plataforma TheFork.

La Fragata Giratorio, restaurante ícono del grupo abierto en 1991 en el World Trade Center de la calle 100 en Bogotá. Foto: Andrés Hernández Godoy — Valora Analitik
La Fragata Giratorio, restaurante ícono del grupo abierto en 1991 en el World Trade Center de la calle 100 en Bogotá. Foto: Andrés Hernández Godoy — Valora Analitik

“Lleva 34 años en el mercado y es un lugar no solamente de celebraciones y de momentos muy especiales. Acá han pedido la mano, se han casado personas, han hecho grados. Las generaciones de los bogotanos han celebrado cosas muy importantes, y eso es muy especial”, dice María Teresa.

Para ella, cada generación tuvo un papel: “Mi abuelo la creó, mis papás la expandieron, mi hermano la estructuró, y a mí me corresponde esa transformación, con mucho respeto, con mucho cuidado de la tradición y también incorporando esa innovación que todos los negocios hoy en día necesitan”.

Esa construcción tuvo un costo que la familia recuerda bien. “Mi mamá nunca ha tenido un día de la madre en el que no estuviéramos trabajando todos en los restaurantes. Mi papá trabajaba en uno, mi hermano en otro, yo en otro y mi mamá en otro”, cuenta. “Parte de lo que quiero conservar es esa disciplina organizacional, esa pasión por sacar un proyecto adelante”.

“Quedamos las dos”

Durante décadas, la conducción del grupo estuvo en manos de los hombres de la familia. “Mi papá fue el gerente durante toda la vida y mi hermano fue el subgerente. Ahora somos mi mamá y yo. Pues quedamos las dos”, resume María Teresa, quien también perdió a su padre, Felipe Calderón Jungüito en 2019.

María Teresa Calderón Silva, CEO de Grupo La Fragata (izquierda), y su madre, María Clemencia Silva de Calderón, subgerente. Foto: cortesía Grupo La Fragata
María Teresa Calderón Silva, CEO de Grupo La Fragata (izquierda), y su madre, María Clemencia Silva de Calderón, subgerente. Foto: cortesía Grupo La Fragata

Ella no ve el relevo como una ruptura por género, sino como una continuidad. “Más allá de que ellos fueran hombres, lo que aprendí de mi papá, de mi hermano y de mi mamá, la disciplina que ellos me han enseñado a tener y la pasión por lo que nosotros hacemos como familia, creo que es algo que llevamos en la sangre”.

Felipe Calderón (QEPD) y su hijo Alejandro Calderón Silva (QEPD), padre y hermano de la actual CEO. Foto: cortesía Grupo La Fragata.
Felipe Calderón (q. e. p. d.) y su hijo Alejandro Calderón Silva (q. e. p. d.), padre y hermano de la actual CEO, María Teresa Calderón Silva. Foto: cortesía Grupo La Fragata.

La nueva CEO no llegó de la cocina, sino de la consultoría. Durante 13 años construyó desde cero ENCONCRETO Estrategia, una firma de estrategia e innovación que opera en Colombia y en Estados Unidos. Esa firma es hoy aliada del grupo en “Estrategia a la mesa”, una experiencia para empresas en la que los equipos usan la dinámica de la cocina para alinearse estratégicamente.

María Teresa Calderón dice que ya tenía trazada la ruta cuando recibió la compañía, pero ejecutarla requiere de tiempo y dedicación. De la consultoría trajo tres convicciones. La primera es que una empresa se transforma más rápido cuando toda su gente conoce el norte estratégico, no solo los directivos. “Cuando las personas de la compañía saben y tienen engagement con ese norte estratégico, logras movilizar, transformar y llegar a resultados tangibles mucho más rápido”, explica.

La segunda es que cada empleado debe saber qué aporta desde su rol a esa transformación. La tercera, que la innovación es un proceso continuo, sobre todo con la llegada de la inteligencia artificial. Para eso, el grupo adoptó un lema: human first, AI second. “Siempre estamos centrados en que la cultura y nuestra gente estén totalmente involucradas en la compañía y tengan la camiseta realmente puesta”.

Su madre, María Clemencia Silva de Calderón, comparte con ella la dirección y la cocina. Fue una de las líderes del proceso de ingeniería de menú detrás de los festivales de ceviche, baos y sushis que el grupo lanzó en octubre. Durante varias semanas de pruebas, ese proceso llevó la cocina peruana y nikkei a las dos sedes.

Menos restaurantes, más foco

“Había otros restaurantes dentro del grupo, pero después de muchos cambios y muchas decisiones estratégicas, decidimos quedarnos con el ícono de cada marca”, explica. Es decir, La Fragata Giratorio para la marca La Fragata y Fish Market Calle 77, una casa patrimonial en El Nogal, para la línea casual.

La decisión también tiene una raíz personal. “Después de todo lo que he vivido, de un hermano con cáncer y de mi papá que también se murió, soy una convencida de que la vida es hoy, y no necesitas tener 100 restaurantes para generar impacto”, afirma. “Puedes tener menos restaurantes y generar el mismo impacto en las personas que trabajan contigo, en sus familias o en los clientes que van a visitarte”.

María Teresa Calderón en Fish Market Calle 77, la sede con la que el grupo quiere expandirse por barrios. Foto: cortesía Grupo La Fragata.
María Teresa Calderón en Fish Market Calle 77, la sede con la que el grupo quiere expandirse por barrios. Foto: cortesía Grupo La Fragata.

La estrategia separa los dos negocios. El Giratorio seguirá siendo un restaurante de alta cocina. Fish Market, descrito por la CEO como un restaurante “contemporáneo, experimental y mucho más fresco para el día a día”, será la marca con la que el grupo quiere crecer, con “restaurantes de barrio” en distintos sectores de Bogotá.

María Teresa no descarta crear más adelante una marca nueva e incluso tener franquicias que sean más cercana a la comida rápida y a las porciones pequeñas que piden las nuevas generaciones. “Todavía no lo hacemos, porque estamos en proceso de estructurar muchas cosas dentro de la compañía y además la recibí no hace mucho tiempo”, aclara.

Conquistar a los de 25 años

El reto que asumió María Teresa Calderón, la nueva gerente es concreto: lograr que alguien de 25 años quiera ir a un restaurante que su abuela ya conocía. La respuesta está en los festivales de ceviche, sushi y baos que el grupo lanzó en octubre y que van hasta diciembre de 2026. Con ellos espera generar cerca del 30 % de sus ventas del último trimestre.

“Las nuevas generaciones tienden a comer mucho fast food, pero hay otra tendencia muy importante, y es la comida saludable”, explica. Por eso, la apuesta mezcla tradición con productos de tendencia global: la cocina nikkei, los baos y los namis, unas hamburguesas de sushi. También suma talleres, clases de cocina y rincones pensados para redes sociales.

Lanzamiento del festival de Ceviches, sushis & Baos el jueves 22 de octubre de 2026 en el restaurante La Fragata Giratorio. Foto: Andrés Hernández Godoy – Valora Analitik.
Lanzamiento del festival de Ceviches, sushis & Baos el jueves 22 de octubre de 2026 en el restaurante La Fragata Giratorio. Foto: Andrés Hernández Godoy – Valora Analitik.

Los festivales tienen además una causa. Madre e hija decidieron, con el equipo, destinar un porcentaje de lo recaudado a crear experiencias para niños con cáncer. “Queremos que todo lo que hagamos de aquí en adelante tenga un propósito distinto y que la muerte de mi hermano nunca se quede en vano”, dice.

La Fragata hacia 2030: el viaje continúa

A la pregunta de dónde estará el grupo en 2030, María Teresa Calderón le respondió a Valora Analitik que su meta es que la experiencia y la hospitalidad sigan siendo la marca del grupo antes de crecer en tamaño. “Eso para mí es mucho más satisfactorio que poderte decir que quiero abrir 100 restaurantes”, afirma. La expansión vendrá, dice, cuando el equipo esté fortalecido.

Para eso, la compañía, con cerca de 100 personas, está llevando la inteligencia artificial a todas sus áreas, desde el servicio hasta la contabilidad. “Las personas que trabajan en el servicio, los meseros, no pueden solamente pensar que son meseros. También hacen parte de un pilar estratégico, y están aprendiendo de estrategia, de innovación y de inteligencia artificial”.

“Para mí, la innovación no es un proceso que tiene principio y fin, sino una conversación constante dentro de la organización”, concluye. “Que no sea un one shot, sino que permanezca en el tiempo”.

Sesenta y dos años después de que el coronel Calderón abriera su primer restaurante en El Lago, su nieta María Teresa, apuesta a que La Fragata siga sorprendiendo a los bogotanos. El viaje continúa.

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