Latinoamérica tiene un rol para jugar: la visión de Sura Investments para 2026

Gonzalo Falcone, CEO de la firma, se refirió al desempeño de la compañía en diferentes mercados claves.

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Gonzalo Falcone, CEO de SURA Investments, analizó en visita a Valora Analitik en Medellín el contexto geopolítico global, las oportunidades de inversión en la región y el desempeño de la firma en sus cuatro mercados clave.

El CEO de la firma regional de gestión de activos abrió la conversación con una imagen que usaría varias veces a lo largo del encuentro: la del inversor que mira desde el balcón frente al que camina por la calle. El primero ve el paisaje, las tendencias, el horizonte. El segundo escucha el ruido. Su invitación, para clientes y mercados por igual, es siempre a subir.

«El que está en el balcón ve oportunidades; el que está en la calle, solo ve el ruido. Mi mensaje es que bajemos a la calle con esa mirada desde arriba”, apuntó Falcone, dando de manera amplia su visión para lo que están ocurriendo actualmente en la región y el mundo. 

Falcone sitúa el punto de inflexión en enero de este año, en el Foro Económico Mundial de Davos. El discurso del primer ministro de Canadá fue, para él, el momento en que alguien puso por escrito una realidad que ya se sentía en los mercados: el multilateralismo que había ordenado el mundo desde la posguerra llegó a su fin.

El tablero cambió, y con él las preguntas que deben hacerse los países, las empresas y los inversores. En ese nuevo orden, las llamadas «potencias medias» —aquellos países con peso económico real pero sin la escala de Estados Unidos o China— están frente a una encrucijada: definir su rol o dejar que otros lo definan por ellas.

En Latinoamérica, Falcone identifica a Brasil y México como los dos países con suficiente masa crítica para moverse de forma relativamente autónoma. México, sin embargo, carga con una dependencia altísima de Estados Unidos que acota su margen de maniobra. Brasil está más abierto al mundo, aunque también con sus propias tensiones internas. El resto de la región —Colombia incluida— tiene recursos, tiene oportunidades, pero necesita tomar decisiones sobre cómo insertarse en ese nuevo mapa. Esa, dice Falcone, es justamente la oportunidad que ve SURA desde su balcón.

El conflicto de Medio Oriente y su efecto sobre los portafolios

No todo es estructural. Falcone reconoce que el conflicto en Medio Oriente mete una volatilidad enorme en el corto plazo, especialmente en el precio del petróleo. 

Su lectura, sin embargo, es matizada: si la duración del conflicto es corta —de semanas— los fundamentos estructurales de la región se mantienen intactos y la visión de mercado no cambia. Si se extiende, el escenario es otro: presiones inflacionarias, desaceleración económica global y efectos en cadena sobre economías emergentes que, aunque menos dependientes del petróleo de esa zona, no quedan blindadas. 

Por eso Sura Investments mantiene una posición de duración media en renta fija: suficiente para capturar el recorrido a la baja en tasas, sin quedar sobreexpuesta a la parte larga de la curva americana, donde el ruido geopolítico y la política de la Fed pueden golpear con fuerza.

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La tesis latinoamericana: recursos, estabilidad y peso económico

Latinoamérica, vista desde el balcón de Falcone, es la cuarta economía a nivel global considerada como región, con apenas el 0,8 % de la población mundial. Tiene cobre, tierras raras, petróleo y una disponibilidad de recursos naturales que pocos territorios pueden igualar. Y, a diferencia de décadas anteriores, la región llega a este momento con una estabilidad macroeconómica relativa que le permite absorber mejor los choques externos. No es perfecta —Falcone es el primero en reconocerlo— pero la mirada de mediano plazo muestra países que han ido ordenando su macro con una resiliencia que antes no tenían. A eso se suma un elemento nuevo: la reconfiguración de cadenas de suministro globales, que en términos relativos está dejando a la región en una posición de ganadora neta frente al reacomodo arancelario.

«Latinoamérica es la cuarta economía mundial como región, con el 0,8% de la población y recursos naturales que el mundo necesita. La pregunta no es si hay oportunidad —es si la tomamos nosotros o la toma otro”, destaca.

Cuatro países, cuatro momentos distintos

Sura Investments opera hoy en cuatro mercados —México, Colombia, Chile y Perú— con tres líneas de negocio bien diferenciadas: gestión patrimonial para personas, planes de beneficio para empleados y clientes institucionales como aseguradoras y fondos de pensiones. Cada mercado está en un momento distinto, y Falcone lo explica con precisión quirúrgica, detalló Falcone.

México es hoy el país más grande de la firma y donde ven más oportunidades de crecimiento. El mercado de planes de beneficio para empleados —el equivalente local del 401(k) estadounidense— mueve más de US$40.000 millones y tiene recorrido tanto por el crecimiento orgánico del mercado como por la conquista de cuota frente a competidores globales que ya están instalados. La firma compite ahí como jugador regional con una propuesta diferenciada en asesoría, y eso, según Falcone, es su principal ventaja.

Por otro lado, Colombia es el ADN de la marca. Es el mercado donde Sura tiene más historia y donde la confianza institucional que ha construido durante décadas se convierte en un activo competitivo difícil de replicar. Con más de US$6.000 millones en activos bajo gestión en el segmento institucional, el foco en Colombia está ahora en profundizar esa presencia y en un proyecto concreto que genera evidente entusiasmo en Falcone: el lanzamiento del segundo fondo de deuda corporativa privada. El primero ya está en proceso de levantar su segunda ronda de capital; el nuevo fondo tiene como objetivo superar los US$150 millones y está diseñado para canalizar financiamiento hacia empresas pymes con alto impacto en empleo, con participación de organismos multilaterales y con políticas de sostenibilidad que incluyen el fomento del empleo femenino.

En tanto, Chile es el mercado donde Sura tiene el liderazgo más consolidado, con más de US$7.500 millones bajo gestión. En 2025, la firma marcó liderazgo en al menos dos categorías clave: seguros de vida con ahorro y fondos mutuos. El desafío ahí no es crecer a toda costa sino defender ese liderazgo con una propuesta de valor que lo justifique. Y 

Perú, aunque con una base más incipiente, aparece en el análisis de Falcone con un dato que llama la atención: en términos de tasa real ajustada por riesgo, es el mejor mercado de toda la región —y posiblemente de los emergentes— con un rendimiento en torno al 2,5 %. La ambición en Perú tiene horizonte 2030.

Uno de los proyectos que Falcone menciona con más convicción es la expansión de la plataforma de deuda privada de la firma. Hoy presente en Chile, Perú y Colombia, el objetivo es llevarla también a México en los próximos meses. La lógica es simple: hay un espacio entre el financiamiento bancario tradicional y el mercado de capitales formal que no está siendo atendido de forma eficiente. Las empresas de tamaño medio —con necesidades reales de capital y con capacidad de repago— no siempre encuentran solución en ninguno de los dos canales. 

Por eso, Sura quiere ocupar ese espacio con una propuesta que combine retorno atractivo para el inversor e impacto económico real para las empresas que reciben el financiamiento.

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Grupo Sura
Falcone sitúa el punto de inflexión en enero de este año, en el Foro Económico Mundial de Davos. Foto: Valora Analitik

Venezuela: en el horizonte, pero no en el mapa todavía

Hacia el final de la conversación, apareció Venezuela. Falcone admitió con honestidad que, desde el balcón, Venezuela apenas empieza a aparecer en el horizonte. No es un mercado que la firma tenga mapeado ni analizado en detalle, y el trabajo de entendimiento está prácticamente por comenzar. 

Reconoció que Colombia, por su cercanía histórica y sus vínculos económicos con Venezuela, podría ser la puerta de entrada natural si en algún momento se abre esa oportunidad. Pero por ahora, el foco está en profundizar la presencia en los cuatro mercados actuales antes de pensar en nuevas jurisdicciones.

Falcone cerró su visión con un mensaje que resume bien su filosofía: en un mundo de ruido, de volatilidad geopolítica y de reconfiguración acelerada, el valor de la asesoría no es explicarle al cliente lo que ya pasó. Es acompañarlo desde el balcón para que vea lo que se viene, y ayudarlo a transformar eso en una decisión concreta. Eso, dice, es lo que Sura lleva tres años aprendiendo a hacer en Latinoamérica. Y lo que planea seguir haciendo los próximos tres.