La carrera política de Paloma Valencia puede tomar un punto de inflexión este domingo 31 de mayo de 2026. La candidata por el Centro Democrático, también respaldada por alianzas con otros sectores políticos alineados con sus propuestas y objetivos en materia de política pública, se ubica en el tercer lugar de las encuestas. Sin embargo, como ocurre en toda elección, hasta que no se conozcan los resultados no se sabrá quién pasará a segunda vuelta.
Si se pone la lupa sobre temas como la reactivación de la industria petrolera y gasífera, las inversiones en exploración y el papel de Ecopetrol, en un eventual gobierno de Valencia habría un viraje en la política energética colombiana.

Para los analistas del sector existen varios retos estructurales en la industria, como unas reservas de petróleo ubicadas entre siete y ocho años, caída en la inversión exploratoria, declive natural de campos, mayor dependencia de importaciones de gas y una reducción consecutiva en las utilidades de Ecopetrol.
Sin embargo, en un eventual gobierno de la candidata se proyecta una reactivación amplia y agresiva de nuevos contratos de petróleo y gas, así como un avance en la aplicación de la técnica del fracking bajo regulaciones ambientales y un impulso a la exploración de hidrocarburos en el mar Caribe.

“Paloma Valencia ha sido clara en que buscaría revertir buena parte de las decisiones adoptadas durante el gobierno Petro. Su apuesta pasa por recuperar la exploración de petróleo y gas, otorgar nuevas áreas para exploración, acelerar licencias y destrabar proyectos, además de restablecer la confianza de los inversionistas”, expresó Iván Arroyave, experto del sector y banquero de inversión.

El analista también señaló que Valencia defiende el desarrollo de proyectos de Ecopetrol en el mar Caribe para la extracción de estos energéticos, con lo cual se esperaría un aumento en las reservas, una mayor capacidad de inversión del sector, mayores ingresos fiscales y también incentivos para las exportaciones petroleras.
Por su parte, Julio César Vera, analista de la industria energética y presidente de XUA Energy, expresó que Valencia tendría una relación con Ecopetrol orientada al fortalecimiento de la compañía en sus procesos de exploración, acompañada de una política tributaria que incentive la inversión y reduzca la carga empresarial.
A la vez, también buscaría simplificar asuntos relacionados con el licenciamiento ambiental. Según Vera, el enfoque en el gas sería una prioridad inmediata, dado que este energético actualmente se está importando, lo que genera incrementos en las tarifas para los usuarios.
Sin embargo, manifestó que el riesgo de conflictividad social en un eventual gobierno de Valencia sería medio, en comparación con un eventual gobierno de Iván Cepeda, que se ubicaría en estándares entre medios y bajos. Aunque también dijo que las inversiones relacionadas con transición energética y asuntos medioambientales podrían mantenerse en un rango entre medio y alto.

En síntesis, el pronóstico de los analistas del mercado es que con Valencia exista una reactivación de la exploración de petróleo y gas, un fortalecimiento del negocio central de estatal energética y una reducción de la incertidumbre en el sector, que ya completa más de dos años consecutivos de deterioro en indicadores clave y caídas en el PIB del sector, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
A la vez, según Vera, habría una mayor confianza para la inversión, una menor polarización frente a un eventual gobierno de De la Espriella y una mejor percepción internacional, lo que terminaría impactando positivamente asuntos relacionados con inversión extranjera directa en la industria minero-energética.
Según lo mencionaron, con Valencia podría existir una mayor flexibilidad frente a la aplicación de la técnica del fracking en comparación con un eventual gobierno de Cepeda, candidato del oficialismo. Pero esta postura sería menos flexible que la de De la Espriella, quien actualmente ocupa el segundo lugar en las encuestas presidenciales.
Finalmente, Arroyave concluyó que durante esta campaña presidencial no se han establecido lineamientos suficientemente claros sobre cómo los candidatos enfrentarán problemáticas como el fortalecimiento de la infraestructura eléctrica o la crisis financiera de Air-e, empresa de servicios públicos del Caribe que atraviesa una compleja situación de deuda.



