Lionel Messi acaba de dar un paso que hace algunos años habría resultado poco habitual para una estrella todavía en actividad: convertirse en propietario de un segundo club de fútbol.
El argentino completó la adquisición de la participación mayoritaria del CD Eldense de España, operación que todavía debe superar la aprobación regulatoria correspondiente. El movimiento llegó pocos meses después de comprar la UE Cornellà y amplió una cartera que empieza a mostrar hacia dónde está llevando parte del patrimonio construido durante su carrera.
Pero Messi no está solo. Kylian Mbappé, Cristiano Ronaldo, Vinícius Júnior, Thibaut Courtois, Luka Modrić, N’Golo Kanté y Juan Mata también han entrado durante los últimos años en la propiedad de equipos profesionales.
El fenómeno marca una evolución en los negocios de los futbolistas. Durante décadas fue habitual verlos invertir en restaurantes, hoteles, moda, bienes raíces o marcas personales. Ahora los propios clubes, el activo alrededor del cual construyeron sus fortunas, comienzan a convertirse también en vehículos de inversión.

Messi, Mbappé y Cristiano entran directamente a la propiedad de clubes
El caso más reciente es el de Messi. El delantero del Inter Miami adquirió las acciones que pertenecían al grupo colombiano TH Soluciones Group en el Eldense, equipo fundado en 1921 y que actualmente compite en la segunda categoría española.
La operación lo convierte en accionista mayoritario y supone su segunda compra de un club español durante 2026, después de la adquisición de la UE Cornellà en abril. Los términos económicos de ambas transacciones no han sido revelados públicamente.
Kylian Mbappé tomó un camino similar cuando todavía tenía 25 años. En julio de 2024, Coalition Capital, brazo inversor de su estructura empresarial, adquirió el 80 % del Stade Malherbe Caen de Francia. L’Équipe situó la operación alrededor de 15 millones de euros, mientras el restante 20 % permaneció en manos del empresario Pierre-Antoine Capton.
La inversión convirtió al delantero francés en propietario mayoritario de un club profesional mientras desarrollaba simultáneamente su carrera en el Real Madrid.
Cristiano Ronaldo se sumó a esa tendencia en febrero de 2026. A través de su sociedad CR7 Sports compró el 25 % de la UD Almería, también del fútbol español. El valor de la participación no fue informado.
La entrada del portugués se produjo dentro del proceso de expansión internacional del club, controlado desde 2025 por el grupo saudí SMC. Ronaldo, por tanto, no administra directamente la institución, pero sí se convirtió en uno de sus accionistas mientras continúa jugando para Al-Nassr.

Vinícius Júnior tomó una ruta diferente. El brasileño formó parte del grupo de inversionistas que adquirió el FC Alverca de Portugal en febrero de 2025.
Su agente, Thassilo “Tata” Soares, figura como accionista mayoritario, mientras Vinícius mantiene un papel menos operativo. El proyecto consiguió además llevar al Alverca nuevamente a la máxima categoría portuguesa, aumentando la exposición de una institución que venía escalando divisiones.
Su compañero en el Real Madrid Thibaut Courtois también convirtió esta idea en una estructura empresarial.
El belga cofundó NXTPLAY, plataforma dedicada a inversiones deportivas, que en mayo de 2026 entró como copropietaria del CD Extremadura. La operación se produjo después de que el equipo consiguiera cuatro ascensos consecutivos y alcanzara Primera Federación.
¿Por qué las estrellas del fútbol están comprando equipos?
Los casos muestran un patrón: gran parte de estas figuras no está buscando necesariamente clubes de las principales ligas ni instituciones valoradas en cientos de millones de dólares.
Caen, Alverca, Eldense, Cornellà o Extremadura permiten entrar a la industria con inversiones mucho menores que las necesarias para comprar una participación relevante en equipos como Real Madrid, Manchester United o los grandes clubes europeos.
A cambio, un futbolista puede adquirir participación sobre un activo que incluye marca, cantera, contratos comerciales, derechos audiovisuales, instalaciones, jugadores y posibilidades de generar ingresos mediante transferencias o ascensos.
También aporta algo difícil de comprar para una institución pequeña: exposición internacional inmediata. La llegada de una figura reconocida mundialmente puede aumentar la atención de patrocinadores, aficionados y potenciales futbolistas alrededor de un club que anteriormente tenía alcance principalmente local.

Luka Modrić representa otro ejemplo. En abril de 2025 se convirtió en inversionista y copropietario del Swansea City de Gales. El propio club aseguró al anunciar la operación que esperaba aprovechar no solamente su inversión, sino también su experiencia y capacidad para aumentar la visibilidad internacional de la institución.
N’Golo Kanté incluso llegó más lejos. En 2023 compró el Royal Excelsior Virton, entonces ubicado en la tercera categoría de Bélgica, convirtiéndose en propietario de la entidad. El proyecto puso especial énfasis en estabilizar financieramente al club y mantener su estructura de formación juvenil.
Juan Mata ha construido una cartera todavía más diversificada.
El español se convirtió primero en copropietario del San Diego FC de la MLS y posteriormente adquirió una participación en Melbourne Victory, equipo en el que jugó durante la temporada 2025-2026. En septiembre dejó de actuar con el club australiano, pero mantuvo su participación accionaria y pasó a concentrarse en su papel dentro del grupo propietario.
Gerard Piqué había mostrado años antes que este modelo podía convertirse en una segunda carrera.
En 2018, cuando todavía jugaba para Barcelona, su grupo Kosmos encabezó la entrada de capital privado al FC Andorra. El club inició desde entonces un rápido crecimiento deportivo que posteriormente lo llevó hasta la segunda división española.
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La diferencia es que lo que entonces parecía una operación particular hoy aparece repetido entre algunas de las figuras más importantes de una misma generación.
Messi, Cristiano Ronaldo, Mbappé, Vinícius y Courtois han comenzado a construir patrimonio dentro del mismo negocio en el que hicieron sus carreras, incluso antes de retirarse.
Y las operaciones muestran que el objetivo no pasa únicamente por colocar dinero: varios están creando sociedades, fondos y estructuras de inversión capaces de adquirir participaciones, desarrollar jugadores, atraer patrocinadores y aumentar el valor de clubes que todavía tienen margen para crecer.




