Renzo Merino, analista soberano de Moody’s para el país, advirtió que la calificación crediticia podría perder su grado de inversión si no se implementan ajustes estructurales profundos que corrijan el actual deterioro de las cuentas públicas.
En entrevista con Valora Analitik, el vocero señaló que la publicación del Plan Financiero de 2026 no ha despejado las dudas, pues persiste una sobreestimación de ingresos y un gasto público sumamente rígido.
Merino aseguró que el retraso en la publicación del Plan Financiero generó una creciente incertidumbre fiscal en el mercado. Aunque el documento presenta metas de reducción del déficit, el analista destacó que no se observan detalles concretos sobre cómo se lograrán los cambios propuestos.
Para la agencia, la falta de medidas específicas para ejecutar el recorte del gasto de 1,5 puntos del PIB anunciado por el Gobierno fomenta la desconfianza. Además, se identificaron incongruencias en los supuestos macroeconómicos, como las proyecciones de inflación y el precio del petróleo, que son vitales para la planeación fiscal.
El peso del gasto rígido y los ingresos sobreestimados
Uno de los problemas centrales identificados por Moody’s es la estructura del gasto en Colombia, calificada como «relativamente rígida», lo que limita la capacidad de maniobra del Gobierno para realizar ajustes efectivos. Esta situación se ve agravada por una recurrente sobreestimación de ingresos en los presupuestos de los últimos años.
Merino enfatizó que las reformas tributarias frecuentes no han logrado incrementar el recaudo de manera permanente. «Por sí solas, no creemos que las medidas de ingresos basten para corregir la senda fiscal», afirmó, sugiriendo que es indispensable abordar la rigidez del gasto.
En consecuencia, el cumplimiento de la Regla Fiscal se perfila como una «tarea muy difícil» para los próximos años. Según Merino, para regresar a los niveles previstos en la regla para 2028, se requeriría un ajuste de entre 3 y 4 puntos del PIB, una magnitud que no se ha visto históricamente en Colombia en plazos tan cortos.
Actualmente, la agencia proyecta un déficit para este año por encima del 6 %, superior al 5 % que estima el Gobierno.
Escenarios futuros con el cambio de gobierno
En los escenarios de Moody’s, si el próximo Gobierno mantiene las políticas actuales sin corregir el deterioro de las cuentas, esto podría significar un cambio estructural en la efectividad de la política fiscal que «ya no sería congruente con una calificación de grado de inversión».
En su escenario base, Moody’s espera que cualquier nueva administración busque medidas de ajuste, tanto en ingresos como en gastos, para retomar un manejo prudente de las cuentas fiscales.
Finalmente, el analista destacó que la independencia del banco central y el papel de los contrapesos en un Congreso fragmentado serán institucionales claves para la estabilidad futura del perfil crediticio del país.
Merino recordó que Moody’s suele realizar dos comités de calificación al año para cada país. Tras una revisión periódica en diciembre pasado en la que no se tomaron acciones crediticias, el analista anticipó que un nuevo pronunciamiento podría ocurrir en la segunda mitad de este año, una vez pasadas las elecciones.
Este periodo será clave, pues permitirá a la agencia dialogar con la administración entrante para comprender sus planes en materia fiscal, energética y de seguridad antes de determinar el futuro de la calificación de Colombia.
Entrevista completa:
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