Necesidades de financiamiento de Colombia se acercan a máximos históricos y la brecha fiscal se amplía: J.P. Morgan

El banco estadounidense explicó que el deterioro viene desde distintos sectores como el recaudo tributario y el gasto.

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El panorama de las finanzas públicas en Colombia sigue bajo una fuerte presión en los primeros meses de 2026. Un reciente análisis de J.P. Morgan advierte que las necesidades de financiamiento de caja del Tesoro están en camino de alcanzar máximos históricos, registrando niveles que no se presentaban desde el periodo comprendido entre 1999 y 2002.

De acuerdo con la entidad, el deterioro obedece a una combinación de factores: el recaudo tributario se está debilitando, no se observan señales de moderación en el gasto público del gobierno de Gustavo Petro y el colchón de liquidez en moneda del Tesoro permanece en mínimos.

A esto se suma el impacto del incremento del salario mínimo decretado a finales de 2025, el cual ha intensificado las presiones de gasto debido a los mecanismos automáticos de indexación en las pensiones y los salarios del sector público.

Una brecha fiscal de US$6.000 millones, la alerta de J.P. Morgan

A pesar de que las cifras fiscales de enero habían entregado una sorpresa positiva, los resultados de febrero borraron dicho avance al registrar un déficit primario acumulado del 0,8 % del PIB. Al incluir el pago de intereses de la deuda, el déficit total se situó en el 1,7 % del PIB.

Con este desempeño, el indicador proxy de J.P. Morgan calcula que el déficit primario fiscal ya se ubica en el 0,9 % del PIB acumulado a abril, lo que lleva a la firma a mantener su proyección de déficit primario para todo el año en el 3,5 % del PIB.

“Nuestro ejercicio de usos y fuentes, basado en los supuestos de emisión del Tesoro en el Plan Financiero, apunta a una brecha de financiamiento considerable de aproximadamente US$6.000 millones (alrededor del 0,7% del PIB)”, señala el reporte.

Y agrega que las necesidades totales de financiamiento (que abarcan el déficit primario, el pago de intereses en caja y las amortizaciones) se acercarán a los US$54.000 millones este año, lo que equivale a cerca del 10 % del PIB.

Ingresos y gastos: crece el desbalance

Por otro lado, en materia de ingresos, los datos de la DIAN revelan que el recaudo bruto real sufrió una caída interanual del 2,2 % hasta marzo.

Aunque se prevé un leve alivio en el segundo trimestre, el reporte advierte un riesgo a la baja tras el reciente fallo de la Corte Constitucional que obliga a la entidad tributaria a devolver los recursos que se habían recolectado por el primer decreto de emergencia económica.

Eso sí, la entidad afirmó: “Nuestro escenario base sigue siendo que los ingresos como proporción del PIB se mantendrán prácticamente sin cambios este año”.

En contraste, el gasto público primario real aumentó un 2,1 % interanual a febrero y la ejecución acumulada a abril (excluyendo el servicio de la deuda) alcanzó el 23,7 %, una cifra que supera el promedio registrado entre 2023 y 2025. Asimismo, el gasto comprometido, pero aún no ejecutado, saltó al 38,5 %, lo que asegura una fuerte materialización de egresos durante el resto del año.

Ante este escenario, J.P. Morgan concluyó diciendo: «Esperamos que la próxima administración, independientemente del resultado electoral, necesite aumentar la emisión de deuda para cerrar el programa de financiamiento del año».

El panorama de las finanzas públicas en Colombia sigue bajo una fuerte presión en los primeros meses de 2026. Un reciente análisis de J.P. Morgan advierte que las necesidades de financiamiento de caja del Tesoro están en camino de alcanzar máximos históricos, registrando niveles que no se presentaban desde el periodo comprendido entre 1999 y 2002.

De acuerdo con la entidad, el deterioro obedece a una combinación de factores: el recaudo tributario se está debilitando, no se observan señales de moderación en el gasto público del gobierno de Gustavo Petro y el colchón de liquidez en moneda del Tesoro permanece en mínimos.

A esto se suma el impacto del incremento del salario mínimo decretado a finales de 2025, el cual ha intensificado las presiones de gasto debido a los mecanismos automáticos de indexación en las pensiones y los salarios del sector público.

Una brecha fiscal de US$6.000 millones, la alerta de J.P. Morgan

A pesar de que las cifras fiscales de enero habían entregado una sorpresa positiva, los resultados de febrero borraron dicho avance al registrar un déficit primario acumulado del 0,8 % del PIB. Al incluir el pago de intereses de la deuda, el déficit total se situó en el 1,7 % del PIB.

Con este desempeño, el indicador proxy de J.P. Morgan calcula que el déficit primario fiscal ya se ubica en el 0,9 % del PIB acumulado a abril, lo que lleva a la firma a mantener su proyección de déficit primario para todo el año en el 3,5 % del PIB.

“Nuestro ejercicio de usos y fuentes, basado en los supuestos de emisión del Tesoro en el Plan Financiero, apunta a una brecha de financiamiento considerable de aproximadamente US$6.000 millones (alrededor del 0,7% del PIB)”, señala el reporte.

Y agrega que las necesidades totales de financiamiento (que abarcan el déficit primario, el pago de intereses en caja y las amortizaciones) se acercarán a los US$54.000 millones este año, lo que equivale a cerca del 10 % del PIB.

 

Ingresos y gastos: crece el desbalance

Por otro lado, en materia de ingresos, los datos de la DIAN revelan que el recaudo bruto real sufrió una caída interanual del 2,2 % hasta marzo.

Aunque se prevé un leve alivio en el segundo trimestre, el reporte advierte un riesgo a la baja tras el reciente fallo de la Corte Constitucional que obliga a la entidad tributaria a devolver los recursos que se habían recolectado por el primer decreto de emergencia económica.

Eso sí, la entidad afirmó: “Nuestro escenario base sigue siendo que los ingresos como proporción del PIB se mantendrán prácticamente sin cambios este año”.

En contraste, el gasto público primario real aumentó un 2,1 % interanual a febrero y la ejecución acumulada a abril (excluyendo el servicio de la deuda) alcanzó el 23,7 %, una cifra que supera el promedio registrado entre 2023 y 2025. Asimismo, el gasto comprometido, pero aún no ejecutado, saltó al 38,5 %, lo que asegura una fuerte materialización de egresos durante el resto del año.

Ante este escenario, J.P. Morgan concluyó diciendo: «Esperamos que la próxima administración, independientemente del resultado electoral, necesite aumentar la emisión de deuda para cerrar el programa de financiamiento del año».