Nike cerró el ejercicio 2025 con ingresos de US$36.400 millones en su negocio principal de ropa, calzado y equipamiento deportivo, sin incluir Jordan ni Converse. La cifra la mantiene como la mayor marca deportiva del mundo por facturación, pero con una distancia cada vez menor frente a sus competidores directos.
En el mismo periodo, Zara alcanzó US$30.300 en ventas, según datos consolidados del sector textil global, mientras Adidas reportó cerca de US$26.800. La diferencia entre Nike y Zara se ha reducido a casi US$6.000 millones, el margen más estrecho en la última década.
En paralelo, el crecimiento de Inditex, propietario de Zara, ha sido más acelerado en el segmento de moda deportiva y casual. Entre 2021 y 2023, Nike creció 22,6 %, mientras Inditex avanzó a un ritmo superior impulsado por la expansión y la rotación rápida de colecciones. En el arranque de 2025-2026, Nike reportó US$35.426 millones hasta febrero, con estabilidad en sus ingresos frente a periodos anteriores. Inditex, en cambio, aumentó sus ventas un 9 % en divisa constante, consolidando la tendencia de reducción de distancia entre ambas compañías.
El informe Best Global Brands 2025 de Interbrand ubicó a Nike en la posición 23 del ranking mundial de marcas más valiosas, con una caída del 26 % en su valoración anual. Adidas se mantiene como la segunda marca deportiva más valiosa del mundo, mientras Puma cerró el año con US$7.883 millones de euros en ingresos, una caída del 8,1 % afectada por el impacto cambiario en mercados como Argentina, Turquía y Estados Unidos.

Nike, Zara y Adidas en el negocio global del deporte
La competencia entre Nike, Zara y Adidas se ha trasladado al mercado del athleisure, donde la ropa deportiva se usa tanto en actividad física como en el consumo diario. Nike mantiene liderazgo en calzado técnico y equipamiento profesional, con fuerte presencia en fútbol, running y baloncesto. Adidas sostiene su posición con crecimiento del 5 % en 2025, impulsado por Europa, su principal mercado con US$8.836 millones de euros en ventas. Norteamérica aportó más de US$5.000 millones, mientras China registró US$4.000 millones.
Zara ha ganado terreno en este segmento por su capacidad de producir y distribuir colecciones de ropa deportiva de consumo masivo. Su modelo de producción rápida le permite competir en precios y rotación frente a marcas deportivas tradicionales. En 2019, la brecha entre Nike y Zara superaba los US$10.000 millones; en 2025, se ha reducido casi a la mitad. La tendencia se explica por el aumento del uso de ropa deportiva en entornos urbanos y laborales.

Otras marcas deportivas que crecen en el mercado global
El mercado deportivo se ha diversificado con el crecimiento de otras marcas relevantes. Lululemon alcanzó alrededor de US$9.600 millones en ingresos, impulsada por el segmento de yoga y entrenamiento funcional en Norteamérica y Asia. Skechers superó los US$8.000 millones, con fuerte expansión en calzado casual deportivo y presencia en mercados emergentes.
Under Armour, por su parte, registró cerca de US$5.700 millones, con desaceleración en su negocio en Estados Unidos, mientras New Balance supera los US$6.000 millones en ventas, consolidando su crecimiento en running y lifestyle. Decathlon, uno de los mayores minoristas deportivos del mundo, supera los US$16.000 millones en ingresos, con presencia en más de 70 países y una estrategia basada en precios bajos y marca propia.
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El mapa del sector también incluye a VF Corporation, propietario de The North Face, Vans y Timberland, con ingresos cercanos a los US$10.000 millones, aunque con variaciones en su desempeño por segmentos.
Este ecosistema refleja un mercado deportivo más fragmentado, donde la competencia ya no se limita a Nike, Adidas y Puma, sino que incluye moda rápida, marcas especializadas y grandes distribuidores.




