Recientemente, los usuarios de la banca en Colombia han experimentado episodios en los cuales sus plataformas digitales habituales entran en mantenimiento o presentan intermitencias, sean estas programadas o imprevistas. Expertos del sector consideran que, más allá de la molestia pasajera, estas situaciones son la oportunidad para entender qué hay detrás de las cuentas.
Por lo anterior, existen en el mercado opciones que ofrecen la posibilidad de que los usuarios tengan el control total de su dinero, lo que permite protegerlos de errores humanos o tecnológicos. Hablando específicamente de criptomonedas y dinero digital, la clave para comprenderlo, radica en el lugar donde se almacenan estos activos.
Desde el punto de vista del control de los fondos, actualmente el ecosistema financiero cuenta con dos modelos: el sistema custodiado y el sistema no custodiado, que se diferencian por las siguientes características:
Fondos con custodia (custody): Este modelo es el tradicional en el sistema financiero, en el cual la entidad resguarda los fondos y permite el manejo de los mismos a través de diversos canales. Aquí el usuario delega la seguridad de sus recursos a un tercero de confianza. Si la infraestructura tecnológica de dicha entidad experimenta una falla técnica, un ataque cibernético o entra en mantenimiento, el acceso al capital queda restringido temporalmente hasta que el custodio restablezca el servicio.
Por su parte, los fondos no custodiados (non – custody) o de auto-custodia se asemejan al de una caja fuerte privada donde solo el dueño conoce la combinación. La plata no se resguarda en los centros de datos de la empresa, sino directamente en una red descentralizada de datos (blockchain). El usuario es el único capaz de autorizar una transacción, garantizando que la disponibilidad del dinero no se vea afectada por ataques o interrupciones técnicas en el sistema.

Cabe resaltar que, para realizar transacciones, se requieren dos validaciones: la de Fireblocks (el estándar de la industria para la seguridad institucional de activos digitales) y la del usuario que implica verificar su identidad por medio de email, PIN y reconocimiento facial.
También es importante destacar que, en el ecosistema financiero moderno, no existe un sistema mejor que el otro, sino soluciones para distintos perfiles y necesidades. Mientras que el modelo de custodia ofrece el respaldo institucional y procesos simplificados de recuperación, el esquema sin custodia empodera a quienes priorizan el control total sobre su dinero.
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La alternativa para el mercado colombiano
De acuerdo con lo anterior, existen opciones en el mercado como Simple app, una criptobilletera que ofrece ambas modalidades dentro de una misma aplicación. Esto permite que cada usuario, según su nivel de conocimiento y necesidad de control, pueda elegir libremente entre un sistema tradicional custodiado o un sistema de auto-custodia.
Luego de su llegada a Colombia, recientemente Simple ha integrado a su sistema de transferencias Bre-B. Con esto, permite a sus usuarios el pago mediante códigos QR en establecimientos en todo el territorio nacional.
“En un ecosistema en constante evolución digital, la pregunta ya no es si podemos usar activos digitales, sino quién tiene el control real sobre ellos. Al integrar Bre-B, continuamos brindando diversas herramientas para que los usuarios puedan administrar sus fondos como deseen en Colombia y en otros mercados”, afirmó Ekaterina Kirichenko, directora de Simple para LATAM.




