El Gobierno Nacional aprobó a finales de enero el documento Conpes que define el plan integral de recuperación del Hospital Universitario San Juan de Dios y del Instituto Materno Infantil, uno de los complejos hospitalarios más emblemáticos y complejos de Bogotá.
La hoja de ruta establece el marco institucional, técnico y financiero para su puesta en marcha.
El Conpes plantea una intervención integral para resolver dos problemas: el deterioro físico del complejo hospitalario y la obsolescencia de equipos.
Intervención integral y nuevos desarrollos
En materia de infraestructura, se levantarán tres nuevos desarrollos arquitectónicos: dos bloques de cinco pisos y uno de ocho pisos. Estos espacios ampliarán la oferta clínica de alta complejidad y fortalecerán la formación clínica universitaria.
El proyecto incluye además un paquete integral de urbanismo y espacio público en todo el predio, clave para articular física y operativamente el conjunto hospitalario.

Se construirá una plataforma subterránea con dos niveles de sótanos para parqueaderos, sobre la cual se dispondrá una alameda peatonal que organizará la circulación interna y conectará los nuevos desarrollos con las edificaciones existentes. También se intervendrán andenes y zonas de circulación externa para garantizar condiciones de accesibilidad.
En cuanto a dotación, 10 edificaciones recibirán equipos biomédicos, mobiliario clínico especializado y tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). Otras seis serán equipadas con mobiliario institucional y TIC para funciones administrativas y de soporte, como gobernanza clínica, gestión de pacientes, logística, mantenimiento y analítica de datos.
Inversión y cronograma financiero
El plan de inversión para el periodo 2027-2034 asciende a más de $1,3 billones, destinados a infraestructura y dotación. Los recursos se distribuirán de manera escalonada durante ocho años, con picos de inversión en las fases de mayor desarrollo constructivo.
El cálculo de beneficios estima ingresos por $5,43 billones entre 2026 y 2034, lo que, según el documento, evidencia la viabilidad económica del proyecto y su capacidad de generar recursos sostenibles para la operación y mantenimiento del hospital.

En cuanto a los picos financieros se presentarán en la etapa media del proyecto, cuando coinciden las obras de mayor envergadura.
El año 2030 será el de mayor ejecución presupuestal, con una inversión cercana a $343.840 millones. En 2031 el desembolso se mantendrá elevado, alrededor de $253.939 millones, y en 2029 alcanzará los $212.127 millones. Los primeros años (2027 y 2028) registran montos cercanos a $135.000 y $137.000 millones, respectivamente, asociados al arranque contractual y técnico. Hacia el cierre del proyecto, en 2033 y 2034, la inversión disminuirá a niveles cercanos a los $58.000 y $60.000 millones, reflejando la fase final de ajustes y estabilización operativa.

Operación por etapas
La proyección de ingresos se estructura en dos fases. Entre 2026 y 2027, etapa inicial, entrarán en operación los edificios San Roque, Salud Mental e Instituto Materno Infantil, lo que representará entre el 10 % y el 12 % de la capacidad total proyectada del complejo.
En este periodo se estima una producción de 4,7 millones de Unidades de Valor Relativo (UVR), equivalentes a ingresos por $54.426 millones en precios corrientes. Esta fase estará marcada por una ocupación creciente, en línea con el aumento de la demanda y la estabilización operativa.

Para 2034, con la restauración y habilitación total de la infraestructura —incluidos los bloques de expansión y el Edificio Central— y con el talento humano plenamente vinculado, el hospital alcanzará su capacidad instalada máxima. En ese escenario se proyecta una producción de 58,4 millones de UVR y unos ingresos consolidados de $856.201 millones, con una tasa de crecimiento promedio anual del 41,1 % entre 2026 y 2034.
En total, la producción acumulada para el periodo 2026-2034 alcanzaría 405,8 millones de UVR, reflejando el volumen de servicios especializados que prestará la institución.




