En el Consejo de Ministros realizado el 10 de febrero de 2026, el superintendente de Servicios Públicos, Felipe Durán, manifestó que, pese a que los embalses se encuentran en niveles altos, los precios en la bolsa de energía han venido al alza. A su juicio, la relación debería ser inversa: a mayor disponibilidad hídrica, menores precios.
“Con escasez de agua, los precios pueden ser mayores, y con abundancia, menores. Aquí lo que vemos es que los aportes, las entradas de agua a los embalses, son altas, el nivel está casi al filo, pero los precios suben. Las curvas van cambiando, sin una aparente correlación racional”, agregó.
Sin embargo, expertos del sector señalaron que, aunque existe una relación entre los niveles de los embalses y los precios en bolsa, esta no es automática ni proporcional.
“Los embalses altos tienden a presionar a la baja el precio en bolsa, porque aumentan la oferta hídrica de bajo costo. Sin embargo, el precio no depende solo del nivel actual de los embalses. También influyen las expectativas climáticas, la gestión intertemporal del agua, las obligaciones de respaldo y la estrategia de oferta de los generadores. Por eso, los embalses llenos reducen la presión, pero no garantizan precios bajos de forma sostenida”, señaló Iván Arroyave, banquero de inversión y experto del sector.

En última instancia, este debate se traslada a las tarifas de energía eléctrica para los usuarios. Un aumento en los precios en bolsa puede impactar el costo del servicio, aunque de manera limitada. Arroyave explicó que la mayor parte de la energía se adquiere mediante contratos de mediano y largo plazo, mientras que la bolsa cubre los ajustes marginales.
A ello se suma que el mercado spot es considerablemente más volátil que los contratos y los cargos regulados a largo plazo.
De hecho, el esquema tarifario está diseñado para aislar a los usuarios de la variación diaria del mercado spot o de la bolsa. Su volatilidad afecta principalmente a los comercializadores con alta exposición por bajos niveles de contratación, y solo en casos parciales puede trasladarse, de forma gradual, a las tarifas de los usuarios finales.




