La modernización del estadio Atanasio Girardot entra en su etapa contractual decisiva. Valora Analitik conoció que la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU), entidad encargada de estructurar y ejecutar el proyecto, confirmó la fecha en la que planea abrir el proceso licitatorio de la primera etapa constructiva.
«Nosotros esperamos estar licitando para la última semana de septiembre«, afirmó Emiro Carlos Valdés, gerente de la EDU. El directivo agregó que la expectativa de la entidad es «adjudicar esta primera etapa para finales del mes de octubre, iniciando noviembre», con el fin de activar las obras que permitirán la ampliación del escenario.
Ese cronograma implica mover algunas semanas la fecha frente a lo que la Alcaldía de Medellín había proyectado a comienzos de año. En abril, la administración distrital planteaba publicar los pliegos ese mismo mes y adjudicar el contrato entre junio y julio de 2026, con inicio de obras en el segundo semestre.
El calendario terminó ajustándose tras la publicación de los prepliegos en Secop II, en mayo, y la fase de consulta al mercado (RFI) que buscó recoger observaciones de empresas nacionales e internacionales antes de fijar las condiciones definitivas.
La intervención, ubicada en la comuna 11, Laureles-Estadio, tiene como fecha de inicio de obra octubre de 2026, en línea con la adjudicación anunciada por la EDU, y fija la terminación en el primer trimestre de 2028. Entre una y otra fecha hay algo más de 17 meses de ejecución.

Un modelo de financiación privada con control público del activo
El punto central de la explicación de Valdés está en cómo se pagará la obra. Según el gerente de la EDU, el esquema se inspira en la lógica de las alianzas público-privadas, pero sin ceder el control del escenario: «Se optó por un mecanismo de poder contar con financiación público-privada, pero conservando la gobernanza pública».
El funcionario cifró el costo del proyecto en aproximadamente $950.000 millones. Se trata de una cifra superior a los $752.000 millones que la Alcaldía de Medellín reportó en julio, cuando anunció la licencia de construcción. La diferencia refleja el alcance ampliado de una intervención que dejó de leerse como una obra puntual para entenderse como una operación urbana sobre toda la Unidad Deportiva.
De ese monto, dijo Valdés, el 55 % se está buscando en la banca, apalancado en los ingresos futuros del escenario: «El 55 % de estos recursos se están buscando en la banca a través de la explotación comercial, del naming (nombre del estadio), a través de la explotación de la publicidad y a través de la explotación de todos los ingresos de un modelo financiero que le permite al distrito poder construir una infraestructura casi de $1 billón «.
La estructura busca modernizar el estadio «en temas de tecnología, sillería, fachada, cubierta y mejorar la experiencia sin sacrificar la gobernanza del activo», según sus palabras. Es una precisión que conecta con lo que la administración distrital ha sostenido desde el inicio del proyecto: el Atanasio Girardot seguirá siendo un bien público del Distrito y no será entregado en propiedad a operadores privados ni a inversionistas comerciales.
Sobre los derechos de denominación, la Alcaldía ha señalado que el nombre histórico del escenario se mantendría y que la marca comercial operaría como un complemento, a diferencia de los modelos de venta plena de naming aplicados en Argentina o Brasil.
Más capacidad para la afición al fútbol
El objetivo de la primera etapa constructiva es habilitar la ampliación del aforo. «Poder nosotros activar todas estas obras que nos van a permitir tener la ampliación del estadio, el aumento de la capacidad y pasar de 44.000 a 60.000 espectadores«, explicó Valdés.
Con esa capacidad, el Atanasio Girardot se ubicaría entre los escenarios de mayor aforo del país, a la par del Estadio Metropolitano de Barranquilla y por encima de El Campín de Bogotá que, una vez renovado, rondará los 50.000.
Mientras se define el proceso licitatorio, avanzan las obras preliminares. «Tenemos el estadio cuya cubierta ya se está desmontando, que fueron las primeras obras preliminares con las que arrancamos», señaló el gerente de la EDU.
Los registros de avance que presenta la Alcaldía muestran la cubierta occidental ya intervenida, con las estructuras metálicas retiradas y acopiadas sobre la losa.
El retiro completo de esa cubierta, que acompañó al estadio durante 73 años, está previsto para unos 75 días, de los cuales los primeros 15 corresponden al montaje de maquinaria especializada, incluidas grúas telescópicas, plataformas hidráulicas y equipos de corte con hilo diamantado.
¿Qué sigue para el Atanasio?
La renovación contempla intervenir 55.600 metros cuadrados del estadio y 53.056 metros cuadrados de espacio público, con una nueva gradería y el cambio completo de la silletería.
El escenario operará con normalidad durante el segundo semestre de 2026, ya que los trabajos se suspenden en días de partido o de eventos masivos, y el cierre total está previsto para el segundo semestre de 2027.
La fase constructiva pesada arrancaría antes de que termine el año. La entrega, según la ficha oficial, quedaría para el primer trimestre de 2028, unos meses después del diciembre de 2027 que la administración había anunciado en etapas anteriores del proceso.
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