El fantasma de un “déficit energético” vuelve a despertar las alarmas y, con él, el debate sobre cómo garantizar la soberanía energética del país. En ese contexto, una de las alternativas que ha vuelto a tomar fuerza es el desarrollo de los yacimientos no convencionales (YNC) y las técnicas de ‘fracking’.
Precisamente, ese es uno de los temas principales en los que ha girado la discusión en la más reciente edición del Congreso de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Energía y Tecnologías Afines (Acipet), de la que se desprenden algunas lecciones para el aprovechamiento del potencial en el territorio nacional.
A lo largo del panel ‘La revolución de los yacimientos no convencionales: lecciones globales para Colombia’, los expertos analizaron las estrategias para implementar la producción de hidrocarburos no convencionales en Colombia, tomando como referencia los proyectos de Vaca Muerta (Argentina) y el Permian (EE. UU.).
El caso del Permian
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Como parte de este diálogo, Rafael Guzmán, CEO y country chair de Ecopetrol USA, habló sobre el desarrollo de la operación en esta cuenca.
El directivo destacó que algunas de las variables que se tienen en cuenta incluyen el precio internacional del petróleo, los costos tanto de desarrollo como de operación y la tasa de producción, así como las reservas que se pueden obtener y el número y tamaños de fracturas por cada pozo.
“Lo que se mira en los pozos del Permian es qué longitud de pozo horizontal se quiere realizar. Se iniciaron a perforar con 3.000 y 5.000 pies de lateral y el próximo año ya estaríamos escalando esa cifra a 20.000”, añadió.
Guzmán también explicó que otro de los temas clave a tener en cuenta es la escala del desarrollo, teniendo en cuenta que no solo se busca hacer bien los pozos, sino aumentar la cantidad de manera ágil y eficiente de la mano de la tecnología y la logística.
“Ecopetrol en La Cira – Infantas con sus socios ha hecho más o menos 1700 pozos. En el Permian llevamos ya 550 pozos. Los pozos de La Cira se han hecho en más de 100 años, mientras que en el Permian en cerca de 5 años. O sea, es otra escala diferente”.
Así mismo, señaló que, si bien inicialmente se tenía contemplado hacer en esta cuenca 750 pozos en total, con el avance operativo y el hallazgo de nuevas zonas productivas, la compañía identificó el potencial para desarrollar 850 pozos adicionales.

Lecciones para el futuro
Los ponentes destacaron la importancia de crear un ecosistema colaborativo que integre al gobierno, las empresas operadoras y las compañías de servicios para fomentar la previsibilidad normativa y la inversión de capital.
Así mismo, enfatizaron que la innovación tecnológica y la eficiencia logística, especialmente en la gestión de insumos como la arena, son motores fundamentales para incrementar la productividad de los pozos.
“Las decisiones que tomamos hoy en términos de energía suelen tardar años en generar efectos. Eso obliga a que hagamos planes a largo plazo y a que nuestras decisiones no dependan de un término de gobierno, porque no hay energía más cara que la que no se tiene”, destacó Jaime Checa, presidente de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía (ACGGP).



