El sistema financiero colombiano consolidó un balance positivo a diciembre de 2025. Según el más reciente reporte de la Superintendencia Financiera de Colombia, la suma de ganancias y rendimientos llegó a $129,5 billones y mostró un incremento del 22,5 % frente a los $105,9 billones registrados en diciembre de 2024.
Este crecimiento también se reflejó en un beneficio directo para los usuarios. El año pasado, el sistema financiero generó $101,7 billones en rendimientos, un 20 % más que el año anterior ($84,7 billones). Esta cifra corresponde a las utilidades de los recursos de terceros administrados, los cuales registraron un dinamismo superior al de los recursos propios de las entidades.
La entidad destacó que el sector cerró 2025 con señales de solidez, recuperación y confianza, con beneficios tanto para los ciudadanos como para las entidades. También dijo que las cifras reflejan la generación de valor para millones de ahorradores y muestran la confianza de los colombianos en el mercado.

Del total, los afiliados a los fondos de pensiones obligatorias obtuvieron $58 billones en réditos en sus cuentas de ahorro individual en lo corrido de 2025 producto de la gestión de inversiones de las administradoras.
Así mismo, los recursos administrados por las sociedades fiduciarias generaron un beneficio de $34,9 billones para los fideicomitentes en el mismo periodo. Al desagregar por negocio, se destacan los negocios fiduciarios con $19,9 billones y los Fondos de Inversión Colectiva (FIC) con $9 billones.
Así administraron las entidades sus recursos propios
En cuanto a las utilidades propias de las instituciones financieras, estas sumaron $27,6 billones al cierre de diciembre de 2025, un 32,1 % más que 12 meses atrás. Esta cifra representa 1,7 % del valor de sus activos.
Al analizar solo el rubro de establecimientos de crédito, estos reportaron ganancias por $17,6 billones, una cifra superior a los $8,6 billones de 2024 gracias al favorable desempeño de sus portafolios de inversión y a la mejora en la calidad de la cartera, en línea con el buen comportamiento de pago de los deudores. Los bancos lideraron este grupo con $14,2 billones.
En segundo lugar se ubican las instituciones oficiales especiales, integradas por entidades de naturaleza pública que cumplen funciones de fomento y desarrollo, como Bancoldex, Icetex o Findeter. Sus utilidades superaron los $3,1 billones el año pasado, aunque en 2024 habían sido de 4,4 billones.
Por su parte, las aseguradoras alcanzaron ganancias por $3 billones, impulsadas por los resultados positivos tanto en seguros generales como de vida. Sin embargo, en este renglón el resultado fue inferior al de 2024, cuando se reportaron $4,2 billones. En este renglón, las primas emitidas sumaron $61,1 billones. El año pasado las aseguradoras pagaron más de $26 billones a los colombianos por siniestros, cumpliendo su función esencial de protección.
Activos y solvencia
Los activos totales del sistema (propios y de terceros) alcanzaron los $3.545,1 billones (191 % del PIB), con una variación anual real del 4,8 %, “lo que evidencia una expansión sostenible y la capacidad del sistema para seguir respaldando las decisiones de ahorro, crédito e inversión”, de acuerdo con la SuperFinanciera.
De este total, el 53,2 % ($1.886,4 billones) corresponde a recursos de terceros y activos en custodia, mientras que el 46,8 % ($1.658,7 billones) son recursos propios de las entidades.
Aquí, las fiduciarias concentraron la mayor participación, con $657 billones, seguidas por las Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías (AFP), que gestionaron $553 billones. Por su parte, los fondos de inversión colectiva y de capital privado administrados por las fiduciarias y comisionistas de bolsa alcanzaron los $219 billones y los fondos voluntarios de pensiones $46 billones.
La Superintendencia Financiera destacó que los establecimientos de crédito mantienen indicadores de solvencia robustos, situándose en el 15,9 % para los bancos, muy por encima de los niveles mínimos regulatorios, lo que garantiza la estabilidad y resiliencia del sistema ante posibles choques macroeconómicos.
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