En la madrugada del 9 de enero de 2026, el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció que se invertirán en Venezuela al menos US$100.000 millones en la industria energética. La iniciativa pretende ir de la mano con los recursos de las grandes petroleras. Es por ello que el mandatario también dijo que se reunirá con esas compañías en esa misma fecha en la Casa Blanca.
Hasta la fecha no se sabe con certeza cuáles serán las empresas que podrían invertir en Venezuela. Lo que se sabe hasta el momento es que Chevron (EE. UU.), tiene inversiones en ese país, ya que cuenta con una licencia para operar en medio de las sanciones estadounidenses. Otras compañías como ConocoPhillips (EE. UU.) y ExxonMobil (EE. UU.) también podrían invertir en ese país, ya que lo hicieron en el pasado, pero con las expropiaciones del expresidente Hugo Chávez perdieron los activos que tenían en Venezuela.

Otras empresas que también podrían llegar con recursos son Repsol (España), Eni (Italia), Maurel & Prom (Francia) y Vitol (Suiza). Sin embargo, hasta la fecha no ha habido un pronunciamiento oficial sobre cuáles serían las compañías que invertirían ni la representatividad que tendría cada una para alcanzar la cifra de US$100.000 millones, que es lo que se requeriría para revitalizar la industria energética venezolana.
Desde sus propias redes sociales, Trump anunció que el gobierno chavista está liberando a los presos políticos, y manifestó que su país y Venezuela van a trabajar juntos en la reconstrucción de una infraestructura de gas y de petróleo más moderna.
“A causa de esta cooperación he cancelado previamente una segunda ola de ataques, la cual no será necesaria. Sin embargo, todos los buques van a permanecer en su lugar (en el Caribe), por motivos de seguridad”, dijo.
Sin embargo, el gobierno chavista de Venezuela no ha liberado la totalidad de los presos políticos. En varios portales se anuncia que se liberaron ocho; en otros, que se liberaron 22. Pero, independientemente de las cifras, lo que se conoce es que habría más de 800 personas detenidas que serían consideradas presos políticos, con lo cual la gran mayoría de ellos todavía no están libres.
Pese a los anteriores anuncios, lo que ha ocupado la mayor parte de la agenda mediática son las inversiones y el potencial energético de Venezuela, país que tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo, incluso superiores a las de países de Medio Oriente.
El escepticismo del sector privado
El 7 de enero, en una conferencia en Miami, el secretario de Energía, Chris Wright, anunció que EE. UU. y las empresas energéticas están preparadas para invertir decenas de miles de millones de dólares para reconstruir la industria energética venezolana tras la caída de Maduro. Sin embargo, según mencionó Reuters, los inversionistas se mostraron escépticos y cuestionaron las posibilidades de hacer grandes inversiones en ese país, ya que existen preocupaciones sobre la estabilidad política y sobre si el gobierno interino de Caracas, encabezado por Delcy Rodríguez, es confiable.
Los inversionistas desean estabilidad y que sus inversiones estén protegidas de los riesgos de nacionalización, ya que eso fue lo que sucedió en el pasado con el gobierno de Hugo Chávez.
Hasta ahora, el escenario no es claro. Las empresas han manifestado que no harán inversiones sin un plan claro, realista y con certidumbre, mientras que, según Reuters, también hay voces que señalan que podrían temer que se les presione para entrar rápidamente a Venezuela.
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