Bancolombia ve riesgos al alza con nuevo Plan Financiero del Gobierno

Bancolombia ve riesgos al alza con nuevo Plan Financiero del Gobierno
Foto: Bancolombia

La Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia analizó el Plan Financiero presentado por el Ministerio de Hacienda para 2021, sobre el cual ve riesgos importantes y preocupaciones relevantes para el futuro, a pesar de algunos elementos positivos.

Dentro de lo bueno, se destaca que el cierre de 2020 terminó arrojando un déficit del Gobierno Nacional de 7,8% del PIB. Esta cifra no solo es inferior en más de un punto porcentual (pp) del PIB a la estimación que las autoridades presentaron al Comité Consultivo de la Regla Fiscal (CCRF) en noviembre, sino que también resultó menor a su expectativa más reciente (8,2% del PIB). El resultado se explica por una mejor ejecución de gasto y un menor pago de intereses, así como por unos mayores ingresos tributarios.

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El segundo aspecto positivo es que la mayoría de los supuestos macro para 2021 están aterrizados a la realidad, en particular en crecimiento económico (5% frente a nuestra proyección de 4,7%) e inflación (2,4%, cifra equivalente a nuestro escenario base).

Incluso la expectativa para el precio de petróleo (US$53 por barril para la referencia Brent) luce moderada teniendo en cuenta lo observado en los primeros meses del año, y la expectativa de un mercado de crudo balanceado en los próximos meses. Asimismo, la proyección de ingresos de $12 billones por cuenta de la venta de las acciones de ISA a Ecopetrol puede considerarse conservadora dados los precios actuales.

Los elementos negativos

Entre los factores preocupantes destaca que el déficit previsto para 2021 se amplió, desde el 5,1% del PIB contemplado en el más reciente Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) y el 7,6% del PIB que se presentó al CCRF antes de finalizar 2020, hasta un 8,6% del PIB. Esta cifra supera ampliamente su escenario más pesimista (8,3% del PIB). De acuerdo con las autoridades, tal revisión está motivada por un aumento del gasto de inversión por 1,3% del PIB y un incremento del gasto para la emergencia del Covid-19 por 1,7% del PIB.

Este valor ajustado de déficit para 2021 resulta problemático por varias razones. Por una parte, porque va en contravía de la expectativa que tenían muchos observadores de que el mayor impacto fiscal de la pandemia se iba a producir en 2020, año en el que la economía presentó la mayor contracción de su historia moderna. Inclusive hace pocas semanas, cuando concluyó su visita periódica, la misión del artículo IV del Fondo Monetario Internacional afirmó que, salvo una sorpresa negativa en crecimiento, era factible observar en 2021 un menor déficit del Gobierno.

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Por otro lado, la revisión no incorpora eventuales riesgos desde el frente del recaudo tributario. De hecho, según las proyecciones oficiales el recaudo bruto podría subir en 2021 0,1% hasta 14,7% del PIB. Esto quiere decir que, si las cuotas del impuesto de renta terminan siendo inferiores por efecto de los resultados negativos del año anterior, o si el recaudo de IVA y retenciones se afecta como producto de una sorpresa negativa en crecimiento, el déficit efectivo podría incluso superar el 8,6% del PIB.

Por último, el déficit más abultado incrementa de forma significativa las necesidades de financiamiento para el Gobierno de Colombia este año. En el ajuste de las fuentes de financiamiento que se presentó ayer la mayor parte del esfuerzo adicional recaerá en las externas, principalmente a través de un incremento en la colocación de bonos en los mercados internacionales.

Además, sumando los papeles tradicionales y los nuevos TES verdes, las colocaciones en el mercado interno aumentan frente al escenario anterior en $10 billones. Si bien el monto total de colocaciones por $42 billones de deuda pública interna para 2021 no difiere de forma sustancial de lo observado en 2020, la expectativa de los agentes era que la presión del Gobierno en el mercado interno iba a reducirse significativamente este año.

Para Bancolombia, otra preocupación importante son las inquietudes que deja el Plan Financiero con respecto al rumbo de las finanzas públicas a partir de 2022. En su presentación, las autoridades subrayaron su compromiso con implementar un ajuste fiscal de por lo menos 1,5% del PIB el próximo año.

Aun cuando a la actual administración le corresponderá la elaboración y presentación del Presupuesto de la Nación para la próxima vigencia, y también preparará el MFMP de este y el siguiente año, la responsabilidad final de cumplir con el valor de déficit de 2022 estará en manos del siguiente Gobierno. Con ello, se corrobora un vínculo entre el rumbo fiscal y el resultado de las próximas elecciones presidenciales, lo que puede exacerbar la incertidumbre conforme se acerque 2022.

Igualmente, si por cuenta de la situación económica, política y social del país el 1,5% del PIB termina siendo el techo en lugar del piso del ajuste fiscal del próximo año, tanto las necesidades de financiamiento y de ingresos extraordinarios, así como la acumulación de deuda, podrían aumentar de forma inquietante.

Por todo lo anterior, Bancolombia anticipa que la publicación del Pla Financiero puede tener dos repercusiones. La inmediata es un incremento en la aversión al riesgo en el mercado de renta fija, con lo cual se puede acentuar el empinamiento que ha tenido lugar en las últimas semanas, y que ha identificado como tendencia predominante en lo que queda del año. La presión también se puede extender a los títulos en moneda extranjera, no solo porque aumentará la oferta de este tipo de papeles, sino porque este anuncio llega en momentos de tensión en el mercado de tesoros de EE. UU.

La segunda repercusión es que puede incidir negativamente en la visión de las calificadoras de riesgo sobre el manejo fiscal del país.

Adicionalmente, el país ha mantenido el grado de inversión en buena medida gracias a la evaluación cualitativa, en la que el compromiso de las autoridades con políticas prudentes es esencial. En ese sentido, que las agencias reciban como señales desfavorables los cambios de 2021 y las preguntas abiertas que deja el Plan Financiero en el mediano plazo puede afectar su percepción sobre el riesgo soberano y, por lo tanto, dificultar las decisiones que tomarán este año. Esto hace todavía más imperativa la aprobación de la reforma tributaria (y ojalá también de los ajustes a la regla fiscal) que nuevamente el Gobierno se comprometió a radicar en la próxima legislatura, concluyó Bancolombia al respecto.

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