90 multinacionales piden acabar con subsidios a combustibles fósiles en pro del medio ambiente

Foto: Pixabay

La alianza de consejeros delegados, nacida en la cumbre de Davos, organizada y fundada por el Foro Económico Mundial, emitió un comunicado conjunto, en nombre de sus 90 multinacionales, en el que instan a las siete economías más industrializadas del planeta a acelerar la transición energética y certificar la reducción de gases de efecto invernadero a 2030.

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Así como lograr que las emisiones netas de CO2 a la atmósfera sean de cero para 2050.

En la carta oficial, la Alianza de Líderes Climáticos reclama al G-7 comprometerse en verdad con los “cambios drásticos y transcendentales” en la transición energética. Porque, en caso de “no tomar medidas de mitigación contra el cambio climático más ambiciosas -que las estipuladas en sus Green New Deals- el PIB global podría contraerse 18 % en las próximas tres décadas, de acuerdo con información de Estrategias de Inversión.

Vale decir que entre los firmantes están los consejeros delegados de Basf, Bayer, Enel, Engie, ING, Ikea, Swiss RE, Unilever o Bbva. Precisamente desde la entidad bancaria española se hace mención expresa a que este club corporativo da empleo a más de siete millones de personas en 21 países de todo el mundo, acaparan seis billones de capitalización bursátil y obtienen ventas anuales de US$2,4 billones.

En la misiva, además, se expresa que la alianza calcula que, de imponerse acciones concertadas y contundentes para producir energía verde, se crearán 18 millones de nuevos puestos de trabajo hasta 2030 y se protegerán otros 1,2 millones que están directamente amenazados por riesgos medioambientales y relacionados con la salud, citando las recientes investigaciones de la Iniciativa de Naciones Unidas contra la Acción del clima.

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“Las compañías, pero también los gobiernos, deben alinear sus compromisos económicos y energéticos con los análisis científicos”, trasladan al G-7.

La maniobra del club no solo pretende concienciar a las siete mayores economías sobre el cambio climático, sino que busca perfilar cuotas más ambiciosas y una acción concertada global de mayor fuerza de cara a la cita climática de noviembre en Glasgow.

Dominic Waughray, director gerente del WEF en materia climática y coordinador de la alianza, precisó que “la reacción de los consejeros delegados revela a los dirigentes mundiales la necesidad del sector privado por conocer las metas y trayecto de una hoja de ruta efectivo y global con el que tomar “iniciativas de mercado” para sus compañías”.

Y añadió que “y, sin pedir expresamente una cota fija, se declaran partidarios de poner sobre la mesa un modelo de fluctuación controlada que haga oscilar el precio entre los US$50 y US$100 por tonelada métrica de carbón hasta 2030”.

Entre tanto, la lista de peticiones de la alianza del Foro Económico Mundial, y de sus compañías asociadas, incluye la compilación de todos los negocios de industrias y sectores para establecer objetivos creíbles de descarbonización, rebajar los riesgos colectivamente y perfilar una hoja de ruta de oportunidades empresariales bajo una economía global de bajas emisiones hasta 2030. Así como la eliminación de los subsidios a combustibles de origen fósil, según Estrategias de Inversión.

También recortes tarifarios a bienes y servicios conciliadores con la sostenibilidad; un aumento de las inversiones en innovación tecnológica en los segmentos productivos intensivos en el uso de energía de carbón.

Además, incluye la petición de recursos para la adaptación de los patrones de crecimiento a las energías verdes, con medidas específicas destinadas a la nueva construcción o a la modernización de infraestructuras y redes energéticas y de transporte, entre otros.

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Rich Lesser, CEO de Boston Consulting Group y director de la alianza, explicó que la meta es “conseguir superar las barreras nacionales que impiden compromisos más acordes con la realidad del avance del cambio climático y la necesidad de amoldar los retos y los tempos a las investigaciones científicas, desde las que se exigen mecanismos, normas y un calendario más metódico y preciso para alcanzar los objetivos de los Acuerdos de París”.

Se espera que, antes de la celebración de la cumbre climática de Glasgow, el grupo supere las 150 multinacionales. “La restauración de las cadenas de valor, deterioradas por efecto de la Covid-19 en el último año, hace que seamos optimistas sobre la capacidad de influencia que la alianza puede provocar en otras multinacionales y sectores productivos sensibles a las necesidades de un cambio de paradigma en el terreno medioambiental”, resaltan las 90 empresas.

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