Educación financiera, clave para llegar a la pensión en Colombia

Son varios los retos que tiene por delante el sistema de pensiones en Colombia para garantizar que la población de tercera edad, y la que empieza una vida laboral, tenga la certeza de que llegará a la vejez con una pensión.

En ese escenario, contar con un mercado laboral robustecido, que permita y motive la contratación de todo tipo de mano de obra, es uno de los pendientes importantes.

Sin embargo, la educación financiera también es una herramienta sustancial para que, en un país como Colombia, la idea de llegar a la pensión no sea una utopía.

Un trabajador con educación financiera muy seguramente, advierten los analistas, tendrá más opciones de llegar a la edad de jubilación con un ingreso que se acomode a sus principales necesidades.

Bajo ese escenario, la capacidad de ahorro, en la medida de lo posible, es clave para la vejez. Colombia tiene varios mecanismos en ese sentido, yendo desde Colombia Mayor (para la población de menores ingresos), que es subsidiado por el Gobierno Nacional, llegando hasta los fondos voluntarios de pensión.

La importancia del ahorro

Entender que el ahorro también puede ser utilizado para tener ese colchón para la vejez es importante sobre todo cuando no se tiene certeza de, por ejemplo, tener una estabilidad laboral.

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Sobre cuál régimen pensional se acomoda entonces mejor a la expectativa de los colombianos, expertos indican que depende de cada caso y no se puede generalizar la prevalencia de uno sobre el otro.

“Consideramos que la educación financiera y el bienestar de las personas se va construyendo poco a poco con información clara, precisa que resuelva las dudas y despeje todos los mitos del mundo pensional. Tratar de utilizar las pensiones desde el punto de vista político para empezar a hacer una campaña populista en cualquiera de los dos sentidos, es inapropiado”, asegura David Cuervo director de Wealth, en Mercer para la región Andina, Centroamérica y el Caribe.

Lo que es claro es que el fomento al ahorro y a las buenas prácticas financieras mejoran las disrupciones de un sistema que suele necesitar de un pilar fuerte de contribución del lado de los trabajadores.

En ese sentido, entender que un ahorro extra para la vejez también puede generar rendimientos en el largo plazo es sustancial para la solidez del mismo.

Comprendiendo el proceso de las inversiones

Juan Hernández, director de América Latina de Vanguard, asegura que, en el marco de la construcción de esa confianza y educación financiera, cabe la necesidad de que los inversionistas, en este caso lo trabajadores y sus ahorros, entiendan que el proceso de los rendimientos pensionales es uno de largo aliento.

“Se debe tener claro que, primero, la diversificación de oportunidades de inversión es necesaria, así como comprender que las fluctuaciones propias de esas inversiones son normales en el proceso de ahorro”, dijo Hernández.

De otro lado, es clave crear conciencia sobre el hecho de que, en un país como Colombia, el trabajo de alcanzar un ahorro para la vejez no es un tema que competa únicamente a los fondos de pensiones o al Estado en su conjunto.

Esto último más aún cuando, de acuerdo con datos de Mercer, solamente uno de cada cinco adultos mayores en Colombia logra llegar a la edad de jubilación.

El escenario es aún más complejo cuando se ve que, dice Mercer con base en datos del Dane, durante el mes de marzo del 2022, cerca de 1,5 millones de colombianos “tramitaron su pensión a través de Colpensiones. Sin embargo, más del 50 % de estos recibirán una mesada promedio de $887.800, y tan solo el 2,6 % recibe una superior a los $3 millones”.

Cuervo recalca en una idea capital: qué cambios se necesitan justamente para que las opciones que otorga el sistema pensional en Colombia motiven la idea de ahorro entre los contribuyentes.

“No se puede olvidar que desde el día uno de la vida laboral de todos los colombianos, sean estos formales o informales, debería existir un marco político que les permita ahorrar en el largo plazo. Una regulación con la que se proteja a los afiliados, y con el que se garantice una orientación precisa. Allí, igualmente, deberá contemplarse y tener claridad del rol que tienen el Estado, los fondos privados de pensiones, los asesores en inversiones y los afiliados, para garantizar un ingreso digno al final de la etapa laboral”, concluye Cuervo.

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