OCDE bajó previsiones de crecimiento mundial para 2023; no cree que haya “recesión global”

Álvaro Santos Pereira, economista jefe interino de la OCDE, recalcó que una mayor inflación y un menor crecimiento “son el alto precio que la economía mundial está pagando por la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania”. Foto: Hervé Cortinat/OCDE

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OCDE) ​ no cree que haya una recesión mundial, no obstante, prevé una desaceleración económica “significativa” en la gran mayoría de las economías.

Así lo reveló este martes, 22 de noviembre, con la publicación de su más reciente informe titulado Perspectivas Económicas.

Actualmente nos enfrentamos a un panorama económico muy difícil”, indicó Álvaro Santos Pereira, economista jefe interino de la OCDE.

Nuestro escenario central no es una recesión global, sino una desaceleración significativa del crecimiento de la economía mundial en 2023, así como una inflación aún alta, aunque decreciente, en muchos países”, añadió Santos.

De acuerdo con el funcionario de la OCDE, “la economía mundial se está recuperando de la mayor crisis energética desde la década de 1970”.

De acuerdo con lo explicado por Santos, el “choque energético” ha provocado fuertes presiones inflacionarias y, a la par, esto ha reducido el crecimiento económico a nivel mundial.

Atendiendo a lo anterior, ahora la OCDE prevé que el crecimiento económico mundial disminuirá al 2,2 % en 2023 y se recuperará a un “relativamente modesto” 2,7 % en 2024.

Cabe recordar que, en su informe previo, publicado en junio de 2022, la OCDE estimaba que el próximo año, en 2023, la economía mundial llegaría a un 2,8 %.

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“Asia será el principal motor de crecimiento en 2023 y 2024, mientras que Europa, Norte América y América del Sur verán un crecimiento muy bajo”, anotó el economista jefe interino de la OCDE.

Santos recalcó que una mayor inflación y un menor crecimiento “son el alto precio que la economía mundial está pagando por la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania”.

Aclaró que, si bien los precios al consumidor ya estaban en una senda al alza debido a los problemas en las cadenas de suministro y el repunte de la pandemia, la inflación a nivel mundial se “disparó” tras la invasión que ordenó el presidente ruso, Vladimir Putin, contra Ucrania.

Una de las consecuencias de las fuertes presiones inflacionarias es la reducción del poder adquisitivo de las personas, pues el alza en los precios ha provocado, según la OCDE una caída en los salarios reales en muchos países.

“Si no se contiene la inflación, estos problemas solo empeorarán. Por lo tanto, combatir la inflación tiene que ser nuestra principal prioridad política en este momento”, subrayó Santos.

Decisiones de los emisores

En una carrera por frenar la inflación, los bancos centrales se han encargado de aumentar las tasas de interés, medidas que, si bien han sido calificadas como “drásticas” por muchos, hoy, a juicio de la OCDE, ya comienzan a dar frutos.

Un ejemplo que cita el organismo internacional es el caso de Brasil, donde el emisor actuó rápidamente y la inflación comenzó a bajar en los últimos meses.

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“En Estados Unidos, los últimos datos también parecen sugerir algunos avances en la lucha contra la inflación”, indicó.

“No obstante, la política monetaria debería seguir endureciéndose en los países donde la inflación sigue siendo alta y generalizada”, añadió el economista jefe interino de la OCDE.

Sumado a las subidas en las tasas de interés, la OCDE también destacó la importancia de que la política fiscal vaya de la mano de la política monetaria.

“Las opciones fiscales que se suman a las presiones inflacionarias darán como resultado tasas de política aún más altas para controlar la inflación”, señaló Santos.

Energía

Otro punto que tuvo en cuenta la OCDE para corregir sus perspectivas económicas mundiales a la baja para 2023 se centró en los mercados energéticos.

La OCDE explicó que estos siguen estando “entre los riesgos a la baja significativos en torno a esta perspectiva”.

Si bien destacó que Europa ha sumado esfuerzos para reponer sus reservas de gas natural y frenar la demanda, “este invierno en el hemisferio norte sin duda será un desafío”.

Una situación que podría empeorar en el invierno de 2023-2024, indicó la OCDE, toda vez que cree que reponer las reservas de gas “podría resultar más difícil el próximo año”.

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“Los precios más altos del gas, o las interrupciones directas del suministro de gas, implicarían un crecimiento significativamente más débil y una inflación más alta en Europa y el mundo en 2023 y 2024”, precisó Santos.

Deuda

La OCDE subrayó que, debido a las alzas registradas en las tasas de interés, el pago de la deuda será más costoso para las empresas, los gobiernos y los hogares que tienen obligaciones de deuda a tasa variable o cuando asumen nueva deuda.

Estamos particularmente preocupados por los países de bajos ingresos, más de la mitad de los cuales ya están en (o en alto riesgo de) sobreendeudamiento y ahora enfrentan condiciones financieras más estrictas. La depreciación de la moneda frente al dólar estadounidense en muchos de estos países y en los mercados emergentes se suma a estos riesgos”, indicó el economista jefe de la OCDE.

Más políticas

La OCDE destacó que además de las políticas monetaria y fiscal, es momento de que los gobiernos “vuelvan a las políticas estructurales”.

Así, explicó que hay tres puntos para hacerlo. El primero, tiene que ver con la importancia de invertir en seguridad energética y diversificar el suministro de energía.

Entre tanto, en segundo lugar, recomendó que los gobiernos deben mantener los mercados abiertos y el flujo del comercio internacional.

Por último, hizo énfasis en lo “fundamental” que es el fomento del empleo para impulsar el crecimiento potencial y lograr una recuperación más fuerte e inclusiva.

América Latina

Álvaro Santos Pereira, economista jefe interino de la OCDE, destacó que, si bien las principales economías de América Latina han tenido un desempeño “mejor de lo esperado” en 2022, especialmente aquellos países que exportan alimentos y energía, “que se beneficiaron de mejores términos de intercambio”, el panorama puede cambiar.

Se espera que este repunte pierda fuerza durante 2023 y 2024, en medio de condiciones financieras globales y nacionales más estrictas, un retiro de la mayor parte del apoyo fiscal restante y precios de materias primas menos boyantes”, subrayó.

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De acuerdo con lo explicado por Santos, es probable que la inflación en las principales economías de la región esté llegando a su punto máximo, no obstante, la contracción de este indicador será gradual. Lo anterior, “a pesar de los aumentos tempranos de tasas por parte de muchos bancos centrales latinoamericanos que han generado tasas de interés reales firmemente positivas”.

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