Este miércoles se confirmó la salida de Alexandra Restrepo de la presidencia de Finagro, una decisión que genera sorpresa en el sector dado que se produce después de que la entidad reportara cifras históricas en colocaciones de crédito y un balance financiero sólido.
La propia Restrepo anunció su salida a través de un mensaje publicado en X, en el que agradeció al presidente Gustavo Petro por resaltar los resultados alcanzados por Finagro durante 2025. “Hoy dejo la presidencia de Finagro con el orgullo de haber contribuido a los resultados históricos que usted menciona”, señaló la ahora expresidenta.
El pronunciamiento se dio luego de que Petro calificara como una “muy buena noticia” el desempeño de Finagro en 2025, destacando que el Gobierno logró irrigar más de $48 billones en crédito al campo colombiano, principalmente hacia pequeños y medianos productores.

Los resultados récord que deja Finagro en 2025
Las cifras oficiales respaldan el balance positivo. En 2025, Finagro registró la mayor colocación de crédito de su historia, con desembolsos por $48,1 billones, lo que implicó un crecimiento de 15,8 % frente a 2024 y un cumplimiento del 112 % de la meta fijada en el Plan Indicativo de Crédito.
En total, se realizaron cerca de 396.000 operaciones que beneficiaron a más de 312.000 productores agropecuarios, de los cuales alrededor del 90 % fueron pequeños productores.
La cartera total cerró en $52,47 billones, con un crecimiento anual del 9 %, y Finagro mantuvo la máxima calificación de riesgo por parte de BRC Ratings.
Las tensiones internas y el ruido político
Pese a este balance, la salida de Restrepo se da en medio de cuestionamientos internos. Desde finales de 2025, funcionarios de la entidad enviaron comunicaciones a la junta directiva alertando sobre presuntas irregularidades administrativas, cambios en la estructura organizacional y posible clientelismo.
Destacado: Finagro desembolsó más de $39,4 billones en 2024.
Una investigación publicada por Semana reveló que estas preocupaciones llegaron incluso a instancias de control, en un contexto en el que algunos trabajadores advertían sobre el riesgo de que Finagro se viera envuelta en disputas políticas de cara a las elecciones de 2026.




