En un escenario global marcado por la volatilidad de los mercados energéticos, la creciente electrificación de la economía y nuevos riesgos operativos y geopolíticos, la transición energética ha dejado de ser únicamente una discusión ambiental para convertirse en un tema estratégico de seguridad, resiliencia y soberanía energética para los países y para Colombia.
Hoy, la estabilidad de los sistemas eléctricos está directamente ligada al desarrollo económico y social. De acuerdo con análisis internacionales de World Economic Forum, en 2025 se movilizaron alrededor de US$2,2 billones en inversiones en tecnologías de energía limpia a nivel global, incluyendo redes eléctricas, almacenamiento, eficiencia energética, energías renovables y combustibles limpios.
Este flujo de capital confirma que la transición energética sigue avanzando, pero también evidencia la magnitud del desafío que enfrentan los sistemas eléctricos para adaptarse a nuevas demandas y amenazas.
En América Latina, y particularmente en Colombia, la región cuenta con ventajas competitivas para avanzar en esta transformación, como una alta participación de fuentes renovables, disponibilidad de recursos naturales y un proceso creciente de electrificación en sectores como industria, transporte y servicios.
Sin embargo, expertos del sector advierten que persisten desafíos estructurales que deben ser abordados para garantizar un suministro energético seguro y confiable en el largo plazo.
Entre estos retos se destacan la necesidad de modernizar infraestructuras eléctricas, mejorar la eficiencia de los sistemas, fortalecer la resiliencia de las redes frente a eventos climáticos extremos y ciberamenazas, así como asegurar que la transición avance de manera ordenada y sostenible, sin comprometer la estabilidad del sistema ni el acceso asequible a la energía.

Expertise tecnológico para consolidar seguridad energética
Desde la perspectiva de especialistas de Hitachi Energy, la transición energética actual exige que empresas y países incorporen dentro de su planeación soluciones tecnológicas que no solo acompañen el crecimiento de la demanda, sino que también contribuyan a optimizar el desempeño ambiental y operativo de las infraestructuras energéticas.
En este contexto, la innovación y la eficiencia se convierten en factores clave para fortalecer la soberanía energética y reducir vulnerabilidades del sistema.
“Hoy, la transición energética está profundamente ligada a la capacidad de los países para garantizar sistemas eléctricos estables, eficientes y resilientes. La adopción de tecnologías innovadoras permite avanzar hacia modelos energéticos más sostenibles sin sacrificar la confiabilidad ni la seguridad del suministro”, destaca Javier Ruiz, head of marketing & sales de Hitachi Energy para Colombia y Ecuador.
Como respuesta a estos desafíos, Hitachi Energy ha desarrollado EconiQ®, su línea ecoeficiente de productos, servicios y soluciones orientadas a la sostenibilidad.
Este portafolio integra tecnologías diseñadas bajo criterios de desempeño ambiental superior frente a alternativas convencionales, abarcando soluciones para redes eléctricas, subestaciones, equipos de alta tensión, integración de energías renovables y eficiencia energética, con el objetivo de reducir el impacto ambiental, optimizar el uso de recursos y fortalecer la confiabilidad de los sistemas eléctricos.
Desde la perspectiva de la transición energética, EconiQ® permite a empresas, operadores de red e industrias evaluar e incorporar soluciones innovadoras y eficientes que apoyen la modernización de sus infraestructuras, preparen sus inversiones para el futuro y contribuyan a la seguridad y estabilidad del suministro energético. Más que una oferta tecnológica, el portafolio busca facilitar decisiones informadas en torno a la transformación sostenible del sector energético, alineando innovación, eficiencia y resiliencia como pilares para el desarrollo económico y la soberanía energética de los países.
Así las cosas, en un año en el que la transición energética seguirá siendo un tema central para la agenda pública y privada, expertos coinciden en que el éxito del proceso dependerá de la capacidad de integrar soluciones eficientes, sostenibles, confiables e innovadoras que fortalezcan los sistemas eléctricos y respondan a las necesidades reales de los países y sus economías.




