La gramilla del estadio El Campín vuelve a ser protagonista en Bogotá. Tras la suspensión de tres partidos del fútbol colombiano por el mal estado del terreno, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) y Sencia, concesionario del escenario, realizaron una inspección técnica para definir si el campo está en condiciones de albergar el partido entre Millonarios y Águilas Doradas, programado para mañana 11 de febrero a las 6:30 de la tarde.
El deterioro del césped obligó a la Dimayor a sacar a El Campín del calendario durante el último fin de semana. Jugadores, entrenadores e hinchas denunciaron una cancha blanda, con zonas encharcadas, pérdida de grama y riesgo de lesiones. Las constantes lluvias en Bogotá, que según el Ideam han superado promedios históricos en febrero, agravaron un problema que ya venía acumulándose por la alta carga de eventos deportivos y extradeportivos.
El estadio tuvo más de 20 eventos masivos entre finales de 2024 e inicios de 2025, entre partidos, entrenamientos y conciertos. Esa frecuencia, sumada a un sistema de drenaje que no respondió de forma eficiente, dejó una cancha visiblemente afectada. La comparación es inevitable: escenarios como el Atanasio Girardot o el Metropolitano de Barranquilla, con calendarios similares, no han tenido suspensiones recientes por estado del césped.
Ante la presión pública y la decisión de la Dimayor, Sencia activó un plan de recuperación acelerada de la grama natural. Según el concesionario, durante la última semana se realizaron labores de “descompactación del suelo en zonas críticas, recambios y microrecambios de césped, fertilización y abonado para acelerar la germinación”, además de la instalación de lámparas técnicas para favorecer el crecimiento y mejorar la evaporación de la humedad.

Inspección técnica del IDRD: el punto clave para habilitar El Campín
El IDRD confirmó que la habilitación del estadio depende exclusivamente de la inspección técnica al terreno de juego. Esa revisión busca verificar estabilidad del suelo, capacidad de drenaje, uniformidad de la grama y condiciones de seguridad para los jugadores. Aunque Sencia aseguró que el campo muestra “mejoras sustanciales”, el aval distrital se da en medio de una fuerte desconfianza por los antecedentes recientes.
La inspección se realizó luego de que el distrito exigiera garantías claras para evitar repetir el escenario del último fin de semana, cuando El Campín quedó inutilizable para el fútbol profesional. Desde el IDRD se reiteró que no habrá margen de tolerancia si el césped no cumple los estándares mínimos exigidos para competencia oficial.
Como medida preventiva, se mantiene la restricción para conciertos y eventos masivos hasta el 28 de febrero, decisión que busca reducir la carga sobre la gramilla. La curiosidad es que, pese a los anuncios de modernización del estadio y su concesión a largo plazo, El Campín terminó fuera de competencia por el mismo problema que ha afectado históricamente a varios escenarios del país: el césped.

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La inspección del IDRD definirá si la cancha realmente está en condiciones o si las “mejoras” anunciadas no alcanzan para borrar las imágenes de una gramilla deteriorada que obligó a frenar el fútbol en Bogotá.




