La salud se está convirtiendo en un golpea al bolsillo de los hogares colombianos. Así lo muestran las cifras más recientes del DANE, analizadas por el centro de pensamiento económico Raddar, que evidencian un aumento sostenido del peso que tiene el gasto en salud dentro del gasto mensual de las familias.
De acuerdo con los datos, el gasto en salud pasó de representar cerca del 8 % del gasto total de los hogares en 2019 a ubicarse por encima del 9 % en 2024 y 2025, un crecimiento que refleja cómo este componente ha ganado terreno dentro de la canasta familiar.
En varios trimestres de 2025, el gasto en salud se mantiene alrededor del 9 % del presupuesto mensual, lo que sugiere una presión estructural sobre el bolsillo, especialmente en un contexto de dificultades persistentes en el acceso a servicios y tratamientos.

En paralelo, otra gráfica del DANE muestra que el gasto en salud crece a un ritmo mayor que el consumo general de los hogares. Mientras el gasto total se mueve con mayor estabilidad, la línea correspondiente a salud mantiene una trayectoria ascendente más pronunciada desde 2021, lo que confirma que los colombianos están destinando más recursos propios para cubrir necesidades médicas.
Frente a ello, el fundador de la firma Raddar, Camilo Herrera, sostiene que las cifras muestran con claridad que, de cada $100 que gastan los hogares en las 12 canastas de consumo, la de salud representa un peso cada vez mayor.
Además, explica que este comportamiento podría estar relacionado con el pago de pólizas y otros gastos asociados al cuidado médico, algo habitual en sociedades donde existe una mayor preocupación por la salud. Sin embargo, advierte que en Colombia el aumento es más pronunciado de lo que debería ser, lo que sugiere una presión creciente sobre el bolsillo de las familias.
Medicamentos: el punto crítico que agrava la presión
Este aumento del gasto coincide con una de las fallas más visibles del sistema en los últimos meses: la deficiencia en la entrega de medicamentos, un problema que se ha convertido en noticia recurrente en distintas zonas del país.
Filas interminables, pacientes crónicos sin tratamientos completos, obstáculos administrativos y altercados en dispensarios han marcado el panorama. Desde el Gobierno, se han anunciado tareas para evitar el acaparamiento y reforzar la vigilancia sobre operadores logísticos y cadenas de distribución.
Sin embargo, en la práctica, el problema persiste: tanto EPS privadas como varias intervenidas continúan sin recuperar estabilidad financiera ni capacidad operativa suficiente para garantizar el suministro oportuno de medicamentos y servicios.
Reclamos en aumento: más de dos millones en 2025
El deterioro también se refleja en las cifras oficiales de la Superintendencia Nacional de Salud. Los datos del sistema de PQRS muestran que los reclamos de los usuarios no solo aumentaron, sino que alcanzaron niveles históricos.
En el acumulado de los últimos 12 meses, el número de reclamos en salud a nivel nacional superó los 2 millones en 2025, cuando en 2018 se ubicaban por debajo de los 500.000. La curva, lejos de estabilizarse, mantiene una tendencia ascendente sostenida.
El cruce de ambos indicadores —más gasto directo de los hogares y más reclamos formales ante la Supersalud— deja un mensaje claro: la salud está trasladando parte de su carga al ciudadano.





