Colombia lleva más de dos décadas firmando tratados de libre comercio, ampliando acceso preferencial a más de 60 mercados y promoviendo la diversificación productiva. Sin embargo, la gran pregunta sigue sin resolverse: ¿por qué tan pocos empresarios colombianos logran vender al exterior de manera sostenida?
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El debate volvió al centro de la agenda empresarial luego de que expertos de la Universidad del Rosario advirtieran que el verdadero cuello de botella no está en la cantidad de compañías, sino en su capacidad real para competir internacionalmente. La alerta no es menor: el país tiene un tejido empresarial amplio, pero una base exportadora extremadamente reducida y concentrada.
En 2025, las exportaciones totales del país continuaron su modesta tendencia de crecimiento: en diciembre las ventas externas alcanzaron US$4.540,5 millones FOB, un aumento de apenas 1,3 % frente a diciembre de 2024, de acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y la DIAN.
Sin embargo, esta mejora marginal no se traduce en una base exportadora más amplia.
El comercio exterior colombiano sigue dominado por un núcleo pequeño de grandes empresas que concentran la mayor parte del valor exportado. Según cifras compartidas por Analdex, solo 400 empresas concentran el 89 % del total de las exportaciones colombianas, lo cual evidencia que la mayoría de las compañías aún no logra acceder a mercados internacionales de manera regular.

Este desequilibrio —muchas empresas sin experiencia internacional frente a pocas altamente integradas— ha sido identificado por analistas académicos como un cuello de botella estructural.
Para el director del programa de Administración de Negocios Internacionales de la Universidad del Rosario, Juan Camilo Sánchez López, “el verdadero problema no es la falta de empresas, es la falta de capacidades estratégicas para competir en mercados internacionales”.
Esta falta incluye formación especializada para estructurar procesos de internacionalización, identificar oportunidades comerciales, gestionar logística global y tomar decisiones basadas en análisis de datos de mercados.
Exportaciones y su aporte al PIB: una participación modesta
Las cifras oficiales muestran que, aun cuando aumentan las ventas externas, estas representan una porción relativamente baja del PIB colombiano.
En 2023, las exportaciones de bienes representaron aproximadamente 13,5 % del PIB, lo que ubica a Colombia en el puesto 141 de 193 países en un ranking global de exportación respecto al tamaño de la economía, según cálculos basados en datos oficiales del DANE comparados con estadísticas de comercio mundial.
Este porcentaje es inferior al promedio de economías emergentes en América Latina, donde exportaciones equivalentes al 20–30 % del PIB son más comunes en países con mayor integración internacional, como Chile o Perú.
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La baja contribución al PIB refleja que Colombia no ha logrado transformar su base productiva hacia productos de mayor valor agregado y mercados diversificados.
Estructura exportadora de Colombia: pocos sectores y destinos
El perfil de las exportaciones colombianas sigue dominado por sectores tradicionales. Según datos del DANE, en 2025 los combustibles y productos de industrias extractivas representaron alrededor del 34,5 % del valor total exportado, seguidos por agropecuarios y alimentos (27,4 %) y manufacturas (22,2 %).
Además, las exportaciones todavía dependen en gran medida de mercados tradicionales. Por ejemplo, en 2024 Estados Unidos representó cerca del 29 % del total de las exportaciones colombianas, convirtiéndose en destino principal, exposición que alerta sobre la necesidad de diversificación de mercados.
¿Por qué tan pocos empresarios colombianos exportan?
Expertos coinciden en que las barreras de internacionalización para la mayoría de las empresas están asociadas a:

- Capacidad limitada para cumplir estándares internacionales, incluidos requisitos sanitarios, ambientales y de certificación.
- Gestión de logística internacional y financiamiento, que sigue siendo un reto para las mipymes.
- Acceso a inteligencia de mercados y herramientas estratégicas, fundamentales para identificar oportunidades fuera de la región andina.
El profesor Sánchez López advierte que estas carencias “impiden que más organizaciones puedan competir y expandirse fuera del país”, subrayando que los avances en el número de exportadores han sido marginales.
Una mayor base exportadora no solo ampliaría los ingresos por divisas y reduciría la vulnerabilidad a choques externos; también impulsaría la productividad y la innovación empresarial.
Según un análisis de Analdex, incrementar la cantidad de empresas exportadoras fortalecería la diversificación sectorial y geográfica del comercio, reduciendo la dependencia de unos pocos sectores dominantes.
Este efecto multiplicador se reflejaría en encadenamientos productivos más amplios, un aumento en empleo formal, y mayor capacidad de adaptación frente a cambios regulatorios o de demanda global, especialmente en mercados sofisticados como la Unión Europea o Asia.
Frente a esta necesidad, la Universidad del Rosario, junto al Consejo Profesional de Administración de Empresas (CPAE), lanzó el curso gratuito certificado “Gestión Estratégica de la Empresa en el Contexto Internacional”, orientado a empresarios, gerentes y profesionales que buscan fortalecer sus capacidades para competir globalmente.
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El programa, híbrido —con sesiones virtuales y prácticas presenciales— enfatiza formulación de estrategias de internacionalización, gestión logística y financiera en comercio exterior y toma de decisiones basadas en datos.
Las inscripciones, que pueden hacerse haciendo clic en este enlace, estarán abiertas hasta el 13 de marzo de 2026; las clases inician el 18 de marzo y la certificación se otorgará el 20 de mayo de 2026.




