Tras las intensas lluvias en Córdoba y los pronunciamientos del presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien señaló que las inundaciones en ese departamento fueron culpa de las hidroeléctricas de Urrá e Hidroituango, múltiples actores del sistema manifestaron que es el Gobierno el encargado de proyectar este tipo de escenarios, y de esa manera, garantizar una gestión eficiente del riesgo.
Sin embargo, la ministra de Ambiente y directora de la ANLA (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales), Irene Vélez, manifestó que este desastre no era previsible y que, por lo tanto, no se pudo tomar decisiones con mayor anticipación.

“La manera en como se desató no era completamente controlable ni completamente predecible. Sí hay unas particularidades que tienen que ver con cómo se han ido bloqueando las tierras aguas abajo, pero nosotros no podríamos saber que venía esta cantidad de agua en este período de tiempo”, expresó la funcionaria.
Por su parte, el gerente de Hidroituango, Alejandro Arbeláez, señaló que la gestión del riesgo está a cargo de la UNGRD (Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres) y de otras entidades públicas. No obstante, la ministra manifestó que la operatividad del riesgo también está a cargo de los agentes del sector, lo que no exime a las entidades estatales de cooperar en estos procesos.

Lo anterior evidencia que, mientras el Gobierno señaló que los agentes son los principales gestores y operadores del control del riesgo, estos sostienen que la responsabilidad recae en mayor medida en el Estado.
“El riesgo es responsabilidad del usuario del proyecto. Es decir, en la gestión del riesgo, el responsable es el proyecto, es decir, las hidroeléctricas”, expresó.
Adicionalmente, la funcionaria indicó que, en el caso de la hidroeléctrica Urrá, se deberá disminuir la cota de rebose, pasando de 130,5 metros a 128,5 metros. Esto se debe a que, con las abundantes lluvias, los embalses alcanzaron niveles máximos y tuvieron que verter aguas al río Sinú, lo que, sumado a las precipitaciones, provocó las inundaciones y la tragedia social y económica en Córdoba.
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