IATA advierte riesgos por nueva propuesta de la Aerocivil sobre asignación de slots en Bogotá

Para la asociación, desviarse de estos estándares podría tener efectos estructurales en la conectividad del país.

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La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) reiteró su llamado a las autoridades aeronáuticas colombianas para avanzar en medidas que mejoren la eficiencia operativa del Aeropuerto Internacional El Dorado, principal terminal aérea del país y eje de su conectividad internacional.

El pronunciamiento se enmarca en un estudio de capacidad encargado en 2023 por varias aerolíneas y la Aeronáutica Civil a IATA, con el objetivo de evaluar el potencial operativo del aeropuerto.

El análisis concluyó que, si se implementa un paquete de 23 medidas distribuidas en el corto, mediano y largo plazo, El Dorado podría alcanzar hasta 100 operaciones por hora. Esto representaría un incremento cercano al 47 % frente al nivel de operaciones evaluado durante el estudio.

No obstante, según la asociación, la ejecución avanza con lentitud. “Actualmente solo se han implementado tres de las recomendaciones y otras seis están en proceso. Es esencial que los asuntos pendientes se aborden y que se adopten las acciones acordadas sin más demora”, advirtió el gremio.

El punto crítico: monitoreo de slots

Entre las medidas consideradas prioritarias está la implementación del monitoreo de franjas horarias —slots— conforme a los estándares internacionales recogidos en los Worldwide Airport Slot Guidelines (WASG).

Este sistema regula a nivel global la asignación y supervisión de horarios de despegue y aterrizaje en aeropuertos coordinados, con el fin de garantizar transparencia, previsibilidad y uso eficiente de la capacidad disponible.

Sin embargo, antes de avanzar en ese esquema de monitoreo, la Aerocivil anunció que trabaja en una nueva política de asignación de slots para El Dorado. De acuerdo con IATA, esa propuesta podría apartar a Colombia de las prácticas internacionales consolidadas bajo los WASG.

Para la asociación, desviarse de estos estándares podría tener efectos estructurales en la conectividad del país:

  • Menor oferta de vuelos, si las reglas generan incertidumbre operativa para las aerolíneas.
  • Posibles incrementos en tarifas, ante una reducción de capacidad disponible.
  • Afectaciones al transporte de carga, clave para exportaciones como flores y productos perecederos.
  • Pérdida de competitividad regional, frente a hubs como Ciudad de Panamá o São Paulo.
  • Impacto en empleo y actividad económica, dada la dependencia del turismo y el comercio exterior de la conectividad aérea.
Así avanzan las obras en el Aeropuerto El Dorado
Aeropuerto El Dorado. Foto: ANI

Más que infraestructura

El debate trasciende la discusión técnica sobre slots. En 2025, más de 47 millones de pasajeros se movilizaron por vía aérea en Colombia, consolidando al país como uno de los destinos turísticos más dinámicos de Sudamérica y como un centro regional de comercio e inversión.

Según cifras del sector, la cadena de valor ampliada de la aviación —que incluye aerolíneas, operadores aeroportuarios, proveedores de navegación aérea, fabricantes y actividades asociadas al turismo— aporta alrededor de US$15.500 millones al PIB nacional y sostiene más de 920.000 empleos.

Para IATA, este desempeño ha sido posible gracias a un marco regulatorio alineado con estándares internacionales en la asignación de slots, que ofrece previsibilidad a las aerolíneas y estabilidad al sistema.

“La demanda de transporte aéreo en Colombia sigue siendo sólida, pero la capacidad en los principales aeropuertos, especialmente en Bogotá, continúa severamente limitada. Existen medidas claras que pueden mejorar de inmediato la eficiencia en El Dorado. El cumplimiento integral de los Worldwide Airport Slot Guidelines, incluyendo los procesos de monitoreo, sigue siendo esencial. Desviarse de los estándares globales afectaría la conectividad y reduciría las opciones para los viajeros”, afirmó Peter Cerdá, vicepresidente regional para las Américas de IATA.

La discusión, en esencia, enfrenta dos visiones: mantener la alineación con el esquema global de asignación y monitoreo de slots o avanzar hacia un modelo propio. En un aeropuerto que opera al límite de su capacidad, la definición regulatoria no es menor: incide directamente en competitividad, tarifas y conectividad internacional.