«Gasto del sector público ha aumentado cinco veces más que sus ingresos»: Corficolombiana

César Pabón, director de investigaciones económicas de Corficolombiana, advirtió sobre los retos fiscales y monetarios que aguardan al país.

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En un contexto en el que por cuenta de presiones inflacionarias y un incumplimiento persistente en su meta el Banco de la República ha tomado decisiones drásticas frente a las tasas de interés, César Pabón, director de investigaciones económicas de Corficolombiana, advirtió sobre los retos fiscales y monetarios que aguardan al país.

En el marco de la alianza de Renta4Global con Valora Analitik, el economista reveló proyecciones que le apuntan a que la inflación seguirá bajo presión y podría acercarse al 7 % este año, obligando a las autoridades a mantener una vigilancia estrecha sobre los indicadores macroeconómicos.

De hecho, Pabón enfatizó en que, ante el escenario actual, es previsible que el ritmo de toma de decisiones del Banco de la República sea mucho más acelerado de lo que se había anticipado originalmente.

¿Cómo evalúa la reciente decisión del Banco de la República de subir las tasas en 100 puntos básicos y qué esperan para el resto del año?

Parto diciendo que este año sabíamos que iba a ser de incertidumbre. La subida de tasas a 10,25 % fue una medida difícil pero necesaria; la mayoría de los analistas preveíamos un alza menor, pero ante el escenario de inflación, hoy lo vemos como una noticia positiva para el país. Lo cierto es que ya vimos el dato de enero y apenas están empezando los efectos del salario mínimo. En Corfi hemos ajustado el pronóstico de inflación al cierre del año a un 6,5 %, e incluso nuestros mejores estimados nos dan más cercanos al 7 %. Cuando vemos que el único mecanismo de intervención es subir tasas, entendemos que este es el camino adecuado, aunque sea doloroso. Prevemos que el problema de la inflación será mucho más retador y, por ende, el Banco de la República va a tener que actuar más activamente. No cambiamos nuestro número final de tasas para el año (11,75 %), pero el ritmo de la toma de decisión va a ser mucho más rápido de lo anticipado.

¿Cuál será el ritmo de estas alzas y qué datos serán determinantes para el emisor?

Calculamos que el aumento total de este año debe ser de 250 puntos básicos, terminando en 11,75 %, aunque estamos más sesgados a una sorpresa al alza hacia el 12,25 %. Como ya se subieron 100 puntos, harían falta 150 en lo que resta del año. Creemos que la siguiente decisión en marzo será vehemente; el dato de inflación de febrero será muy relevante para ver la transmisión del salario mínimo. No obstante, el gerente (Leonardo) Villar ha sido claro en que lo más importante serán las expectativas de inflación, que en enero tuvieron el salto más alto desde que tenemos registros, pasando de una expectativa del 4,5 % a una superior al 6 %. En esa medida, creemos que el banco central seguirá con subidas importantes, probablemente de 75 puntos básicos en marzo y otros incrementos en el segundo trimestre para completar lo presupuestado.

¿Cómo se compara la situación de inflación de Colombia con la región?

Esa es la gran preocupación. Somos el único país de la región (frente a Chile, Perú, México y Brasil) que no ha logrado tener su inflación en el rango meta después de la pandemia. La inflación es un «ladrón de noche»: puede que no la sintamos de día, pero afecta el bolsillo de los colombianos, especialmente de los más vulnerables, en alimentos y servicios básicos. El problema no es solo que hoy esté en el 5 %, sino que vemos que al cierre de este año estará por el 6 % o superior, e incluso así seguirá en 2027. Que la inflación no llegue a su meta entre el 2 % y el 4 % significa que este «ladrón» seguirá presente y el único mecanismo del banco central para mantener el poder adquisitivo es subir las tasas de interés.

¿Qué impacto tiene este escenario de tasas altas en los mercados financieros y la renta fija?

Es un cambio de escenario muy retador. Volver a tasas de dos dígitos contrae la inversión; para cualquier empresario o familia, un nivel del 10 % es un castigo bravo a las posibilidades de crecimiento y apalancamiento. En renta fija, estamos viendo que la curva se está aplanando. Antes las tasas de corto plazo bajaban, pero con una inflación rondando el 6 % y el incremento del salario mínimo, las tasas están subiendo nuevamente. Si usted busca crédito de consumo o inversión, sentirá el impacto. Incluso los títulos del gobierno de corto plazo (TCO) se están ofreciendo a tasas del 12 %. Este alto costo de financiamiento tendrá una incidencia negativa en los mercados, a menos que se presenten oportunidades distintas al endeudamiento.

A pesar de este contexto, ¿dónde pueden encontrarse oportunidades de inversión?

Los CDT se vuelven nuevamente una opción atractiva en un contexto de tasas altas, pues pueden dar una gran rentabilidad en el corto y mediano plazo. También, en nuestras reuniones con inversionistas internacionales, es evidente cómo se abre el carry trade por el diferencial entre las tasas de Estados Unidos, que están cerca del 3 %, y las de Colombia, que serían del 12 %. Es un contexto difícil, pero hay que ver las ventajas de este diferencial. El mensaje importante es que las tasas altas no serán cosa de dos o tres meses, es una realidad que tendremos este año y el próximo, independientemente de quién llegue al gobierno.

¿Cuál es su visión sobre la situación fiscal del país y qué medidas debería tomar el próximo gobierno?

El frente fiscal es el gran talón de Aquiles; las finanzas públicas están «al filo del precipicio». El gasto del sector público ha aumentado cinco veces más que sus ingresos, lo cual no es sostenible. Es necesario un mensaje de austeridad; el Estado debe «abrocharse el cinturón» y reducir el gasto en funcionamiento. Tenemos un Estado muy grande con 19 ministerios y un presupuesto que supera los $550 billones, cuando antes $300 billones era lo razonable. Además de reducir la burocracia, es vital recuperar sectores estratégicos como infraestructura, minero-energético y vivienda. Aunque son medidas necesarias, será difícil que la foto cambie mucho en el corto plazo de 2026, pues son procesos que toman tiempo.

¿Por qué es tan preocupante la caída de la inversión y qué proponen?

La inversión cerró el año pasado cerca del 17 % del PIB, niveles bajísimos comparados con el 25 % o 30 % que deberíamos tener para garantizar crecimiento a largo plazo. En el informe «La remontada» planteamos un cambio de estrategia. Necesitamos recuperar reglas claras y seguridad física, retomar la confianza en la sostenibilidad fiscal y asegurar nuestra soberanía energética en gas y petróleo. La obsesión debe ser recuperar la inversión mediante modelos exitosos en infraestructura y vivienda, y generar mecanismos para fomentar la inversión incluso en un contexto de tasas altas, recobrando así nuestra competitividad exportadora.

Finalmente, ¿qué factores moverán el dólar este año y qué precio proyectan?

Manejamos un rango amplio entre $3.500 y $4.100. El tema electoral afectará mucho el flujo de capitales y traerá volatilidad; habrá días de subidas y bajadas bruscas. Nosotros creemos que el precio convergerá cerca de los $3.700. Estoy en contra de quienes ven un dólar por debajo de $3.500, porque los fundamentales macro no dan para eso. Hemos tenido anestesias que han presionado el tipo de cambio a la baja, como grandes operaciones de crédito público y la moderación de riesgos en el proyecto de los fondos de pensión, pero la confianza económica está muy golpeada. Sin grado de inversión y con una situación fiscal difícil, es complicado pensar que llegarán dólares masivamente. Los fundamentales siempre están y la economía habla por sí sola.