El próximo 8 de marzo de 2026 no solo se elegirá el nuevo Congreso. La jornada también servirá como primer termómetro real de la carrera presidencial: las consultas interpartidistas medirán músculo territorial, capacidad de movilización y cohesión interna de las coaliciones.
Las proyecciones de participación apuntan a 20 millones de votantes. Según promedios con base en las encuestas de Invamer y GAD3 cerca del 50 % podría pedir el tarjetón de consultas presidenciales.
Cómo se repartirían los votos en las consultas presidenciales
Con esto en mente y las previsiones de las encuestadoras previamente mencionadas, los escenarios estimados serían:
• 35,6 % → 3,5 millones para la Gran Consulta (derecha)
• 9,4 % → 945.000 votos para el Frente por la Vida (izquierda)
• 9,5 % → 950.000 votos para la Consulta de las Soluciones (centro)

El antecedente de octubre
Este escenario también permite hacer una lectura temprana a partir de antecedentes recientes. En octubre pasado, en la contienda interna del progresismo, Iván Cepeda se impuso sobre Carolina Corcho en la llamada consulta del “Frente por la Vida”.
Según los resultados oficiales de la consulta realizada el 26 de octubre de 2025 por el Pacto Histórico, Cepeda obtuvo 1,53 millones de votos (≈65 %), mientras que Corcho alcanzó 670.000 votos. La participación total fue cercana a 2,7 millones de votantes.
Cepeda logró superar la barrera del millón y medio de votos en un proceso interno, una cifra significativa si se tiene en cuenta que no se trataba de una elección presidencial ni legislativa general.
En términos comparativos, alcanzar ese umbral en un escenario no nacional y sin el arrastre de una elección ordinaria es un indicador de capacidad organizativa y cohesión política.
De cara al 8 de marzo, si el Frente por la Vida proyecta ahora 1,7 millones de votos, estaría en un rango similar a la base que movilizó Cepeda en octubre. Superar ampliamente esa cifra implicaría expansión real; quedarse por debajo sugeriría estancamiento. Eso sí, también hay que señalar que en esta ocasión no participará el principal candidato de la izquiera, quien, inicialmente estaba previsto que volviera a pujar en las urnas, pero quedó por fuera por orden del Consejo Nacional Electoral.
El 8 de marzo no será únicamente una elección legislativa. Será la primera radiografía cuantitativa de quién tiene estructura y quién depende, exclusivamente, de la expectativa.




