La caída de un gigante: industria manufacturera inicia 2026 con números rojos y sin señales de mejora

La participación del sector en la economía cae a niveles de hace 20 años, lo que revivió el debate sobre el futuro productivo del país.

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Mientras otros sectores como el comercio muestran dinamismo, la industria parece atrapada en un ciclo de estancamiento y retroceso que, según expertos, podría consolidar un proceso de desindustrialización gradual.

Los datos más recientes del DANE confirman la fragilidad del sector. En enero de 2026, la producción real de la industria manufacturera cayó un 0,5 % en comparación con el mismo mes del año anterior. Este resultado negativo estuvo acompañado de una disminución del 0,7 % en las ventas reales, aunque el personal ocupado logró mantenerse con una leve variación positiva del 0,1%.

Al cierre del primer mes del año, de las 39 actividades industriales monitoreadas, 22 registraron variaciones negativas, destacándose las caídas en la elaboración de bebidas (-2,4 %), la fabricación de sustancias químicas básicas (-10,4 %) y de equipo eléctrico (-9,6 %).

industria manufacturera
Actividades con menor y mayor contribución a la producción real de la industria en enero de 2026.
Fuente: ANIF.

Este comportamiento marca una continuación de la ralentización observada desde finales del año pasado. Si bien en el consolidado de todo 2025 la producción creció un 1,9 % y las ventas reales un 1,8 %, el sector ya mostraba signos de agotamiento en diciembre de 2025, cuando la producción real cayó un 0,6 %.

Durante ese año, el crecimiento estuvo concentrado en pocos sectores, como la fabricación de otros tipos de transporte (33,8 %) y la trilla de café (29,9 %). Aunque en algunos meses se mostraron leves crecimientos, en otros, como abril, se registraron caídas de hasta el -3,1 %.

Diego Montañez-Herrera, investigador de la universidad EAFIT, señaló que Colombia lleva varios años en un proceso de desindustrialización gradual. Si bien el indicador de producción aquí mencionado deja ver la coyuntura del sector, cuando se mira la participación de la industria en la economía se evidencian cambios estructurales y una tendencia sostenida, de acuerdo con el experto.

La participación de la industria en el Producto Interno Bruto (PIB) pasó de representar el 16 % en 2005 a solo un 9,9 % en 2025. Según Montañez-Herrera, esto evidencia un «proceso de desindustrialización gradual» que va más allá de los ciclos coyunturales.

En ello coincidió Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, quien explicó que la caída en la participación de la industria en el PIB es un proceso normal en economías que se desarrollan y donde los servicios ganan peso, lo cual empeora con el bajo crecimiento del sector que, de hecho, se expande por debajo del promedio de la economía.

Aunque el economista considera que tres años de estancamiento no bastan para hablar de una desindustrialización estructural, reconoce una «señal de alerta clara sobre el rezago del sector» y vincula directamente la crisis industrial con la caída de la inversión a niveles mínimos de dos décadas.

Una industria que cede ante los servicios

Para el equipo de investigaciones de Bancolombia (Grupo Cibest), el inicio de 2026 revela una economía a «dos velocidades», donde el sector servicios y el comercio (que creció un 7,8 % en enero) contrastan con el mal inicio de año del sector manufacturero.

industria manufacturera
Producción manufacturera, ventas del comercio minorista e ISE
(series desestacionalizadas, trimestre móvil 4T19=100).
Fuente: Bancolombia

Esta disparidad ha llevado a la entidad a revisar a la baja su proyección de crecimiento del PIB para 2026, situándola en un 2,9 %, debido al deterioro observado en sectores distintos a los servicios.

Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, reconoció que las cifras son malas y criticó duramente la falta de apoyo gubernamental, pues atribuyó el retroceso al aumento de costos laborales e impuestos, la falta de defensa comercial frente a prácticas como el dumping y el contrabando, y la inestabilidad en las relaciones comerciales con Ecuador.

“A pesar de que suene muy duro, este decrecimiento no sorprende para los industriales. Ha sido realmente difícil contar con el apoyo del gobierno, que por el contrario le ha aumentado todos los costos”, dijo en un video.

Por su parte, un informe del centro de estudios económicos ANIF advirtió que la variación 12 meses de la producción industrial ha venido descendiendo de forma sostenida: de un 2,1 % en noviembre de 2025 a un 1,7 % en enero de 2026.

Los expertos del think thank subrayaron que líneas industriales vinculadas a la inversión, como la de aparatos eléctricos, muestran un menor dinamismo, y advierten que el aumento de los costos laborales y mayores tributos podrían comprometer el crecimiento en lo que resta del año.

José Ignacio López, presidente de ANIF, resaltó que la participación de la industria en la economía al cierre de 2025 se ubicó en niveles similares a los de la pandemia, alcanzando su punto más bajo en los últimos 20 años.

Política industrial del gobierno Petro

El gobierno de Gustavo Petro se propuso poner en marcha una Política Nacional de Reindustrialización con el fin de dar un giro de timón al modelo económico colombiano, transitando de la dependencia extractiva hacia una economía productiva y del conocimiento.

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, se ubicó al frente de esta estrategia en torno a cinco misiones clave: la transición energética, la soberanía alimentaria, la revitalización de la industria de la salud para la producción de vacunas, el uso de tecnología militar para fines civiles y el fortalecimiento de la economía popular.

El objetivo central era que el país dejara de ser un exportador de materias primas y se convirtiera en un productor de bienes con alto valor agregado. De hecho, se apostó por el turismo como el nuevo petróleo bajo la marca «País de la Belleza».

Otras promesas se han centrado en la democratización del crédito y la modernización tecnológica. A través del Grupo Bicentenario, el Ejecutivo busca facilitar el acceso a financiamiento con tasas preferenciales para las MiPymes, mientras que programas como Fábricas de Productividad y Sostenibilidad pretenden optimizar la eficiencia de más de 1.600 empresas.

Sin embargo, aunque las oportunidades en algunos sectores son claras, los gremios industriales han manifestado su preocupación por la incertidumbre regulatoria y la inflación, factores que han ralentizado la inversión privada. También han insistido en que el éxito de esta apuesta dependerá de la capacidad del Estado para convertir los planes en realidades tangibles y de lograr una articulación efectiva con el sector privado.

Lo cierto es que la industria colombiana enfrenta hoy un desafío de larga data agravado por la coyuntura. Mientras que sectores impulsados por el consumo interno mantienen el PIB a flote, la base productiva del país parece debilitarse, perdiendo peso en la estructura económica nacional frente a los servicios y las importaciones.

Para Sergio Cruz, economista del Banco Santander, no se puede calificar de correcto o incorrecto que el nivel de industrialización haya tendido a la baja porque el país tiene economía cada vez más volcada a los servicios.

La discusión, según el experto, debe centrarse en los niveles de inversión, que han caído del 24 % al 18 % del PIB, lo cual actúa como un lastre para el crecimiento estructural.

“No necesariamente ser una economía más basada en servicios o en industria es bueno o malo, lo que nos llama la atención, y donde creemos que la discusión debería enfocarse, son los niveles de inversión del país”, concluyó.