La aerolínea estatal colombiana Satena se encuentra en medio de una transformación estructural que apunta a consolidarse como el principal articulador de la conectividad aérea en las regiones más apartadas del país.
En un diálogo con Valora Analitik, el presidente de la compañía, el brigadier general Óscar Zuluaga, reveló los detalles de un ambicioso plan que contempla la renovación y ampliación de su flota, así como la apertura de nuevas rutas que buscan reducir las brechas de acceso en territorios históricamente olvidados.
La hoja de ruta de Satena está marcada por la ejecución de un plan que inició en 2024 con la adquisición de ocho aeronaves Twin Otter, equipos para operar en pistas no pavimentadas y de corta longitud, las cuales son frecuentes en Colombia.
Según el ejecutivo, de estas ocho aeronaves ya se han recibido tres, y se espera que las cinco restantes lleguen durante el primer semestre de 2026.
“De esta manera poder seguir con toda la expansión y la garantía de conectividad a las regiones apartadas del país”, afirmó. Pero la renovación no se detiene ahí: a finales de marzo o comienzos de abril está prevista la llegada de un avión ATR 72-600, y se coordina la recepción de otras tres aeronaves similares antes de que finalice el año, lo que permitirá a la aerolínea contar con un promedio de 20 aviones en operación para 2026.
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Meta de pasajeros para 2026 y nuevas rutas
La estrategia de financiamiento para esta modernización combina dos modelos. Mientras que los aviones livianos Twin Otter fueron adquiridos mediante compra directa con recursos de capitalización del Gobierno Nacional —de los cuales ya se ha desembolsado el 75 % y se espera el 25 % restante antes del 31 de julio—, los aviones de mayor capacidad como los ATR ingresarán bajo la figura de leasing financiero.
“Los aviones pequeños no se rentan porque la renta termina siendo muy alta, entonces se compran. Los aviones de 48 y 50 sillas entran en proceso de leasing”, explicó Zuluaga, precisando que este modelo permite que los equipos se paguen con su propia operación.
Esta ampliación de flota es la base para un crecimiento en la oferta de rutas. La aerolínea pasó de operar 88 rutas en 2022 a 172 en 2025, y proyecta cerrar 2026 con 230 conexiones.
Este aumento ya se refleja en el número de pasajeros transportados, que alcanzó la cifra histórica de 1,47 millones de viajeros el año pasado. Para 2026, la meta es mover entre 1,8 y 2 millones de pasajeros.
El 75% de su operación es de carácter social, financiada mediante una subvención del Ministerio de Hacienda a través del Ministerio de Defensa, que para este año asciende a cerca de $94.000 millones.
Uno de los logros recientes más relevantes es la entrada de Satena al departamento de La Guajira. Se inauguró la ruta Barranquilla – Riohacha, la primera operación comercial regular de la aerolínea en esa región. “La intención es poder a futuro a partir de Riohacha conectar la alta Guajira, de tal manera que hagamos presencia en todo el departamento”, señaló Zuluaga. Esta conexión inicial será operada con un ATR 72 de 70 sillas, con frecuencias los lunes, miércoles y viernes.
Sin embargo, el principal desafío para la expansión total de la red no es únicamente la flota, sino la infraestructura logística, especialmente el abastecimiento de combustible en zonas como el oriente del país.
El general Zuluaga explicó que para poder restablecer operaciones en municipios como Carurú y Mitú (Vaupés), donde no se vuela desde hace más de 25 años, es vital garantizar combustible a costos accesibles.
De lo contrario, dijo, la necesidad de transportar el combustible en las mismas aeronaves limitaría la capacidad de pasajeros y haría inviable económicamente las rutas. “Hemos venido trabajando con el ministro de Minas y Energía para buscar cómo logramos que se ponga combustible en estas regiones”, aseguró.
En contraste, el Pacífico colombiano ya presenta avances significativos. Satena logró conectar el 100 % de los municipios con pistas operables para sus aviones de 19 sillas en esta región durante 2024.
Ahora, la mira está puesta en consolidar un corredor que una la Orinoquía con la Amazonía y, a futuro, incursionar en rutas internacionales.
“La intención es poder conectar San Andrés Islas con San José de Costa Rica, e Ipiales con Quito o Esmeraldas, para dinamizar el comercio y el turismo interfronterizo”, concluyó el presidente de Satena, destacando que el propósito final es lograr que el mapa de Colombia esté completamente conectado, cumpliendo con el objetivo de llegar al 100 % de los municipios apartados antes de finalizar 2026.
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