El ministro de Hacienda, Germán Ávila, reafirmó su postura crítica frente a la actual política monetaria del país y restó importancia a las posibles consecuencias legales de su retiro de la Junta Directiva del Banco de la República en una entrevista concedida al programa El Calentao Informativo de Señal Colombia.
Ante la posibilidad de enfrentar procesos disciplinarios, el funcionario fue tajante: “El problema no es la Procuraduría ni los sustos del señor (Iván) Duque, eso me tiene sin cuidado; el problema es tener cuidado con la arquitectura institucional que tenemos hoy en día”.
Ávila se refería a los análisis de expertos y codirectores que han explicado que, al presidir la Junta, el ministro de Hacienda no puede ausentarse pues estaría incumpliendo con sus funciones y quedaría en la mira de los entes de control, incluso a una publicación en X del expresidente Iván Duque, quien instó a la Procuraduría a suspender al titular de la cartera “por negarse a una responsabilidad constitucional”.
El pasado 31 de marzo, el ministro Ávila decidió retirarse de la sesión de la Junta Directiva del emisor en señal de protesta tras el incremento de 100 puntos básicos en la tasa de interés de intervención, que situó la cifra en un 11,25 %, una medida que el funcionario calificó de “irresponsable” por considerar que favorece a sectores financieros por encima de la economía real.
Aunque se ha planteado que su ausencia voluntaria podría generar una parálisis operativa, dado que la ley exige su presencia para deliberar y decidir, el ministro no ha aclarado hasta cuándo se mantendrá al margen.
Al respecto, manifestó en la entrevista que cualquier determinación sobre su asistencia futura se revelará en la próxima reunión del 30 de abril: “Si hay que tomar una decisión en uno u otro sentido eso se conocerá en la próxima Junta del Banco de la República, pero no vamos a ser inferiores a las decisiones que haya que tomar”.
Cuestionamientos a la independencia de la entidad
Ávila ha sido enfático en que la independencia del Banco de la República no debe interpretarse como un aislamiento de las necesidades sociales. Según el jefe de la cartera, la política monetaria actual “está en contravía del manejo de la política fiscal” y favorece intereses particulares de quienes compran deuda pública.
También sostuvo que la autonomía del emisor no debe interpretarse como un aislamiento de la realidad nacional, argumentando que se ha construido un “imaginario” erróneo sobre una independencia absoluta del resto de la economía. Incluso dijo que la Constitución no dictamina una independencia aislada, sino un mandato de “coordinación” que actualmente no se cumple.
Dentro de sus críticas más severas, el ministro cuestionó de nuevo las metas tradicionales de inflación: “El 3 % se nos volvió un mantra, un dogma. No es grave para la economía colombiana que la meta fuera del 3,5 % o 4 %, incluso superior”. Para Ávila, el enfoque actual es una “especie de círculo vicioso que responde a las encuestas y expectativas del mercado”, basándose en medidas adoptadas con “criterio de imprudencia” que generan impactos “extremos y exagerados”.
El ministro también defendió la política del Gobierno respecto al salario mínimo, oponiéndose a la visión tradicional que lo vincula directamente con la inflación. “La lógica del pensamiento neoliberal con que funciona el Banco de la República es que el incremento del salario mínimo y la demanda aumentan la expectativa de que crezca la inflación, pero la mayor demanda con oferta contraída sí produce inflación y es a eso a lo que nos oponemos”, explicó.
En su defensa de la economía productiva, destacó que en los primeros meses del año “quedó demostrado que el incremento del salario mínimo no solamente no produjo incrementos inflacionarios, sino que además tuvimos un crecimiento del empleo de manera significativa”. Ávila concluyó que su objetivo es estimular la producción y asegurar una “dinámica sostenida del crecimiento de la economía”, alejándose de lo que denomina un aparato financiero “especulativo”.
Como parte de esta revisión estructural, el Ministerio planea convocar un foro público con economistas de renombre internacional, como Mariana Mazzucato, Joseph Stiglitz, Thomas Piketty, para debatir si el actual diseño institucional del país requiere modificaciones que eviten una visión “monocromática” de la economía colombiana.
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