Con la rebaja de S&P, Colombia toca su peor calificación en su historia y se acerca a grado de alta especulación

Para los analistas, el ajuste de S&P es el resultado de un deterioro fiscal que el mercado ya percibía.

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La agencia S&P Global Ratings rebajó hoy la calificación soberana de largo plazo de Colombia de BB a BB-, una decisión que no solo profundiza la pérdida del grado de inversión, sino que sitúa la nota crediticia en su nivel más bajo desde que se tiene registro, acercándola a niveles de alta especulación, según analistas.

La agencia justificó este movimiento debido a los persistentes desequilibrios fiscales y a una política económica que ha perdido previsibilidad, especialmente tras la suspensión de la Regla Fiscal el año pasado.

«Nunca en la historia del país desde 1993 tuvimos una calificación de BB-. No en la crisis asiática y brasilera de 1998, no en la del UPAC a finales de los 90, no en las recesiones mundiales de 2001 y 2008, no en la crisis petrolera de 2015, no en la pandemia de 2020″, dijo Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia en Alianza Valores y Fiduciaria.

Esta caída sitúa a Colombia en un grupo de naciones con perfiles de riesgo considerablemente más altos. Según José Ignacio López, presidente de ANIF, el país continúa alejándose del grado de inversión: «Con la calificación de BB- de S&P estamos ahora en un grupo con países como Turquía, Honduras, Mongolia, entre otros», señaló.

Calificaciones de Colombia
Imagen: Valora Analitik

Un deterioro anunciado con efectos para todos

Para los analistas, el ajuste de S&P es el resultado de un deterioro fiscal que el mercado ya percibía. Diego Montañez-Herrera, investigador de la Universidad EAFIT, señaló que esta rebaja no es sorpresa y la calificó como la consecuencia de «déficits fiscales persistentes, mayor deuda externa y deterioro en la percepción de riesgo» que ya se reflejaba en los títulos de deuda pública (TES) e indicadores de riesgo como el EMBI de JP Morgan Chase.

Por su parte, el Banco de Bogotá resaltó el papel proactivo de la calificadora al indicar que «S&P Global Ratings ha liderado los movimientos de calificación de Colombia en el pasado, siendo la primera en subir y bajar su evaluación del país ante nuevos desafíos». Así mismo, la entidad advirtió que, aunque el gasto público ha apoyado marginalmente el empleo, las expectativas de inflación siguen siendo altas y la deuda externa continúa en aumento.

La degradación crediticia tiene efectos tangibles para la economía nacional. Mónica Higuera Garzón, exdirectora de la URF, explicó gráficamente el impacto: «BB- significa que los que prestan dinero (inversionistas del mundo) ven más peligro de nuestro país no pueda pagar sus deudas a tiempo. Por eso, desde ahora Colombia tendrá que pagar más intereses por cada préstamo nuevo». Además, advirtió que esto puede encarecer créditos hipotecarios y tarjetas de crédito para los ciudadanos comunes.

La mirada hacia el futuro también genera dudas sobre la estabilidad de las instituciones. Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Asset Management, destacó que, según S&P, la nota podría seguir bajando si la credibilidad del banco central se debilita y se reduce su capacidad para implementar la política monetaria.

“En este momento gana relevancia el mensaje sobre el Banco de la República tras lo ocurrido en la última Junta, donde el ministro de Hacienda, quien la preside, se retiró. En un entorno de aumento en las expectativas de inflación, la confianza del mercado depende de que la política monetaria siga siendo técnica”, indicó.

Por su parte, el economista Mario Fernando Cruz advirtió que «se acerca el día que la Nación no podrá cumplir con los pagos. La crisis fiscal ya está aquí. Y es la más grave en toda la historia del país».

Un camino iniciado por Moody’s y Fitch

Esta decisión de S&P consolida una tendencia de desconfianza que comenzó a mediados del año pasado. En junio de 2025, la agencia Moody’s Ratings rebajó la calificación de Baa2 a Baa3 (el último escalón del grado de inversión), citando un deterioro fiscal mayor al previsto y cuestionando la suspensión de la Regla Fiscal.

Posteriormente, en diciembre de 2025, Fitch Ratings también degradó la nota de Colombia de BB+ a BB, advirtiendo que los altos déficits provocarían que la deuda sobre el PIB se desviara significativamente de la mediana de sus pares.

Con este nuevo ajuste a BB-, Colombia queda bajo una perspectiva estable por parte de S&P, fundamentada en la esperanza de una reducción gradual del déficit. No obstante, el consenso de los analistas sugiere que el margen de maniobra es mínimo y que el país se encuentra en una situación fiscal de extrema fragilidad.