Para millones de hogares en Colombia, las remesas no son un ingreso adicional: son la base de su economía. En 2025, estos flujos alcanzaron un récord histórico de más de US$13.000 millones, consolidándose como una de las principales fuentes de divisas del país, incluso por encima de sectores tradicionales como el café o el petróleo.
Sin embargo, detrás de esas cifras hay un problema persistente: el alto costo de enviar y recibir dinero desde el exterior.
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Es por ese motivo que nuevas alternativas basadas en tecnología financiera —especialmente en criptomonedas y stablecoins— comienzan a posicionarse como una opción que podría transformar la forma en que los colombianos reciben recursos desde países como Estados Unidos y España.
Durante décadas, el envío de dinero al país ha dependido de canales tradicionales como bancos y compañías remesadoras. Estos mecanismos, aunque confiables, implican costos elevados y tiempos de espera prolongados.
Según explicó Julián Colombo, director de asuntos públicos para América Latina de Bitso, “el costo promedio era entre el 5 % y el 10 % de los montos que iban en remesas se iban en comisiones”, e incluso en algunos casos estos cargos podían alcanzar hasta el 20 %.

Este impacto no es menor si se tiene en cuenta la magnitud del mercado. En economías altamente dependientes de remesas, esas comisiones representan una pérdida significativa de ingresos para los hogares. “Pensá que ese 10 % son comisiones… eso significa que el 2 % del PIB de un país son comisiones de remesadoras. No está bien eso”, agregó el ejecutivo en entrevista con Valora Analitik durante el Congreso Alianza In.
La alternativa: recibir dinero del exterior de forma casi inmediata
Frente a este escenario, las criptomonedas —y en particular las stablecoins, activos digitales atados al valor del dólar— están emergiendo como una solución práctica para reducir costos y tiempos en el envío de dinero.
El cambio es tangible en términos operativos. “Hoy, utilizando cripto, los colombianos… lo pueden hacer mucho más barato: 2 %, 1 %, hasta gratis, si se quiere”, explicó Colombo.
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Además, el tiempo de transferencia se reduce drásticamente: “ya no te llega más en cuatro o cinco días como antes: te llega literalmente la plata a tu billetera en un minuto”.
Este contraste es clave en la vida cotidiana. Pasar de recibir US$80 tras comisiones y varios días de espera, a recibir casi el total del dinero en minutos, representa un cambio estructural en el acceso a recursos para millones de personas.
Uno de los factores que explica este avance es la evolución del propio ecosistema cripto. Durante años, el bitcoin fue percibido como un activo especulativo, pero el desarrollo de stablecoins ha ampliado los casos de uso hacia soluciones más estables y funcionales.

“Los dólares digitales, o técnicamente llamados stablecoins… hicieron que las cripto no sean solamente para los nerds… sino que de verdad resuelvan problemas cotidianos”, explicó Colombo.
Estos activos permiten enviar dinero sin necesidad de intermediarios bancarios, sin conversiones complejas y con una referencia directa al dólar, lo que reduce la volatilidad y facilita su adopción en economías como la colombiana.
Más allá del uso individual, el potencial de estas tecnologías también se extiende al sector empresarial. En un entorno cada vez más globalizado, las compañías enfrentan retos similares a los de los usuarios: costos, tiempos y barreras en transferencias internacionales.
El uso de cripto permite, por ejemplo, pagar proveedores en el exterior, enviar dividendos o gestionar nóminas internacionales de forma más ágil. “Hoy el mundo está cada vez más globalizado… y puedo pagar un sueldo, pagar un proveedor o cobrar en cripto sin pasar por los tiempos y costos del sistema bancario tradicional”, explicó Colombo .
Esto abre oportunidades para mejorar la eficiencia financiera de empresas que operan en mercados internacionales o que dependen de flujos transfronterizos.
El país no es ajeno a esta tendencia. Colombia se ubica entre los 20 países con mayor volumen de transacciones en criptomonedas a nivel global y compite en América Latina con economías como Brasil y México en niveles de adopción .

Este posicionamiento responde, en parte, a factores estructurales como la dependencia de remesas, la volatilidad cambiaria y la necesidad de soluciones financieras más eficientes.
Sin embargo, el crecimiento del sector también enfrenta desafíos importantes, especialmente en materia de regulación. La falta de un marco normativo claro limita la confianza de algunos usuarios y empresas, y restringe la integración con el sistema financiero tradicional.
Para que estas alternativas escalen de manera masiva, expertos coinciden en que es necesario avanzar en regulación. “Colombia tiene pendiente tener una buena regulación cripto, que proteja a los usuarios… y haga que haya cada vez más empresas queriendo operar”, señaló Colombo.
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Además, el rol de los bancos será determinante. La interoperabilidad entre el sistema financiero tradicional y las plataformas cripto es clave para facilitar la adopción. Actualmente, persisten barreras como el cierre de cuentas a empresas del sector, lo que evidencia la necesidad de reglas claras.




